10 señales de que eres estudiante Erasmus

Si has sido estudiante Erasmus o tienes pensado serlo dentro de unos meses, aquí tienes 10 señales que delatarán que estás realizando un programa de intercambio. No he incluido nada sobre fiestas y alcohol, era demasiado típico.

#1 – Te has disfrazado al menos una vez

Hayas ido de Erasmus a aprovechar el tiempo o no, estoy segura de que tienes mínimo una fotografía llevando un disfraz, o con la cara pintada, o con un sombrero gracioso, etcétera.

Estudiante Erasmus

Estudiante Erasmus disfrazada de plátano

#2 – Envías fotografías de comida a tu familia

Ya sea porque tu familia está preocupada o porque tú crees que cocinas genial. En mi caso, cuando empecé el intercambio no tenía ni idea de cocinar y al aprender a hacer pasta y arroz me sentí Arguiñano.

El otro día, echándole un vistazo a las fotografías que había realizado durante mi estancia en Bélgica, me di cuenta de que prácticamente había capturado cada una de mis exquisiteces para enviárselas a mi familia y amigos durante el primer mes.

Supongo que yo creía que lo que estaba haciendo era súper difícil. Atención:

Comida estudiante erasmus

“OH DIOS MIO, ¡soy increíble! ¡He cocinado pasta!”

Estudiante Erasmus cocina

Qué trabajoso es poner a hervir el arroz.

huevo duro arroz

Aquí añadí huevo cocido.

Espinacas erasmus

Esta ya es del segundo mes: aquí aprendí a descongelar crema de espinacas.

#3 – No has sabido hacer la compra

Reconócelo: las primeras semanas no tenías ni idea de si lo que estabas viendo era caro o barato. Al mes de ser estudiante Erasmus eras toda una Mari Carmen y sabías perfectamente qué tenías que comprar en un supermercado, y qué tipo de carne está más barata en otro a dos manzanas.

También puede que olvides hacer la compra. Yo invité a unos amigos a comer a mi casa un día festivo y, cuando miré la despensa, tuve que cancelar el evento porque esto es todo lo que tenía:

Pasta y un kiwi pocho

Fan del kiwi pocho

#4 – Quieres recorrer el mundo

Yo ya sabía que quería viajar todo lo posible, pero conocí a personas muy “caseras” que cambiaron por completo de mentalidad cuando se dieron cuenta de lo que significaba coger un avión: aprender y entender tanto el pasado como el presente de otras ciudades, sus habitantes, etc.

Jamás olvidaré cómo entré en la ópera de Viena por sólo 3€.

#5 – No entiendes nada en clase

Yo hablo bien inglés y, en un principio, pensé que iba a ir a hacer mi intercambio en Berlín, así que estudié alemán durante un tiempo. Finalmente, cancelaron la plaza y sólo me dio tiempo a estudiar francés 6 meses.

A las tres semanas el oído se acostumbró y pude empezar a entender las clases, pero los primeros días fueron un drama. Lo peor es que ningún Erasmus en Louvain-la-Neuve estudiaba Historia del Arte y yo era la única chica de cabello oscuro en clase así que, cada vez que el profesor me miraba porque llamaba la atención, yo tenía que actuar así:

Profesor Erasmus

Mi profesor de arte romano

Estudiante erasmus lenguaje

Yo haciendo ver que cojo apuntes

#5 – Te sientes demasiado orgulloso cuando dices algo bien

Al cabo de los meses empiezas a chapurrear algo del idioma de tu destino Erasmus. Un día cualquiera se te acerca una señora mayor, te pregunta dónde puede encontrar una dirección porque está completamente perdida, tratas de responderle en su idioma y… ¡MILAGRO! ¡te entiende! Te entran ganas de volver a los 90s sólo para bailar emocionada el Saturday Night.

#6 – Haces cosas sin sentido.

A mí me dio por tomar prestadas cosas que nadie echaría de menos (ya conocéis la historia del policía gritándome). Un día, corriendo con mi amigo Jesús, nos topamos con una carretera repleta de luces de tráfico. Cogí una en broma, me agaché como si tuviera joroba y le susurré: “Sígueme, te mostraré el camino”.

Entre el “jiji” y el “jaja”, acabé llevándomela a casa.

Erasmus luz intermitente

La tuve que dejar en el pasillo porque no me dejaba dormir

#7 – Crees que cualquier español es tu mejor amigo

El primer mes te encontraste un español comprando en el supermercado y le atacaste a la yugular directamente: “¿español? ¡yo también!, ¿qué haces aquí?”.

Lo mejor es que la persona atacada ni se extraña ni busca rápidamente un spray de pimienta, sino que te responde con una sonrisa y, en menos de tres segundos, ya habéis intercambiado teléfonos.

#8 – Comparas el tiempo continuamente

Puedes estar delante de la Torre Eiffel, paseando por el barrio rojo de Amsterdam o descubriendo cualquier país del norte de Europa, no importa: ninguna de las sensaciones que estés sintiendo hará parará esa extraña fuerza que te hace comparar los grados de la ciudad en los que te encuentras con los de tu ciudad de origen: “Ostias, qué bonito… pero qué asco de frío por eso, ¿eh? Mira, a ver… Sí, sí, en Barcelona están ahora mismo a 30º”.

