Studentenverbindung

Visitando una hermandad universitaria en Viena

Cuando mis amigos y yo nos quedamos a dormir en la casa del vecino malo de las películas de Antena 3 por la tarde, éste se ofreció a enseñarnos algo de Baden y Viena durante el medio día que tenía libre.

Studentenverbindung Hermandad Universitaria

Visitando una Hermandad Universitaria en Viena

Pensamos que nos enseñaría las construcciones más importantes de la ciudad, porque sólo íbamos a estar en Austria durante dos días y luego cogeríamos un autobús hacia Bratislava. Desgraciadamente, no fue así.

Visitando sus rincones más memorables

Después de llevarnos a hacer un recado que tenía que hacer durante la mañana, recuerdo haber estado más de media hora visitando su facultad. Él caminaba deprisa por todos los pasillos contándonos anécdotas de cuando había estado estudiando allí de joven e incluso llevándonos a ver la biblioteca, que distaba mucho de merecer ser vista en el poco tiempo que íbamos a estar en Viena.

Con miedo a darle un ultimátum como guía porque esa noche íbamos a dormir en su casa por última vez, nos reíamos en secreto (yo lloraba de la risa cuando vi que nos metía en una sala completamente blanca con gente estudiando) y nos esforzábamos por no actuar así:




Finalmente, cuando vimos que tenía intención de enseñarnos el lavabo, le dijimos que queríamos ir a ver la famosa ópera de la ciudad (a la que acabamos entrando por 3€) y le preguntamos si, por favor, podía acercarnos hasta la puerta.

Visitando el local de su Hermandad Universitaria (no os riáis)

Bueno, os podéis reír: a pesar de habernos dicho que iríamos a la ópera, más tarde se hizo el remolón asegurando que “no era para tanto” y nos llevó a ver el local de su hermandad universitaria.

A pesar de que hace algo de gracia cuando lo cuentas, acabó siendo muy interesante.

Para acceder al local tuvimos que coger un ascensor hacia abajo y, seguidamente, caminar algunas escaleras a oscuras. Mientras él lo hacía y, viendo que nos dirigíamos hacia el pozo de la muerte y la destrucción, recuerdo que nos mirábamos preguntándonos con la mirada “¿le seguimos o salimos corriendo?”.

Cómo es el local en el que se reúne una Studentenverbindung





Esta fotografía es del momento en el que iba a decirle a Joana que había encontrado un piano cuando, de repente, me indigné porque vi que se estaba sacando una selfie. Sin salir de mi sorpresa, decidí ponerme a bailar:

¿Qué es una Studentenverbindung? ¿Es algo que suena a alemán y te has inventado ahora mismo?

¡No! Yo jamás haría eso.

Una studentenverbindung es la típica fraternidad que hemos visto en las películas americanas durante toda nuestra infancia.

Y ya está, ¡adiós, gracias por leerme!

Que nooo.

Está formada por estudiantes y graduados de una universidad que llevan a cabo algunas tradiciones.
A pesar de que se formaron en el s. XIX para resaltar los valores de pertenecer a cierto grupo (que si democracia, valor, lealtad…), también tienen objetivos específicos que dependen de si perteneces a una fraternidad católica, a una nacionalista, a una relacionada con algún deporte u otra más tolerante (“aquí puede entrar quien quiera”). Las que más abundan en Austria son las religiosas y las nacional-liberales; según nos contó el chico, la que tenía más poder actualmente era muy religiosa y algo autoritaria.

Nuestro guía era Alte Herren (“caballero mayor”), lo que significa que ya había acabado la carrera y que había sido un miembro activo en la fraternidad mientras la había estado estudiando.
Sus objetivos ahora era emborracharse con ellos, financiar el local y ayudar a los más jóvenes en lo que fuera posible (en este caso, el chico estaba en paro pero, de no estarlo y de tener algo de poder, se encargaría de ofrecer buenas posibilidades de trabajo a otros miembros de la asociación).

En la fotografía, Aitor y yo llevamos una gorra Mütze mientras Joana lleva una conocida como Tönchenn.

¿me habré inventado estas palabras también?

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Cómo disfrutar de una ópera en Viena por sólo 3€

Uno de los días que estuve por Viena descubrí un pequeño truco para entrar en la ópera por tan sólo 3 euros: enseñar un pecho.

No, no, eso lo hice porque me apetecía – el verdadero truco es este 🙂 :

Cómo ir a la ópera de Viena casi gratis

En metro. Que no, que es broma otra vez. ¡No abandones lector!

Aiii, como sigues leyendo, ratilla, que te gustan mucho las cosas baratas como a mí. Ladronzuelo. Tiburón.

