¿Conoces la existencia del barrio judío de Barcelona? Pues hoy quiero sorprenderte con una curiosidad de las buenas: tengo un gnomo y sólo yo puedo verlo.

No, la curiosidad de hoy va relacionada con el cementerio judío de Barcelona y de cómo se utilizaron sus piedras para construir algunas de las paredes más importantes en pleno barrio gótico.

Curiosidades de Barcelona: el barrio gótico es falso

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Inscripciones hebreas en una de las paredes del barrio Gótico de Barcelona.

¿Judíos en Barcelona?

El primer documento que hace referencia a la existencia de judíos en Barcelona es del siglo XI, cuando nombran una calle conocida como «solebat ire ad callem judaicum» – todo esta frase para decir que los judíos estaban viviendo en un rincón pequeño. De hecho, eso es lo que significa su nombre actual: el Call.

Lo gracioso es que los poderes gubernamentales no tenían ninguna autoridad sobre este barrio, es decir, sólo el rey mandaba sobre ellos y punto. De hecho, la organización interna correspondía directamente a los propios judíos.

Jaume I el conqueridor

Escultura de Jaume I un poco afeminada

Suena positivo pero no lo es. En un principio empezaron muy bien, pero cuando Jaume I vio que el número de familias judías subía como la espuma y empezaban a tener empleos poderosos (políticos, prestamistas, médicos y administrativos), decidió convertirse en un pequeño Hitler en Barcelona mucho antes de que éste último existiera e impuso estas normas en 1215:

  • Todos los judíos tendrán que llevar una señal distintiva.
  • No trabajarán en cargos públicos con autoridad sobre los cristianos.
  • Se crearán unos barrios reservados para ellos y los alejaremos del resto.
  • Los franciscanos tratarán de persuadirlos para que dejen atrás su religión.

¿Os suenan esas leyes?

Cómo acabaron las piedras del Cementerio Judío en el Barrio Gótico de Barcelona

Como puedes imaginar, el respeto hacia los judíos fue quedándose en nada. La población empezó a creer que la peste negra era por culpa de éstos, que envenenaban el agua. Tanto se lo creyeron que empezaron a asaltar el Call para asesinarlos.

Ya en el siglo XIV, el odio que hacía atacar a las juderías de Andalucía empezó a subir hasta el norte y, como éstos ya estaban cargaditos, esto desencadenó en los sucesos que transcurrieron durante los días 5-7 de agosto, que marcaron un antes y un después cuando unos trescientos fueron asesinados, otros bautizados por miedo y otros acabaron huyendo con el rabo entre las piernas. En 1401, para celebrarlo, el rey dictaminó que jamás Barcelona volvería a tener un barrio judío.

Muy interesante, guapa, ¿pero me hablas ya de las piedras del Gótico?

Hijo, lo quieres todo ya.

Resulta que aunque el Call estuviera apartado del resto de los espacios, los judíos tenían un poco de vida fuera de esas pequeñas calles como, por ejemplo, en Montjuïc. Ajá, ahora pillas el nombre, ¿verdad? Montjuïc… el monte de los judíos.

¡¡NO ES POSIBLE!!

¡¡NO ES POSIBLE, JUDITH!!

Jajajaja… ¡SÍ LO ES!

Y era suyo porque fueron ellos los que empezaron el cementerio y, además, tenían por ahí algunas casitas y trocicos de campo para cultivar.

El caso es que las piedras no abundaron siempre en Barcelona y, cuando estaban construyendo el Palau del Lloctinent (justo al lado el Palacio Real Mayor), aprovecharon que estaban derribando todas las construcciones judías -cementerio incluido- y las reutilizaron.

El otro día, acabé sentándome detrás del Palacio Real Mayor de noche. Las farolas iluminaban las piedras del cementerio judío -repletas de inscripciones en hebreo- y me parecieron preciosas. Os aconsejo a todos ir a echarle un vistazo cuando anochezca, aquí tenéis en vídeo dónde están:

¡Que tengáis un fin de semana increíble! 🙂

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