¿Sabías que la prostitución no fue prohibida por decreto hasta 1956?

Yo tampoco, lo acabo de leer en Wikipedia

Anteriormente existían los burdeles y, para trabajar ahí, el único requisito que se les pedía a las chicas era ser mayor de 23 años y pasar una revisión médica semanal.

Si os estáis preguntando por qué la prostitución fue legal hasta hace tan poco tiempo, la respuesta es que con la llegada de las tropas franquistas la mayoría de las mujeres que se dedicaban a «ofrecer placer» huyeron hacia Francia pensando que la nueva moralidad represiva las castigaría; Barcelona se quedó tan vacía de prostitutas que los soldados empezaron a violar a mujeres y el gobierno no tuvo más remedio que legalizar este trabajo.

Una vez prohibida nuevamente en 1956, los prostíbulos cerraron y sus trabajadoras se vieron obligadas a buscar clientela en la calle.

En el post de curiosidades de Barcelona de hoy, vamos a hablar de las señales que ha dejado la prostitución en las calles de la ciudad condal.

Tacones que han creado historia

Si os pasáis por el número 22 y 24 de la Rambla, encontraréis que el mármol de los umbrales de las dos porterías se encuentran erosionados: a cada lado de sus peldaños hay dos agujeros tan hondos que, cada vez que llueve, se llenan de agua sucia como si se tratara de pequeños pozos.

Barcelona mármol putas

Mármol desgastado en La Rambla, 22 y 24.

Y ya está, esa es la noticia «agujeros en porterías». En la próxima entrada os hablaré de la extinción de los bocadillos de chopped. «Que nooo«, que la historia sigue y es muy interesante… ¿pero por qué ya nadie hace sandwiches con este embutido? En los 90s se llevaban mucho.

En fin, resulta que estos dos huecos fueron hechos por los zapatos de prostitutas que, durante años, se turnaban próximas a estos umbrales en busca de clientes (los números 22 y 24 de la Rambla eran pensiones). Cuando llovía o hacía mal tiempo, las chicas corrían a la portería y seguramente repiqueteaban constantemente sus tacones para entrar en calor.

 tacones de las prostitutas marmol

Agujeros causados por los tacones de las prostitutas

La cara orgásmica de la calle Mirallers

En lo alto de una esquina entre el bario gótico y el Born, concretamente en la calle Mirallers, encontramos tallada en piedra la cabeza de una mujer en éxtasis.

Esta escultura, aunque parezca similar al ángel del sartenazo y le hayan hecho las cejas con compás cual choni de mi barrio, fue colocada ahí para indicar a los paseantes que en esa calle existía un prostíbulo. De hecho, veréis sin dificultades que tiene los ojos entreabiertos y «en blanco» haciendo referencia al orgasmo.

Prostíbulo barcelona

Escultura erótica de la calle Mirallers

Barcelona siempre ha sido una ciudad usada como puerto de mar. Por este mismo motivo, recibía muchos marineros que, tras largas temporadas sin pisar tierra, al llegar a cualquier ciudad buscaban desahogarse sexualmente.

El caso es que las figuras en piedra eran la señal perfecta para que los analfabetos entendieran que en esa misma calle encontrarían un prostíbulo donde podrían, precisamente, atracar su «barco», «anclar» su embarcación, presumir de «mastil» y «descargar» mercancías.

– JAJAJA, qué originales mis referencias al acto sexual
– NO

Quiero dar las gracias a la Editorial Jonglez por el libro ‘Barcelona Insólita y Secreta’. No me han dado dinero para que les haga publicidad, pero me la enviaron sin pedir nada a cambio y gracias a ellos he descubierto detalles de curiosidades de la ciudad que desconocía. Si eres de Barcelona y te gustan estos posts, te la recomiendo genuinamente (jamás recomendaría algo sólo porque me lo han regalado, es honestamente bueno).

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