Lo primero que tienes que saber es que no vas a estar sentado junto a los ricos; entrarás con ellos, disfrutarás de su olor cuando pasen por tu lado y te mirarán mal si no te arreglas; de hecho, aunque lo hagas, sabrán que has venido para quedarte de pie. Porque sí, observarás la función a un lado y sólo verás la mitad del escenario… Sinceramente, ¿a quién le importa? A mí me hizo muchísima ilusión ver ‘Parsifal‘ de Wagner ahí, sabiendo que el edificio fue inaugurado con ‘Don Giovanni’ de Mozart el 15 de mayo de 1869.

Para conseguir los tickets, tienes que dirigirte a la entrada correcta 90 minutos antes de que empiece la obra. Ésta se encuentra atrás, en el lado izquierdo:

Entradas casi gratis opera de Viena

ópera de viena interior

Ahí en el ladito me dejaron a mí, para que no molestara con mi olor a chorizo.

DATO IMPORTANTE: Este truco es válido para casi todas las óperas importantes. Recuerda que sólo puedes conseguir una entrada por persona; es decir, no puedes comprar cinco mientras dos de tu compañeros están durmiendo en el hotel y otros dos están haciendo ruta por Viena. Tenéis que hacer cola juntos.

Por qué a mí me salió carísimo

Nada más entrar y empezar la función, Joana nos dijo que iba un momento al lavabo. Como somos pobres, no lo sabíamos, pero si sales de la función aunque sea para ir al lavabo, ya no puedes volver a entrar.

Después de tres cuartos de hora desde su salida, Aitor y yo nos preocupamos y salimos a buscarla. Por el camino encontramos una salita preciosa con los bustos de los compositores más destacados:

Mozart en el interior de la ópera de Viena

Mozart en el interior de la ópera de Viena

Qué preciosidad… Esto me hace recordar que uno de los dos arquitectos del edificio, E. van der Nüll, se suicidó a principios de 1868 por las críticas que recibió la arquitectura de la construcción. El otro, A. van Siccardsburg, moriría dos meses después de una apoplejía. Por lo visto, yo traje nuevamente la negra porque le dio un chungo al director el día que yo fui.

Acabando con la anécdota: después de recorrer cuatro veces por completo el interior, al final descubrimos que a todos los abuelitos con problemas de incontinencia urinaria los envían, al salir del lavabo, a una sala con televisor. Lo que es muy triste, teniendo en cuenta que seguramente ellos no han pagado 3€.

Ahí me encontré sentada a Joana, que había pagado una merienda por entrar a ver una ópera, mirando la tele como si estuviera en su casa de Portugal. Lo mejor fue su respuesta cuando vio que yo estaba casi llorando de la risa: “tia, esto es increíble, resulta que hay el doble de personajes de los que creíamos en el escenario “.

televisión ópera viena

¡Jajajaja! Carita de pena

Sisí Emperatriz: Curiosidades a Descubrir en Viena

Si vas a Inglaterra te darás cuenta de que intentan venderte merchandising y visitas relacionadas con los Beatles de cualquier manera; pues bien, lo mismo ocurre en Austria con Isabel de Baviera (conocida popularmente como Sisí Emperatriz).

Yo, rápida y audaz cuando se trata de pagar algo, creo recordar que acabé apoquinando más de 35€ por toda una serie de visitas a edificios relacionados con su vida. Me enredaron.

Red de Spiderman

Enredada literalmente (si te ha hecho sonreír me puedes regalar un ‘Me gusta’, a la izquierda del artículo)

¿Mereció la pena? Si te interesa cada uno de los museos, sí. Pero yo estudio Historia del Arte, me apasionan las visitas culturales y mi respuesta es que no, no me mereció la pena.
Si vas a Viena cómprate tickets de entrada sólo de los recintos que realmente te interesen, te saldrá a cuenta económicamente y, además, disfrutarás de cada una de las visitas que tú escojas hacer. Nosotros cogimos el “Pack Sisí” y, después de media hora viendo sillas en el Museo de los Muebles Imperiales, sentí ganas de matar:

Viena museo muebles

Aburrimiento total en el Museo de Muebles Imperiales de Viena

El Museo Sisí de Viena se encuentra dentro de los aposentos del Palacio Imperial y trata de arrojar algo de luz a su historia. Me gustó no sólo por la multitud de objetos expuestos (desde sus vestidos de verano, su vagón real, botiquín de viaje y hasta uno de sus dientes), sino porque además relatan su vida sin tratar de idealizarla y quedar bien con el turista -que generalmente actúa como una paloma sin cabeza y es fácil de engañar-. Para que os hagáis una idea, escuché a un extranjero comentar lo mal que le estaba cayendo Isabel de Baviera.

Diente Sisí Emperatriz

El diente de la emperatriz

Columpio Sisí Emperatriz

Justo encima del diente había este muñeco moviéndose en el columpio. Un mal rollo y una cosa.

Corona sisí emperatriz

Una de sus coronas, por pedir perdón por el diente y tal.

