Yo solía ser súper fan de Michael Jackson: te reirías si supieras hasta qué punto llegaba mi afición.

Un día, en medio de una conversación profunda, recordé que el cantante había dicho que todo el mundo nacía con un don/tenía una pasión y que el mayor de los pecados era no sacarle el máximo provecho posible.

Cuando le dije esta frase a la persona con la que estaba hablando, me preguntó cuál era mi pasión y, sin pensármelo dos veces, respondí: «hacer feliz a los demás».

Me di cuenta de que había quedado un poco Jesucristo, pero yo me refería a esto:

a) a tener un amigo filipino b) a tocar en la calle c) a hacer sonreír

Bailando como una «Señora Que» en Gante

Este pasado mayo, tres amigas de la infancia vinieron a visitarme a Bélgica. Como estuvieron tres días, tuvimos tiempo de coger el tren y movernos más allá de la capital.

Así que ese sábado paramos a pasar la tarde en una de mis ciudades favoritas, Gante. Es algo que te recomiendo hacer si vas a estar en el país un fin de semana porque, con el ticket Go Pass, puedes poner que vas de Bruselas a Brujas y parar por Gante, ahorrándote así un billete de tren (que serían 5€ más con Go Pass y mucho más caro si no compráis esta adorada tarjeta).

Me apunto en pendientes un artículo para hablar de Gante y así explicar qué hay que ver en la ciudad como, por ejemplo, el Dulle Griet (bar en el que tienes que dar tu zapato como prenda para poder beber cerveza en una de las típicas copas belgas).

Sabéis de sobras quién soy yo.

Sara, Mónica y Alba son increíbles por separado, podría pasar una tarde con una de ellas y saber que me voy a reír hasta que me duela la barriga.

Pero lo que más me gusta de ellas es que cuando estamos juntas se crea una especie de círculo vicioso de «jiji» y «jaja» del que es imposible salir, por lo que una tarde con ellas siempre está encaminada hacia lo surrealista.

Estábamos caminando por la ciudad cuando vimos a una banda que iba a tocar a un bar y, no recuerdo cómo, acabamos charlando con ellos. Yo me vengo arriba muy rápidamente, a veces digo que sé hablar francés y traduzco fatal, y otras digo que sé tocar el ukelele a la perfección.

De repente todos empezaron a desembolsar sus instrumentos y yo me quedé de piedra porque lo cierto es que sólo sé tocar «Somewhere Over the Rainbow» como todo el mundo. Yo soy el típico chico que quiere ligar y se lleva la guitarra a la playa para acabar cantando «Wonderwall» de Oasis mil veces porque es la única que sabe tocar.

Por qué me he animado a compartir el vídeo

Finalmente decidí demostrarles mis habilidades y es lo que vais a ver ahora.

He decidido compartir el vídeo porque cada vez que lo veo me parto de la risa. Tened en cuenta que todo el mundo -amigas incluidas- estaban esperando que yo tocara perfectamente bien el instrumento. En el 0:03 la banda empieza a tocar mientras yo rasgo las cuerdas y todos mis compañeros estaban seguros de que era yo la que hacía el ritmo:

Mis momentos favoritos:

0:03: Sorprendo a todo el mundo con una habilidad completamente falsa – la percepción de los asistentes es que toco increíblemente bien pero el sonido era obra de un Dios caprichoso que me quiso echar una mano.
0:14: Mis amigas se vienen arriba.
0:31: Empiezo a bailar como una «Señora que» en las fiestas de su pueblo.
0:40: Pierdo la cabeza otra vez e invito a tres chicos que pasan por ahí a bailar con el grupo.
0:43: Atención a la actitud del chico que dice que sí con postura de anuncio de los años 90s, se mueve como diciendo «sí, me apunto porque soy joven y me envuelve mucha frescura».
0:50: Miro mal al chico porque se había venido más arriba que yo.
0:52: Después de toda la canción mi amiga Alba exclama «¡Ay! Pero si cantan en español».

Espero que os haya hecho sonreír el artículo 🙂