Cómo no aburrirse en un trayecto largo de avión

Ayer por la tarde recibí un correo electrónico de una lectora, Elisabeth (¡gracias!), en el que me comentaba que dentro de unos meses iba a tomar un avión desde España hasta Guayaquil (Ecuador) y, como nunca había viajado sola durante tantas horas, me preguntaba qué podía hacer para no aburrirse en un trayecto tan largo.

Trayecto largo avión

Escribí la lista que veis a continuación, pero me di cuenta de que le estaba engañando y no se la envié:

  • Hazte con algún pasatiempo: sopa de letras, sudokus, revistas, juega al solitario…
  • Lee
  • Planea tu viaje: escribe qué quieres ver y hacer cuando llegues a tu destino.
  • Usa tu iPod: quizá llego algo tarde, pero los podcast han sido mi descubrimiento del año. Cuando salgo a correr ya no lo hago con música, sino que me pongo alguna entrevista o algún relato y tengo la sensación de estar aprendiendo a todas horas.
  • Socializa: habla con la persona que se haya sentado a tu lado. Cuando empecé a viajar me di cuenta de lo dispuesta que está la gente a entablar una conversación.
  • Lleva contigo una videoconsola o ponte a ver la televisión: los vuelos largos normalmente disponen de películas y muchas de ellas no son del todo casposas.
  • Escribe: últimamente todas las personas que conozco hablan de lo mucho que les gustaría escribir un eBook/libro, ¡ponte a ello!

No hice clic en ‘Enviar‘ porque son cosas aburridas que se le habrían ocurrido a ella (y a todo el mundo) sin necesidad de pensar en ello por más de cinco minutos.

Jim Carrey

Mi lista apestaba

Al final decidí crearle una lista alternativa, la que a mí me hubiera gustado recibir. Espero que no penséis que son proposiciones divertidas pero imposibles porque más de la mitad las he llevado a cabo (jamás en el avión, pero sí en otros contextos; la de Cher, por ejemplo, en mi clase de spinning hace unos días con el micrófono del monitor). Allá van:

  • Pregúntale a tu compañero cómo acabó finalmente la historia entre Quimi y Valle de Compañeros.
  • Pregúntale al del otro lado cuántas posibilidades hay de que el Jorobado de Notre Dame sea en realidad una lesbiana enamorada de Esmeralda.

    ¿Quién detiene palomas al vuelo?

  • Haz ganchillo.
  • Si alguien viaja con su chihuahua di “oiii, qué bonito” y, en lugar de acariciar al animal, tócale la cara al dueño.
  • Coge una servilleta y crea una oveja de mentira. Acaríciala mientras cantas “Hello, Dolly” con voz de Louis Armstrong.
  • Llévate un micrófono que distorsione la voz (yo me compré el mío en el ‘Todo a 100’ de debajo de mi casa) y canta “Do you believe in life after love?” como Cher.
  • Cuando el avión gire ligeramente hacia la derecha o a la izquierda haz que estás en Port Aventura y grita con todas tus fuerzas: “Woohoo!”
  • Pide un bocadillo, córtalo por la mitad, ponlo en una servilleta y ofréceselo a tu compañero. Apóyalo en su rodilla de todas formas cuando te diga que no tiene hambre.
  • Presume de ser familiar de uno de los componentes de Amistades Peligrosas (día, sin tu alegría seré un pringa´o) u OBK.
  • Dile a la azafata que deje de actuar como si no te conociera, que ya es hora de que te devuelva el dinero que te debe de las clases de capoeira.
  • Imprime las fotografías que tienes imitando a tu perro y muéstralas a la tripulación con orgullo. Si todavía no dispones de ellas, es un buen momento para ponerse manos a la obra.

    Pobre chavala

  • Mete un piano portátil en tu equipaje de mano, uno pequeño con sonidos de oveja, y crea hasta que te lo arrebaten:

Y ya está, esto es lo que haría básicamente para no aburrirme en un trayecto largo de avión. Espero que os hayan gustado las propuestas (sobretodo a ti Elisabeth); si lleváis alguna a cabo (si me leéis tampoco debéis estar muy finos) me encantaría que me lo contarais – el otro día @Geekindignado me enviaba (¡gracias!) esta fotografía de las columnas de Barcelona y me hizo muchísima ilusión saber que las había descubierto gracias al blog.

¡Que tengáis un buen día y sonriáis mucho!

logo avión oceanic

Por qué no vas a morir en el avión en el que viajas

A uno de mis mejores amigos, Carlos, le da pánico el avión. Cuando fuimos a pasar un fin de semana con el resto del grupo a Menorca, se tomó un tranquilizante bastante fuerte para pasarlo menos mal. 

Cuando estuve de Erasmus su miedo le impidió venir a verme; lo que es una pena, porque dejando a un lado los beneficios culturales que te ofrece viajar, en Bélgica hay chicas guapísimas a las que les hubiera encantado aprender ilustración. 

Seguro que dibujan muy bien

Desmitificando el transporte aéreo

Navegando por Internet he encontrado una entrevista muy interesante a Patrick Smith, un piloto al que le ha picado el gusanillo de Internet y se ha abierto un blog de viajes con un diseño tan feo como el mío (¡estoy trabajando en ello!).