Tras esta recomendación, te voy a explicar unos cuantos hechos de la vida de la Emperatriz que llamaron mi atención y sé que a ti también te encantará saberlos.

¿Quién es Isabel de Baviera y por qué tendría que interesarme?

¿En qué tono me has hecho esa pregunta? Porque a mí me suena un poquito borde. Que nooo, que es broma, que ya sé que lo he escrito yo.

Isabel de Baviera llegó a emperatriz por rebote: con 16 años acompañó a su hermana Elena de Baviera a Austria con la intención de que conociera al Emperador Francisco José I y éste la tomara como esposa. Sin embargo, el joven de 23 años se sintió atraído por Isabel y, un año después, acabarían casándose. El típico caso de la estrella que se hizo famosa porque acompañó a su mejor amiga a un casting de anuncios.

Helena de Baviera y Sissi Emperatriz

Helena de Baviera (izquierda) claramente dolida porque Sisí le había robado el novio.

Tendría que interesarte porque el perfil de su personalidad era el de una viajera pero, por cosas del destino, acabó siendo el de una mujer deprimida que cambiaba de paradero cada dos semanas intentando ser lo menos criticada posible. Su principal afición era viajar y fue capaz de hablar alemán, inglés, francés, húngaro y griego.

6 curiosidades sorprendentes de su vida que descubrí en Viena

    • Sisí Emperatriz era una persona enormemente deprimida: era tan negativa que sus propios hijos estaban cansados de ella. El mismo puesto gubernamental que le permitía hacer lo que más le gustaba, viajar, era a la vez el detonante de sus depresiones: era emperatriz en contra de su voluntad, no le gustaba vivir en palacio y el protocolo de la corte vienesa le tocaba las narices.
      Se consideraba un alma libre: “Mi soledad, tan tremenda, la combatía escribiendo pequeñas canciones. Mi corazón se hundía en la pena y arrastraba siempre a mi alma… ¡Cómo latían mi sangre y mi cerebro, las ansias y la esperanza me gobernaban! ¡Creí que mi fuerza podría con todo, y así el mundo entero fue para mí!“.
    • Su relación con Hungría: tras nacer su primer hijo, la relación con su marido se deterioró. Sufrió una crisis nerviosa, viajó a Corfú y, al volver, había cambiado por completo su manera de ser.
      Recordó que antes de ser emperatriz estaba enamorada de Hungría y, a cambio de pasar más tiempo en la corte, convenció a su marido para hacer de éste un reino independiente. Agradecidos, los húngaros tendrían siempre buenas palabras hacia ella.
Sissi Emperatriz

Mirad como sostiene a un perro. Ah, no.

De hecho, en el Castillo de Gödöllö era donde Sisí Emperatriz se sentía realmente cómoda y era en Austria cuando sufría de ataques de paranoia creciente (a veces no permitía que nadie la mirara – como Raquel Mosquera cuando creía que le perseguían los paparazzis, ¿os acordáis?).

  • Tenía un ancla tatuada: en sus últimos años de vida, Isabel de Baviera se tatuó un ancla en uno de sus hombros por la inmensa pasión que sentía hacia el mar y las largas travesías alejadas de casa. De hecho, siempre pedía ser atada al mástil de su barco durante las tormentas (no es una de mis bromas).
  • Tenía un gimnasio personal en casa: no sólo caminaba a diario unas ocho horas (hecho que las damas de su séquito odiaban por tener que seguirla), sino que además se hizo instalar varias herramientas de entreno en su habitación. Sólo comía fruta y pescado hervido. A causa de estos hechos se ha asegurado que padecía de anorexia (nunca pasó de los 50 kilos).

    Sissi Emperatriz gimnasio

    Anillas del gimnasio personal de Sisí Emperatriz

  • Tardaban tres horas en peinarla y otras más en vestirla: como todo el mundo comentaba la belleza de la emperatriz, ésta acabó obsesionándose con su físico – en especial con su larga cabellera, que le llegaba hasta los tobillos (horror).
    No fue una obsesión sin motivo, el pueblo se dedicaba a comentar el más mínimo error que ella pudiera cometer como si de un gran problema político se tratara.
    Por otra parte, y como anécdota, Sisí Emperatriz no permitió que nadie volviera a retratarla después de los 35 años.

 

Sissi Emperatriz pintura

Isabel de Baviera y su larga cabellera

Sissi Emperatriz

El horrendo maniquí que me encontré en el Palacio de Hofburg.

  •  Fue asesinada: en 1898, estaba dando uno de sus paseos en Ginebra cuando un anarquista italiano chocó a propósito contra ella y le clavó un estilete afilado en el pecho. Al levantarse Sisí creyó estar bien y, al no ver la herida, marchó en barco. Una vez ahí cayó desmayada y murió por hemorragia.
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