Curiosidades de Barcelona: cuatro columnas romanas

Si alguna vez has visitado el falso barrio gótico de Barcelona, te habrás dado cuenta de que es imposible caminar por ahí sin chocarse con treinta turistas haciendo fotografías, dos vendedores de abanicos y un guitarrista.

Sin embargo, existe un lugar en el mismísimo centro que es prácticamente desconocido y siempre se encuentra solitario… ¿lo mejor? el secreto que esconde: cuatro columnas de época romana procedentes del templo de Augusto.

Columnas romanas

Columnas romanas del templo de Augusto

Dónde se encuentran

Están justo detrás de la Catedral, en el Centre Excursionista de Catalunya, cerca del ángel que ha padecido un sartenazo. La calle es Paradís y el número es el 10. La parada de metro es Jaume I y el autobús… ¡ME NIEGO! Deja de viajar en autobús, no eres una abuela.

Qué hacen ahí cuatro columnas romanas

En el s. I a.C, cuando Barcelona era romana y Eulalia iba por ahí dando gritos, se construyó un templo dedicado al culto del emperador Augusto. En ese momento, esta construcción de una sola nave se encontraba rodeada por un precioso jardín del que actualmente no queda ningún vestigio, excepto el nombre de la calle que hace referencia a este paraíso (carrer del paradís).

Columnas Romanas. Fotografía de Jesús Arpón.

Columnas Romanas. Fotografía de Jesús Arpón.

Como os podéis imaginar, el templo fue derruido con el paso del tiempo. Un buen día del siglo XIX, mientras unos simpáticos (no los conocí, quizá no eran tan simpáticos, ¿ok? siento tener que mentir para adornar el texto) obreros remodelaban el Centro Excursionista de Cataluña, se encontraron tres columnas romanas y comprendieron que, aquella que tenían perdida en la Plaza del Rey, también formaba parte de aquel templo romano.

Como curiosidad, esta construcción era una de las esplendidades del foro de Barcino y se encuentra justo encima del Monte Táber.

Qué hablas de monte Táber, so loca, si has dicho que estaba en el barrio gótico

¡Os he mentido! ¡Las columnas me las encontré en la montaña cuando fui a buscar espárragos!

No, resulta que el Monte Táber era el punto más alto de la colonia romana: a 16,9 metros sobre el nivel del mar, este lugar les permitía vigilar qué barcos entraban al antiguo puerto. De hecho, toda la colonia romana fue fundada alrededor de este punto álgido.

Monte Táber

El Monte Táber ya no es monte ni es nada

Una anécdota que ocurrió la semana pasada

Como ya sabéis, la semana pasada quedé con Pablo para dar una vuelta por Barcelona y conocernos en persona. Tal y como escribí en el post, nos compramos un bubble tea y caminamos un rato por el barrio gótico charlando sobre la ciudad.

Bubble tea

Bubble tea es un té de frutas con bolas de gelatina al final

Al llegar al Centro de Excursionistas de Catalunya, donde se encuentran las columnas romanas, le quise preguntar a un hombre si nos hacía una fotografía juntos y, al hacerlo, salió disparada de mi boca una de estas bolas de gelatina. El hombre se rió en mi cara. Ahí tenéis la bola junto a su pie.

templo augusto bola

Mi bola de gelatina junto a su chancla

escupitajo gif

Yo pidiendo fotografías

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Detalle de la escultura del ángel

Curiosidades de Barcelona: el ángel del sartenazo

Hace una semana, un amigo me dijo que mis posts eran tan increíblemente geniales, originales, divertidos e interesantes -o igual sólo dijo que no estaban mal- que, a pesar de que sentía un pánico irrazonable al avión, le habían entrado ganas de viajar.

Auto high five

Auto high five a la Judith del pasado

Enseñándole la ciudad a una amiga estos últimos días, me he dado cuenta de que sé bastantes curiosidades de Barcelona y pocas veces las comparto, así que me he propuesto explicar algunas de ellas para transmitir mi pasión por esta ciudad y animar a muchos a que viajen hasta aquí y me hagan una visita.

Hoy os voy a explicar por qué en la parada de metro Jaume I, en la Plaza del ángel, hay una escultura que parece haber sufrido un sartenazo.

Detalle de la escultura del ángel

Primer plano del ángel

Santa Eulalia, la revolucionaria

Si Santa Eulalia hubiera nacido en 1987, seguramente hubiera sido la primera en colocar la tienda de campaña en Plaza Cataluña durante el movimiento 15-M.

Imaginaos la ciudad de Barcelona durante la época romana, entonces conocida como Barcino. Ahora imaginad un calamar. Ya tenéis calamares a la romana. Ahora volvéis a la época romana sin calamares, un período un poco sombrío en el que los cristianos sufrían persecuciones constantes por parte del emperador Diocleciano.

Un día cualquiera, una joven cristiana de tan sólo 13 años, se despierta cansada de estas persecuciones, se escapa de casa y acude a buscar al gobernador de Barcino, Daciano, y empieza a gritarle delante de todo el mundo que ya está bien con las represiones.

La reacción de Daciano:

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“Jajajajaja, claro que sí maja, toma esto para ti y para tu rebaño de ovejas”

Reacción de Eulalia:

Santa Eulalia

“Pensé que pasarían muchas cosas pero al final nada”

Lo cierto es que la historia sigue de una manera muy triste. La niña se negó por completo a renunciar de su religión y el gobernador le condenó a trece martirios (tantos como su edad); desde ser encerrada en una prisión oscura hasta meterla en un tonel con cristales y clavos para, seguidamente, arrojarla calle abajo.

En el año 633, Eulalia fue canonizada y sus restos fueron guardados y enterrados en Santa María de las Arenas.

Qué pinta el ángel del sartenazo en todo este drama

En el año 878 a alguien se le debió cruzar un cable y decidió que los restos de Santa Eulalia estarían mejor en la Catedral. Cuando estaban moviendo el sarcófago, éste empezó a pesar una barbaridad y a la comitiva le resultó imposible trasladarlo un centímetro más.

De repente, un ángel apareció y, sin mediar palabra, señaló el sarcófago con una de sus manos y, con la otra, a uno de los canónigos.

Ángel plaza del ángel

“Quiere decirnos algo” – dijo un iluminado.

No tardaron mucho tiempo en averiguar qué les quería decir el ángel, pues el señor señalado confesó miedoso que había robado uno de los dedos del pie de la santa como reliquia. Sí: un dedo, del pie. Qué vergüenza, yo no hubiera confesado jamás, podrían haber seguido cayendo ángeles del cielo haciendo diferentes señas y creando una compleja coreografía que yo me hubiera hecho la loca (me dicen por pinganillo que así se inventó la Macarena).

Tras colocar el dedo en su lugar, el sarcófago perdió todo el peso que había ganado segundos atrás y finalmente pudo ser trasladado a la Catedral.

La escultura que se encuentra en la Plaza del Ángel es una copia realizada por Ángel Ferrant en 1966; la culpa del sartenazo es de Felip Ros, que creó la obra en 1618, pero se lo perdonamos porque hizo preciosidades como esta.

Moraleja: Si algún día pasáis por el metro de Jaume I -por la Plaza del Ángel-, pensad en el momento más humillante de vuestra vida, mirad la escultura y sonreíd pensando que alguien robó el dedo de un pie y le pillaron. Estoy segura de que vuestro peor momento ya no os parecerá para tanto.

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