Cómo salir fea en el DNI casi me veta la entrada a un coffee shop en Amsterdam

Seguro que ya os habéis reído con el título de la entrada, cabroncetes.

Este artículo se lo quiero dedicar a una de mis mejores amigas, Carla. Ella fue la primera en descubrir lo fea que salía en mi DNI, le hizo una fotografía y la llevó de fondo de pantalla en su teléfono móvil durante un tiempo. Así que va por ti, maldita Carlibiris, espero que te rías mucho leyendo esto.
Mención especial también a Esther, Tamar, Jordi, Ángeles y Marina, porque sé que van a disfrutar de esta entrada.

Llegando a Amsterdam

Deberían ser las diez de la mañana cuando llegábamos en tren desde Bruselas a Amsterdam (si nunca has estado, puedes leer aquí 5 curiosidades de la ciudad). Ese día estábamos especialmente contentos porque había salido el Sol, algo inaudito en el norte de Europa y, tras cinco meses de frío en Bélgica, podíamos ir incluso sin chaqueta a pesar de estar en pleno marzo.

Tan pronto salimos de la estación nos encontramos a un gaitero. Uno de mis acompañantes de viaje era mi casi hermano Jesús, gaitero en Santander, así que no tardó ni tres segundos en robársela (subiré el vídeo más tarde):

Estupendo gaitero de Ramales en Amsterdam

Gaitero de Ramales en Amsterdam. Sí, lleva chaqueta, pero os prometo que luego salió el Sol.

Fuimos a dejar nuestras maletas a Shelter City, un albergue religioso más que recomendado porque ya no nos fiábamos de hacer Couchsurfing: está situado súper próximo a la Plaza Dam, la Estación Central y el Barrio Rojo, hay muchísimo ambiente juvenil, el staff es majísimo y dormir ahí es bastante barato (me estoy riendo sola pensando que, tras haber escrito cómo entrar en la ópera de Viena por sólo 3€, seguramente parezco un poco rata – pues lo soy bastante, la verdad, yo soy de esas que ven las páginas amarillas y piensa en llevarse todas a casa).

Uno de los canales de Amsterdam

Uno de los canales de Amsterdam

No quiero comentar demasiado mis primeras impresiones de Amsterdam porque tengo preparadas algunas entradas divertidas acerca de la ciudad, así que iré al grano con el tema de mi documento de identidad.

Cómo salir fea en el DNI casi me veta la entrada a un coffee shop

A pesar de que eran sólo las doce (nos habíamos entretenido un poco haciendo amigos en el albergue), los nervios e ilusión de ir por primera vez a un coffee shop nos hicieron saltarnos por alto todas las visitas culturales recomendadas para el día y fuimos directamente a BULLDOG, que presumía de haber sido el primer local con posibilidad de venta y consumo legal de marihuana abierto en Amsterdam:

Coffee shop Bulldog

Coffee shop Bulldog

Según acabo de leer ahora mismo en la página web del establecimiento, éste fue abierto en 1975 por un hombre llamado Henk de Vries, que tiene toda la pinta de haber sido un buen pieza porque en la sección ‘The Bulldog history’ aseguran que pasaba más tiempo arrestado que en casa, así que a partir de ahora me referiré a él como “el Barajas de Amsterdam”.

Al grano, seguramente el coffee shop no sea ni el mejor, ni el más barato, pero su psicodélica entrada llamó la atención de nuestra novicia mirada turística y nos dirigimos a la puerta.

Ahí nos detuvieron nuestras inseguridades. Los tres somos buena gente, nos gusta pasárnoslo bien, pero poco tiene que ver nuestro currículum con el del Barajas de Amsterdam… Así que como no teníamos ni idea de si se entraba como si nada o de si teníamos que enseñar el DNI y, teníamos miedo de que nos echaran para atrás y hacer el ridículo en la puerta, nos quedamos respirando hondo a tres metros del portero que vigilaba la entrada.

Finalmente me acerqué yo, documento de identidad en mano. Si no me conoces, hago una pausa para que veas mi dos últimas fotos. Ya que voy a poner una imagen en la que doy bastante reparo, he escogido dos en las que salgo bastante bien – creo que es legítimo:

Pelo chewbacca

Pelo chewbacca

Judithtiral

Judithtiral

Que viene, que viene, eh, eh… que viene, que viene…

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

Cuando fui y le di mi documento al guardia, obviamente, me dijo que me fuera a mi casa que esa no era yo y no podía entrar al coffee shop. Otra persona hubiera sentido vergüenza, pero como no es la primera vez que me pasa supe actuar rápidamente: me hice una coleta, puse cara de conejo de granja y acerqué mi cara a la fotografía.

El portero de BULLDOG soltó una carcajada, se dio cuenta de que aquel monstruo era yo tiempo atrás y me dejó pasar. Asunto resuelto sin necesidad de llegar a las manos. Por cierto, sí he sido bastante fea en mi adolescencia, pero como todos, no era así y no sé por qué salí con perilla en la fotografía.

Otra anécdota de bonus: cuando fui a pagar el hostal de Budapest, la secretaria y yo nos habíamos estado riendo un buen rato de mi carné de identidad. La noche costaba 8€, yo le pagué con un billete de 10€ y le pasé mi DNI para que pusiera mis datos. Al devolverme el cambio, accidentalmente puso la moneda de 2€ encima de la fotografía a lo que yo respondí: “¿paramos ya con el cachondeito o qué?”

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