Casi todos los artículos que encontré en Internet sobre la Acrópolis eran un verdadero aburrimiento, así que en este post te voy a explicar de una manera amena por qué es imprescindible visitar la Acrópolis de Atenas (con historia, planos y fotografías) para que la disfrutes si estás pensando en volar hasta Grecia.

Acrópolis de Atenas: Por qué debería pagar 12€ para ver ruinas

Imagínate que estás en el s. V a. C, te llamas Heroclepos, eres griego y, por lo tanto, súper madrugador: normalmente te despiertas con el alba, haces gimnasia y después desayunas algo de pan con vino.

«¿Eran los griegos participantes de Jersey Shore?»

Sí que es cierto que tu vida cotidiana como ciudadano de Atenas está dominada por el trabajo de campo, pero cuatro veces al mes se celebran unas sesiones de Asamblea para tratar asuntos públicos y tu asistencia es obligatoria – y si faltas se notará, porque las ciudades griegas no eran demasiado grandes para que todos los miembros pudieran conocerse y participar en sus instituciones. Tú también decidías el futuro de Atenas.

A media tarde ya estás cansadico y te gusta airearte en las barberías, donde se junta todo el pueblo para charlar de una cosa u otra: de la maldad de Olalla en el videoclip «Sentir» de la Pelopony o de la pulla de Concha Velasco a Lina Morgan – que si me preguntas es mucho peor que la maldad de Olalla, porque ya en el «querida Lina cómo eres», podemos ver que la Velasco lo tenía memorizado desde casa porque lo suelta todo junto:

Me vas a decir ya lo que es la Acrópolis o…

Perdón, el caso es que en Atenas las calles están hechas al tún tún. Tal cual necesitaban algo, tal cual lo construían. Esto de los planos no surgió hasta mucho más adelante; de hecho, creo que fue idea de un papa allá por el 1600 y algo.

No, en serio…

Ai, qué sensible, estaba intentando ponerte en contexto. Te has venido arriba con tus nuevos músculos griegos: RECUERDA DE DÓNDE VIENES.

La Acrópolis es la parte más alta de la ciudad, por lo que allí construirán los templos y será un terreno usado como el centro de la religión.
Esta maravilla, antes de Pericles, era sólo ruinas porque los persas habían acabado con ella en el 480 a.C, pero el nuevo gobernador contrató a Fidias, el escultor más famoso de la Antigua Grecia, para que la reconstruyera.

Hace gracia saber que Pericles desvió fondos del tesoro público en un acto de corrupción para poder llevar a cabo la reconstrucción y que Bárcenas hacía lo mismo pero para pagar sobresueldos a Rajoy.

Visitando la Acrópolis actualmente: historia y fotografías

Si estás en Atenas sólo tienes que caminar hacia arriba para llegar a la Acrópolis; se ve desde cualquier parte del centro:

Yo te aconsejo madrugar para evitar la afluencia de turistas y el calor en verano.

Una vez en la entrada, pagas 12€ que no sólo te sirven para visitar este yacimiento, sino también el Templo de Zeus (la primera fotografía del post) y otras construcciones esparcidas por la ciudad.
Para explicar por qué es importante, cómo era anteriormente y cómo está ahora, me voy a apoyar en dibujos que reconstruyen la Acrópolis en el s. V a.C. (¿te imaginas que fueran dibujos de mi sobrina inventados al tún tún y os meto un moco tras otro?).

Empezamos por la entrada:

propíleos atenas

La entrada: escaleras hacia los Propileos

La entrada se realiza por lo que antes eran unas puertas monumentales llamada «Propileos», donde encontramos estas escaleras:

Los Propíleos

Entrada a la Acrópolis: el Dr. Bacterio de Compañeros mirando a cámara

Los Propíleos

Toda Atenas está repleta de perros abandonados

Este vestíbulo combinó por primera vez el orden dórico y el jónico; tenía una gran nave central y salas laterales repletas de relatos mitológicos.

El Templo de la Diosa Atenea Niké

Una vez en las escaleras, si te giras hacia la derecha, encuentras el templo de la diosa Atenea Niké, creado en el siglo V a.C para conmemorar que los atenienses habían triunfado sobre los persas en la batalla de Salamina, justo ahí:

¿Sabéis qué? En su interior había la imagen de Atenea Niké (Niké era la diosa de la victoria, de ahí se inspiró el creador de Nike para darle nombre a su famosa marca de ropa y calzado de deporte) y decidieron cortarle las alas para que le fuera imposible abandonar Atenas.

