¿Cuantas veces has estado preparando un viaje y te has preguntado si merecía la pena invertir en seguros de viaje o no?

Si vas a viajar al extranjero, o incluso dentro de tu país, no te podría recomendar más que lo hagas. Que sí, que qué pereza gastar dinero, que igual merece la pena ir para allá con una mochila más pequeña y ahorrarte el gasto de contratar un seguro por si la pierden, que “el médico en Asia no es tan caro” o “me llevo unas pastillas de aquí y ya está”.

He hecho una lista (Internet…) con todas las razones por las que deberías contratar uno. No te puedes imaginar la de veces que he tenido que recurrir a mi seguro de viajes.

1. Te pagan todos los gastos médicos (incluida evacuación)

Mi amiga de la infancia, Carol, vive en Estados Unidos y cuenta con seguro médico. El otro día tuvo una emergencia médica y una ambulancia tuvo que acudir a su casa – por suerte, cuenta con seguro médico, pero cuando abandonó el hospital le dieron una facturita dejándole saber cuánto le hubiera costado la broma: 10.000€ por día hospitalizada, y 3.000€ y algo… ¡¡por la ambulancia!!

Imagina pagar eso. Una locura. Una cosa os voy a decir: yo hasta prefiero morir a tener que estar pagando durante un año la maldita ambulancia.

Por cierto, una evacuación a tu país puede costar hasta 100.000€. Como dice mi amigo más gay: “ciao nena, yo pa-so”.

2. Cancelación o interrupción del viaje

Si por cualquier motivo tienes que quedarte en tu país (enfermedad, muerte de un ser querido, trabajo… ), tu seguro de viajes paga toda la cancelación por ti. Si tienes que volver antes, también te devuelve los gastos de las reservas no disfrutadas.

Eso sí, para que este punto funcione, tienes que contratarlo cuando estás comprando tus billetes, no días antes de que llegue el momento de marcharte.

3. Maletas y pertenencias personales

La mayoría de las personas compran seguro porque tienen miedo de que la compañía aérea les pierda las maletas – aunque no te lo creas, es lo menos importante: lo que sea que tengas en la maleta, por caro que sea, es reemplazable y no puede ser comparable con que te entre una apendicitis en Japón.

De todas formas, las aseguradoras normalmente cubren cualquier retraso en la entrega, robo, pérdida o daños de tu equipaje.

Consejo: Si te quieres llevar el portátil, una cámara de fotos o cualquier otra cosa de valor, llévate una maleta de mano y colócalos ahí para que estén a tu lado durante el viaje.

4. ¿Haciendo un viaje con deportes? Ni te lo pienses

No hace falta que estés haciendo deportes de riesgo para contratar un seguro deportivo, éstos te mantienen cubierto para la asistencia médica y sanitaria, la localización y rescate, repatriación, rehabilitación…

Ten en cuenta que los deportes (sobre todo de riesgo) están fuera del seguro de vida, así que realizarlos siempre conlleva un riesgo.

5. Reembolso por repatriación o por regreso anticipado.

En caso de enfermedad o accidente, también suele entrar el de tu acompañante.

En los seguros también te suelen incluir la asistencia jurídica (hasta adelanto de fianzas penales), el pago del alojamiento y otros si tienes que alargar una estancia por enfermedad, indemnización en caso de sufrir un accidente que deje alguna minusvalía, servicio de intérprete o apertura de cajas fuertes…

Vale, todas estas últimas cosas parecen ser más propias de una película de ciencia ficción que de la vida real, pero créeme: si no contratas un seguro de viaje, te acabarás arrepintiendo de tener que pagar a plazos un viaje en ambulancia.