Cuando empecé el blog me comprometí a explicar, paso por paso, cómo iba a usarlo para conseguir mi objetivo de vivir viajando durante largas temporadas.

El primer paso que tuve que dar fue salir de mi zona de confort.

zona de confort zona de panico

La semana pasada en Londres: tengo los pies como Titanics

Cuando Judithtiral era sólo una idea imposible de conseguir, no me animaba a intentar hacerla realidad por tres miedos:

  • Ser mala en lo que siempre me había considerado buena: quizá has visto una oferta de trabajo que te vendría como anillo al dedo y te ha dado pánico enviar tu currículum porque ¿qué pasa si eres malo/a en lo único que te gusta hacer?
  • Que mi entorno me viera fracasar: no quiero escribir una triste comparación entre España y algún maravilloso país nórdico, pero es cierto que en algunos países del norte y en Estados Unidos puede llegar a valorarse positivamente un fracaso por la cantidad de conocimientos que has obtenido de él cuando aquí siempre es motivo de agachar la cabeza delante del vecino.
    El otro día leí: «no hay mejor negocio que comprar a un español por lo que cree que vale y venderlo por su verdadero valor».
  • Salir de mi zona de confort: es difícil exponerse a críticas cuando puedes estar en tu casa leyendo o viendo la televisión, sin que nada nuevo ocurra.

Ayer estaba en el tren volviendo de Valencia y me di cuenta de lo mucho que había cambiado mi vida en unos meses porque decidí luchar por lo que me hacía feliz. Ha cambiado a mejor. Luego me empané mirando a la ventana.

Siempre fui una niña muy espiritual

De pronto, recibí un mensaje de Tamar en el que decía que finalmente había dejado sus miedos a un lado y había decidido marchar este verano de intercambio a Alemania. Sonreí porque sabía que su vida iba a dar un gran cambio después de esta experiencia. A mejor.

¿Qué es la zona de confort y por qué debería salir de ella?

Cómo salir de la zona de confort (desde mi experiencia):

#1 Enfréntate a lo que temes

La primera vez que Enric Sánchez me propuso hacer con él una sección en Onda Cero dije que sí súper rápido. En menos de cinco segundos, la voz que aparece cuando te alejas de la zona de confort apareció en mi cabeza: «¿qué haces loca? ¡¡no tienes ni idea de cómo hacerlo!! ¡Vas a hacer el ridículo!»… De repente, recordé que tenía que hacer cientos de trabajos y le pregunté si podíamos empezar en noviembre.

Tenía muchas cosas que hacer pero había hablado el miedo que, a modo de excusa, se había dicho a sí mismo que quizá podía prepararme en casa y así en noviembre lo haría bien. Finalmente, empezamos en octubre.

El primer día estaba tan asustada que no dije bien ni el «hola». Lo dije tan temblorosa y miedosa que se me escuchaba a lo lejos, parecía que estaba haciendo el moonwalk hacia la puerta, como diciendo «ahí os quedáis».

Hace unos días volví para hacer la sección número 3 y me lo pasé como nunca. Reí, hablé y disfruté tanto que envidié a todos los que se dedican al mundo de la radio.

Podéis escucharme haciendo el moonwalk hacia la puerta los martes en Noches de Radio 🙂

#2 ¿Quién pone tus límites?

Si te atreves a llevar a cabo las cosas que te detienen, te darás cuenta de que NADA te detiene.

Hace unas semanas quedé con Chin, el entrañable y divertido Alita de Pollo. Me explicó que siempre le había llamado la atención el swing pero le daba miedo dar un paso adelante (jeje, ¿lo pilláis? no los recordaba tan casposos) y apuntarse a una escuela de baile a pesar de que su ocio le empezaba a parecer monótono, ¿por qué no lo hacía?

Pues problablemente a Chin le daba miedo ser lento aprendiendo los pasos y hacer el ridículo. Un día se armó de valor y ocurrió lo siguiente.

#3 Empieza dando pequeños pasos

Si te parecen retos demasiado grandes, puedes apuntarte en una libreta un objetivo semanal que creas que puedes cumplir. Una persona que jamás ha corrido en su vida no puede tratar de hacer 10 km seguidos el primer día porque, o bien abandonará la carrera a la mitad, o bien acabará tan cansado que no volverá a hacer otra porque tendrá recuerdos amargos.

Para empezar, puedes hacer pequeños pasos en tu rutina para acabar haciendo algo que realmente temas. Salir de tu zona de confort te ayudará a ponerte a prueba, a crecer como persona, a conocer gente increíble y a aumentar la confianza que tienes en ti mismo.

Estoy convencida de que todo el mundo puede conseguir lo que se proponga y disfrutar de lo que le apasiona. Y si fracasas, lo intentaste y ya sabes qué camino no funciona, ¡a por otro! 😉