Antes de seguir con las construcciones de la Acrópolis, quiero puntualizar algo: a pesar de que ahora sólo veamos piedras, realmente las esculturas estaban policromadas; es decir, no eran blancas, sino de color. Y colores bien vivos.
El problema es que durante el Renacimiento italiano, artistas como Miguel Ángel, suprimieron este detalle al realizar sus obras y ahora la mayoría de la población cree que eran así.

Dentro de la Acrópolis

Una vez pasado el vestíbulo, al antiguo viajero le daba la bienvenida una estatua de nueve metros de la diosa Atenea Promakos («campeona») realizada por Fidias. Desgraciadamente, los bizantinos se la llevaron a Constantinopla y una muchedumbre de cristianos acabó por destruirla en el siglo XIII.

El Partenón

Lo primero que llama la atención al entrar es el monumental Partenón, sin duda la esencia de la Acrópolis y la cumbre del arte clásico.

Como puedes imaginar, no fue lo que hoy en día llamaríamos una construcción rápida, sino que tardó quince años en completarse. Es asombroso porque se construyó en mármol por completo -a excepción del techo, que era de madera-, y sus frisos y frontones estaban coloreados.
Yo me lo encontré así:

Alrededor del Partenón pude escuchar a otros turistas comentando que la visita había sido para ellos una gran decepción. Supongo que iban con vistas de encontrarse una de las obras más bellas de la Antigüedad y se encontraron con varias columnas encarceladas por andamios y grúas.
No los juzgué en ningún momento, de hecho los entendí perfectamente, pero sí pensé que la Acrópolis no se visita por lo que es actualmente, sino por lo que fue, y para valorarlo hace falta conocer su historia e imaginar cómo era por entonces:

Impresionante, ¿verdad?

El Partenón ha sufrido muchísimo, como la Pantoja. Entre saqueos, guerras, bombardeos y vete tú a saber qué más, está destrozado y en una continua restauración. Por si fuera poco, en el s. XIX un embajador británico muy listo despojó casi todos los monumentos y se los llevó al Museo Británico por sólo 35.000 libras. Si vas a visitarlo tienes que tratarlo con cariño. 

¿Por qué se construyó el Partenón?

Pericles quiso construir el Partenón para agradecer a los dioses la victoria contra los persas (en realidad era otra manera de dar testimonio de la grandeza de su ciudad). En la parte central del templo, Fidias colocó una escultura gigantesca (12 metros) de la protectora de la ciudad, Atenea Partenos (significa «virgen») y, para llevarla a cabo, ¡¡necesitaron 1.200 kilogramos de oro!! 

Hoy en día tendríamos que robar a Inma de Gran Hermano para conseguirlo.

Pausanias, historiador griego que vivió en el siglo II d.C de Cristo, describió la escultura así: «La imagen está hecha de marfil y oro. En medio del casco hay una figura de la Esfinge (…) y a uno y otro lado del yelmo hay grifos esculpidos en relieve. (…) La estatua de Atenea es de pie con manto hasta los pies, y en su pecho tiene insertada la cabeza de Medusa de marfil; tiene una Nike de aproximadamente cuatro codos y en la mano una lanza; hay un escudo junto a sus pies y cerca de la lanza una serpiente; esta serpiente podría ser Erictonio. En la base de la estatua está esculpido el nacimiento de Pandora.«

Una ilustración que se aproxima a cómo pudo haber sido:

El Erecteión

Es la construcción que más os gustó en mi Instagram, se encuentra justo a la izquierda del Partenón:

A pesar de que dije que era la Giralda, no lo es, es la verdadera Sagrada Familia. Gaudí cogió una riñonera y viajó hasta… Que nooo, se llama Erecteión y es el templo más sagrado de todo el conjunto.

Según la leyenda, fue construido justo en el lugar exacto en el que se enfrentaron los dioses Poseidón y Atenea para poseer la ciudad.

Estoy segura de lo que más os gustó del edificio fueron las seis mujeres del edificio, conocidas en la arquitectura como cariátides. Son figuras femeninas que, además de adornar, tienen función de columna. A mí siempre me ha sonado a hueso. «Ay, me he torcido el cariátides».

Antes de irte de la Acrópolis

No olvides echarle un vistazo a las vistas, es la mejor manera de despedirse del yacimiento.

Te animo visitar la Acrópolis de Atenas e imaginar cómo hubiera sido visitar el complejo hace casi 2.500 años. Es lo que hice yo.
Es imposible que no se te ponga la piel de gallina. Ponte una rebequita si crees que es por el frío, no te vayas a estar constipando y tú pensando «soy más sensible a la arquitectura de lo que pensaba».