El otro día publiqué esta fotografía en Instagram y, como tuvo bastante éxito, he pensado que te gustará conocer la historia que esconde esta escultura, situada en el cementerio de Pueblo Nuevo (Barcelona) y conocida como «El Beso de la Muerte«:

Cementiri de Poblenou

La Increíble Simbología utilizada en los Cementerios

Estudiar Historia del Arte te permite comprender el mundo que te rodea y ser capaz de leer el mensaje de las obras con tu mirada. De esta manera, eres capaz de descifrar un edificio, una pintura o una escultura y disfrutar de lo que estas creaciones te explican, como si se trataran de libros.

Como ya os expliqué, no tengo nada de gótica pero me gusta visitar los cementerios de las ciudades que visito porque son un reflejo más de las sociedades, de su cultura y de sus costumbres.

«Visitaba este blog pensando que era divertida pero está como una cabra»

Fuera bromas, he decidido que haré mi trabajo de final de carrera sobre éstos porque están repletos de simbología, de la más sencilla a la más secreta y enrevesada. Siento curiosidad por la necesidad del ser humano de dejar un mensaje para la eternidad, a través de textos o de símbolos. Me hace preguntarme qué pondría yo si fuera enterrada, ¿resumiría en una línea todo lo que he aprendido de mi paso por la Tierra u optaría por algo gracioso?

El ejemplo más fácil que he encontrado para explicar la simbología en este post es el del alfa y la omega, gravados que se encuentran en casi todas las tumbas del Cementerio de Montjuïc:

Alfa y Omega. Cementerio de San Fernando. Sevilla

Alfa y Omega en el cementerio. Fotografía de GALBA.

El alfa y la omega son la primera y última letra del alfabeto griego, pero ¿por qué se esculpe tanto en tumbas?

Porque hacen referencia a Dios, el principio y el fin de todas las cosas (valores encarnados por la figura de Jesucristo en la Biblia) y, por lo tanto, también al Apocalipsis, cuando el fin será nuevamente el inicio.

Te preguntarás que tiene que ver esto con la escultura, lo cierto es que…

NADA – sólo me parecía interesante

Historia de la Escultura «El Beso de la Muerte»

En 1930, una familia catalana apellidada Llaudet, mandaba tallar una escultura en mármol al taller del artista Jaume Barba en honor al hijo que acababan de perder.

Podemos llegar a la conclusión de que éste murió en plena juventud gracias a los versos escogidos como epitafio (texto que colocas en la tumba del difunto para conmemorarlo), que pertenecen al poeta Jacint Verdaguer y dicen lo siguiente:

«Más su joven corazón no puede más;
en sus venas la sangre se detiene y se hiela
y el ánimo perdido con la fe se abraza
sintiéndose caer al beso de la muerte«

Diría que el resultado final es una de mis obras favoritas porque el autor, Joan Fontbernat, consigue un resultado en tres dimensiones que en persona te deja sin aliento.

La escultura representa a la muerte con alas, sin la guadaña que le acompaña normalmente. La representación me parece mágica porque el cuerpo del joven ha caído desplomado mientras la causante, con actitud enamoradiza, le da un beso en la frente y le sostiene con tanta obstinación que podemos ver la fuerza de sus huesos en el brazo del chico:

El beso de la muerte

Detalle de «El Beso de la Muerte». Fotografía realizada por Mahalta.

La muerte Pueblo Nuevo

Escalofriante «mirada» de la muerte. Fotografía de Liliana.

El Beso de la Muerte

Atención a cómo se ve por detrás. Fotografía de RetinaBlues

Por cierto, buscando imágenes en Flickr me ha sorprendido encontrarme nuevamente a gente posando con la escultura como pasara en la del pene de la Père-Lachaise, ¿qué les llevará a hacer estas cosas?:

El beso de la muerte

«Siestecita», por Berbel

Durmiendo bajo el beso de la muerte

«Siestecita 2» por De La Torre