#9 – Te han aprobado sin merecerlo

A todos mis amigos que han estado estudiando en otros países les han puesto buenas notas sin estudiar, a todos. Así que es cierto que tienes muchísimas facilidades para aprobar si eres estudiante en programa de intercambio.

Si todavía no te has ido, de todas formas, debes saber que no en todos los países ocurre lo mismo. En Bélgica, por ejemplo, tienes que hincar codos.

#10 – No te has querido ir

Si has aprovechado esta etapa, seguramente eres una persona diferente a la que se marchó y te está costando trabajo entender que en tu casa todo sigue igual.

Tu entorno percibe que has estado fuera unas semanas, pero tú sientes que han sido cinco años por la densidad de lo aprendido: date unas semanitas y todo volverá a la normalidad.

Budapest

Nuestros pies en Budapest

Pero no olvides lo que aprendiste, mantén el contacto con tus amigos y no dejes que las obligaciones de tu día a día apaguen tus ganas de viajar y tu pasión por vivir.

Si no estás harto de leerme, acabo de añadir una entrevista muy divertida que me hicieron:
Dicen de mí
¡Muchas gracias! ¡Viva la Aramlogía!

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Westminster Bridge

21 situaciones que te han pasado si has vivido tu Erasmus al máximo

Por esos grupos de Facebook de compra y venta de cosas para Erasmus, por esos novios locales que nos echamos y lloramos al despedirnos, por esas fiestas temáticas en las que aprovechas para ponerte hasta el culo de comida, esa ilusión que te da ver caer el primer copo de nieve (y la puta rabia que le coges después) y sobretodo por la depresión post-erasmus que hemos pasado todos 🙂

¡Aquí la historia en gifs!

1. Cuando administración te enumera todos los papeles que te hacen falta para que te den la beca

2. Y tus compañeros te preguntan por qué vas y te dicen que seguramente pierdas un año de carrera

3. Llegas y te preguntas si tenían razón, estás solo y además aquí no hace mucho Sol

Lo mismo ocurre el primer día que enfermas o tienes un accidente y echas de menos a tu madre más que nunca.

4. Por suerte hacen bienvenidas y empiezas a mantener conversaciones en bucle con otros Erasmus

(Conversación que tendrás 23810 veces: – Hola – hola – ¿De dónde eres? – De España, ¿y tú? – Oohh, me encanta España, yo soy de x… – Ohh, x, qué guay)

5. Cuando escuchas a un español pasar cerca de ti ocurre algo así:

A pesar de que al principio intentes no juntarte con ellos para “aprender inglés de verdad”, al final siempre hacéis piña porque son los que también echan de menos las persianas.

6. Sales más de fiesta en un mes que en toda tu vida

Tienes tantos planes que empiezas a sentirte más solicitado que un médico especialista en un hospital de pueblo.

7. Y con el sexo ocurre más o menos igual

Por algo lo llaman Orgasmus.

8. Al cabo de cuatro meses estás un poco así e intentas ponerte a dieta:

También puede ser que pase todo lo contrario y adelgaces mucho. Pase lo que pase, olvídate de volver a tu peso ideal hasta que vuelvas a casa.

(Por cierto, sopla hacia la pantalla mientras miras el gif de la vaca, es genial).

9. Te disfrazas varias veces porque sí:

“A la fiesta de hoy hay que ir con mostacho / con peluca / con sombrero / de plátano”

10. Tu grupo de amigos se convierte en una familia

11. Ese momento incómodo cuando te presentan al novio/a cornudo/a de alguien del grupo

“Esta es María, mi novia, que ha venido a verme cinco días”.

Nunca sabes si le estás sonriendo demasiado y si nota que sabes algo.

12. Si te desconcentras un momento en clase, empiezas a ver al profesor así:

13. Y entonces te toca hacer ver que tomas apuntes, en plan:

14. Al principio no tienes ni idea de cómo hacer la compra

15. Pero después de dos semanas te sientes ya una Mari Carmen comparando precios en supermercados

16. En algún momento de tu intercambio te tocará hacer una exposición

17. Y malabares con el dinero para pagar el alquiler, las fiestas, la comida y aún así viajar todo lo que puedas

18. Visitarás sitios increíbles pero estarás comparando el tiempo continuamente

¡¡Qué bonita la Torre Eiffel!! Pero, a ver, sí… hace 24º en España… Imagínate esta ciudad con el Sol de España, sería increíble… Que ya es bonita así, ¿eh?…

19. Un día cualquiera te das cuenta de que la aventura llega a su fin

20. A partir de aquí todo son fiestas de despedidas y dramas

21. Y al volver a casa sientes que todo está justo igual que cuando te fuiste, pero tú eres una persona completamente diferente

¡Buena suerte con la adaptación! 🙂

Tu entorno percibe que has estado fuera unas semanas, pero tú sientes que han sido cinco años por la densidad de lo aprendido: date unas semanitas y todo volverá a la normalidad. Pero no olvides lo que aprendiste, mantén el contacto con tus amigos y no dejes que las obligaciones de tu día a día apaguen tus ganas de viajar y tu pasión por vivir.