Traduzco las preguntas y respuestas que ha intercambiado con los usuarios y le dedico el artículo a Carlos como si fuera yo Bisbal o la Pantoja.

El piloto responde al miedo de los pasajeros

“Me dan pánico las turbulencias, ¿es normal que me asusten?”

Respuesta: No, un avión no puede ponerse bocabajo, caer en picado o ser arrojado por el viento así como así. De hecho, eso no pasaría ni en las peores rachas de aire.

Las turbulencias pueden resultar molestas, pero te puedo asegurar que jamás pasará nada porque éstas se miden del 1 al 6, el avión está probado para que aguante hasta el 6 pero nosotros tenemos completamente prohibidos entrar en una turbulencia superior al número 2.

Lo máximo que puede pasar en una de estas (las de número 2) es que las bandejas de comida salgan por el aire.

Pregunta de un dramático que ni los guionistas de Compañeros:

“Si todos los motores del avión fallaran de repente, ¿podría aún así el avión aterrizar poco a poco?”

Respuesta: Sí, es como si a un coche se le apaga el motor cuando va cuesta abajo… éste seguirá avanzando, y el avión también bajaría planeando.

“¿Qué pasa si un avión aterriza en el agua?”

Respuesta: Sólo pasó unas pocas veces hace más de 20 años y éstos estuvieron flotando en el agua durante muchas horas.

“¿Y si le da un rayo?”

Respuesta: Nada, la energía quedaría descargada en el material de aluminio del avión, que es un excelente conductor eléctrico.

“¿De cada 1000 aviones, ¿cuántos se estrellan?”

Respuesta: No podría darte un número exacto porque se calcula a través de kilómetros realizados. Actualmente, un pasajero que vuele en el puente aéreo TODOS LOS DÍAS de su vida tiene la probabilidad de padecer un accidente y morir en el avión en 14 siglos.

“¿Qué pasa cuando cagamos en el lavabo? ¿Salen volando por el cielo al tirar de la cadena?”

Respuesta: No, para nada, es imposible tirar por la borda el contenido de los baños durante el vuelo. Lo que quiera que hayas hecho será aspirado hacia fuera por un camión cisterna cuando finalice el viaje.

“Me pone nervioso cuando los asistentes de vuelo y los pilotos intercambiáis sonidos, ¿qué significan?”

Respuesta: Existen dos tipos de sonidos; el primero es básicamente una llamada telefónica para los asistentes de vuelo, que significa “coge el intercomunicador”. El segundo es un aviso para los tripulantes. Si os fijáis, cuando suena se encienden los paneles de seguridad señalando “ponte el cinturón de seguridad” o “apaga el móvil”.

El del cinturón se enciende y se apaga cuando el avión alcanza los 3000 metros.

“He escuchado varias veces que los nuevos aviones podrían volar por sí mismos, ¿es eso verdad?”

Respuesta: Para nada, los aviones ahora tienen una herramienta conocida como ‘autopiloto’, pero hace falta un piloto que le diga qué, cuándo y cómo hacerlo.

“¿Por qué esas normas tan molestas relacionadas con las persianitas, el respaldo de los asientos, las bandejas y las luces de la cabina durante los despegues y los aterrizajes?”

Respuesta: Tu bandeja tiene que estar en su sitio porque, en caso de desacelaración súbita no golpees contra ella. Poner el asiento del todo recto facilita el acceso a la nave y también mantiene tu cuerpo en una posición más segura. No bajar la pequeña persiana de la ventanilla hace que sea más fácil para las azafatas de vuelo evaluar si hay algún peligro externo -fuego, por ejemplo- que pueda interferir con una evacuación de emergencia. La regulación de las luces también es por precaución. (Yo creo que para lo de las luces no tienen respuesta ninguna).

“¿Es verdad que los pilotos reducen el nivel de oxígeno un poco para mantener a los pasajeros más tranquilos?”

Respuesta: No.

“¿Puede una persona loca o mal intencionada abrir una de las puertas durante el vuelo?”

Respuesta: No, nadie puede abrir las puertas de emergencia durante el viaje porque la presión de la cabina no lo permite.

“¿Los móviles y los mp3 son realmente peligrosos?”

Respuesta: Depende. Los portátiles tienen que ser guardados durante el despegue y el aterrizaje para evitar que se conviertan en proyectiles de alta velocidad si existe una desaceleración o un impacto imprevisto. En cuanto a los mp3, seguramente en un tiempo la Administración Federal de Aviación reste importancia a esta norma, teniendo en cuenta que ahora nosotros mismos usamos tablets para controlar el trayecto.

Si me preguntáis si los teléfonos móviles pueden realmente afectar a los equipos de cabina, probablemente la respuesta sea no. Me atrevería a asegurar que más de la mitad de los teléfonos, por pereza, se dejan encendidos durante el vuelo…

Y hasta aquí la entrevista, ¡que comente Carlos! ¡que comente Carlos!

Ahora es cuando nos dice que a él lo que le da miedo es esto:

monstruo, avión

El monstruo

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