«¿Por qué deberías visitar Marruecos?» me preguntí mi madre.

Hace unos días dije que estaba deseando irme a Marruecos porque nunca había salido de Europa y esta ciudad era la que mejor se ajustaba a lo que buscaba. Todo mi entorno reaccionó de la misma manera; me advirtieron de que era un país demasiado peligroso y que no me daba cuenta de que así no, que no iba bien.

En este post explico diez razones de peso por las que quiero ir a este país y, al final, su situación actual.

Cómo se distribuye el país

Antes de empezar a leer debes saber que este país africano, se divide -básicamente- en cuatro ciudades imperiales, Fez, Marrakech, Meknes y Rabat; y en dos ciudades comerciales Casablanca y Tánger.

visitar Marruecos

«Yo pensaba que Marruecos y Marrakech era lo mismo»

10 razones para visitar Marruecos

1. Por proximidad

Si vives en el norte de España, el vuelo que une tu ciudad a Marruecos es de tan sólo de 3h. Es muy poco tiempo si lo comparas con otros países exóticos como, por ejemplo, Tailandia.
Para ponernos en situación, te diré que si te ducharas y maquillaras al salir de casa hacia el aeropuerto, llegarías igual de guapa a Casablanca y no te despeinarías ni aunque bailaras como esta niña tan flipada en el pasillo del avión:

flipada

«Llegaré divina a Marruecos»

2. El dinero se multiplica

La moneda oficial del país es el dirham. En la conversión de moneda 1 Euro es igual a 11,33 Dirham.
Si vas a cualquier puesto de plaza, la comida te costará 50 dirhams (4,47€) y, en los restaurantes, 60 dirhams (5,36€). Como podéis ver me encanta haceros leer la palabra dirhams. Ahí va otra: dirhams. El caso es que su gastronomía es increíblemente barata para lo buenísima que está.

3. Si vas a visitar Marruecos, ¡prueba esa deliciosa comida!

El menú marroquí ha absorbido influencias del mundo árabe, de Andalucía y, más recientemente, de Francia, pero el principio fundamental sigue siendo echarlo todo a la cazuela y dejarlo cocinar muy lentamente. El plato nacional es el tajín, un guiso de cordero o pollo con hortalizas variadas y olivas, con limones a la conserva. El segundo más importante es el cuscús, una sémola similar al arroz que se mezcla con hortalizas también.

Cuscús de verduras

Cuscús de verduras

4. Visitar Djemaa el-Fna en Marrakech (y las medinas en general)

Todo el mundo dice que la plaza es puro espectáculo; a las 8:00 A.M llegan los vendedores de zumo de naranja y, seguidamente, los encantadores de serpientes, músicos, malabaristas, artesanos y un largo etcétera. Ahí encuentras puestos callejeros de comida (como la de arriba) y, por la noche, puedes ver a un grupo de africanos bailando a ritmo de diferentes instrumentos de percusión. Este debe ser el peor vídeo que debe existir en Youtube sobre los músicos pero, como me ha hecho gracia el movimiento del gorrico, lo pongo:


5. Visitar el desierto

Y pararme, de paso, por el Valle del Draa, sólo por ver su increíble palmeral. Ponerme un pañuelo como si fuera un tuareg y montar en camello por el Sahara, para pasar allí la noche. Según he leído en Internet es increíble la experiencia de estar rodeada de dunas, en el campamento, contemplando el cielo estrellado. 

6. Gastar tus dirhams en los zocos

Típicos mercados marroquíes distribuidos a lo largo de pequeñas calles con techos cubiertos de cualquier tela o material para que no pase la luz. Como los de Aladdín, vamos.
En estas tiendas se encuentran alfombras y objetos fabricados por carpinteros, alfareros y un largo etcétera que ya te puedes imaginar. Son bastante pesados, pero en el mercadillo de mi barrio también, así que no hay problema.

7. Visitar Marruecos y la preciosa Mezquita Kutubía

Es el icono más destacado de Marruecos; sólo se puede apreciar desde fuera porque los franceses crearon una ley conforme nadie podía entrar a las mezquitas del país si su religión no era el Islam.
Como curiosidad, este edificio tuvo que ser construido dos veces porque la primera vez no estaba bien orientado hacia la Meca. Soy fan de estas pérdidas de tiempo, son muy españolas.

Mezquita Kutubía

Mezquita Kutubía

8. Quedarme maravillada con Chefchaouen

Las calles de este pequeño pueblo son de color azul y, además, cuenta con unas cascadas increíbles:

Chefchaouen calles

Calles azules de Chefchaouen

Chefchaouen

Estrecha calle de Chefchaouen

9. Recorrer las gargantas del Todra y Dadés

Son las dos gargantas más famosas antes de acceder al desierto. Estas dos son las más turísticas por el simple motivo de que también son las más fascinantes. Puedes ver fotos aquí.

10. Visitar el museo de las Artes marroquíes

En Internet pone que no vale un pimiento, que el entorno está mal aprovechado y que sólo fueron porque valía 10 (que viene, que viene) dirhams. De todas formas, yo quiero ir a ese y a todos, porque he estudiado Historia del Arte y me encantan los museos (#instafreak #instaomg). De hecho, sólo viendo esta pequeña zona del museo ya tengo ganas de ir:

Fuente Museo Arte Marruecos

Fuente en el Museo de las Artes marroquíes

1 motivo por el que mi madre no quiere que visite Marruecos

El motivo básico por el que quiere que me quede en casa es porque tiene miedo de que me pase lo que le ocurrió a la mujer de Don Ferico: que me hagan picadillo y me pongan en la sartén.

¿Es Marruecos peligroso?

Sí y no. Si me preguntas si mi barrio es peligroso, te responderé lo mismo: hay estafas, robos y violencia a tutiplén, pero sobretodo si eres un despistado y acudes dónde no te llaman, como en todas partes.

Edito en el 2019: El post no está mal para haberlo escrito con 21 años 🙂

Visité el país dos veces y los marroquíes son muy hospitalarios, jamás percibí ni un ápice de peligro y los únicos consejos que debes seguir si quieres visitar Marruecos son ir con cuidado con el bolso en los zocos, no pasear por zonas poco transitadas, al anochecer visitar la ciudad con un taxi y, si vas a visitar el desierto, hacerlo con un guía de confianza.