Por qué no volvería a visitar Milán

El otro día estuve hablando con un compañero de la importancia de los blogs de viajes y de la influencia que estos tienen en el usuario a la hora de escoger una ciudad como destino. Pues bien, hoy he decidido mojarme un poco y explicarte por qué no volvería a visitar Milán (a pesar de estar enamorada de Italia, como cualquier historiadora del arte).

Visitar Milan

Antes de empezar…

Quiero puntualizar . . . . . . ….. …. …….. . . . . . …….. …

Lo que quiero decir antes de empezar es que es un post subjetivo; de la misma manera en la que yo voy a escribir x razones por las que no volvería a esta ciudad, estoy convencida de que cualquier persona que haya vivido en ella puede darme otras tantas para no sólo volver, sino permanecer allí un buen tiempo: en cuestión de gustos no hay nada escrito y tu opinión será bienvenida.

Razones por las que no volvería a visitar Milán

  • Es una ciudad frívola: si la definición de cosmopolita tuviera un aspecto positivo y otro negativo, Milán habría actuado con éste último como un niño con sobrepeso visitando el almacén de la Panrico: se habría quedado todo para él. De todas formas, en la ciudad se respira un ambiente en el que queda claro que es un orgullo ser milanés.
    Me pareció demasiado gris y poco provinciana, como si agrupara lo peor de ser una ciudad europea: cara y envuelta por una nube de contaminación.
    La única oficina de turismo que existe sólo nos ofreció tres puntos a visitar antes de marchar y, uno de ellos, fue ir de compras (…).

    Vimos mucho más, incluso el cuadro de “La Última Cena” – aunque la chica se olvidó de mencionar a Da Vinci por completo.
  • Para ser italiana, es bastante fea: para ser justa, arquitectónicamente es gloriosa como cualquier ciudad de Italia. Recuerdo encontrarme de repente con el Duomo y exclamar un “wow” – de hecho, todavía sigo hablando de él-… Ocurre lo mismo que en España, que no puedes recorrer muchos kilómetros sin encontrarte con algún monumento importante.
    De todas formas, sus calles son (nuevamente) grises y no llamaron mi atención. Te da la sensación al mirarla de que, a pesar de que está limpia, es sucia y está cubierta por graffitis (de los feos).
  • Ciudad reconstruida: no es como Roma, Florencia o Venecia, seguramente porque fue destruida durante la II GM. Como consecuencia, no tiene tanta antigüedad que ofrecer.
  • El tráfico es de locos: si ves que el semáforo se pone en verde, más vale que corras.
    En la carretera milanesa no existe la cortesía: conducen con prisas, te tocan cien veces el claxon para que te des prisa, aparcan ocupando dos plazas e incluso en pasos de cebra…
  • No se disfruta en invierno: la visité nevando y no es ese tipo de ciudad que disfrutas más con el frío.
  • Puedes visitarla en un día y medio: dedicarle cuatro días a descubrir lo importante de Milán, sería demasiado (aunque estoy segura de que encontrarías cosas por hacer, es gigantesca aunque los puntos esenciales están en el centro). Aquí tienes una foto tuya el tercer día, eres Victoria sin saber qué hacer:

  • Lo mejor es que visites el lago Como y sus pueblos; salen trenes con frecuencia y el paisaje es, sencillamente, increíble. Desde ahí puedes pagar un viajecito en barco que realiza estaciones en diferentes pueblecitos (Leno, por ejemplo, que sale en Star Wars).

Por otra parte, si tus dos cosas favoritas son la moda y la comida italiana, seguramente te enamorarás de la ciudad. Porque al fin y al cabo, disfrutar más o no de un lugar depende de que tus aficiones y gustos encajen con lo que ofrece el destino.

Y creo que ya está. Me he mojado.

¿Visitaste Milán y crees que me equivoco? ¿qué ciudad no volverías a visitar? 🙂

Cómo viajar y no dejar trabajar a nadie

Hoy quería hablar de la fortaleza de Luxemburgo pero, cuando estaba buscando fotografías para incluir en el artículo, he entrado en la carpeta de viajes y no he podido evitar soltar una carcajada al darme cuenta de que siento obsesión por los hombres con traje.

Estaréis pensando “¡bienvenida al club!”, pero no es lo que parece. A mí ni me atraen, lo que ocurre es que me encanta no dejarles trabajar y ahora os lo voy a demostrar.

¡Dentro vídeo!

oprah gif

Es broma, que no tengo cámara.

#1 – Los comerciales de la ópera de Viena

Tengo cuatro fotografías como esta pero con otros trabajadores; no sabría deciros por qué, puede que me hicieran gracia los uniformes pero no recuerdo que ese fuera el motivo. Yo creo que ese día pedía fotografías por inercia.

En este caso quizá me asombró su altura, porque mido 1,73 cm pero aún así estoy de puntillas.

Ópera de Viena

Vendedor de entradas para la Ópera de Viena.

#2 – Los comerciales de un coro

Otra imagen sin sentido realizada por la inercia de pedir fotografías: estos chicos se dedicaban a vender entradas para un concierto que iba a haber en la catedral de Viena esa misma tarde/noche.

Al menos eso es lo que ellos decían porque ahora, mirando al de la derecha, tengo claro que se trataba de un fraude.

El hombre de la izquierda se presenta como un trabajador serio y apuesto que, con rostro similar al de John Smith y una preparada capucha repleta de pelaje, es capaz de aguantar el frío de Viena y vender entradas a todo aquel que pase por delante. Además, va equipado con unas botas negras que parecen ser bastante buenas y lleva una impecable identificación colgando del cuello.

El de la derecha, sin embargo, lleva un gorro digno de Callejeros. Yo tengo gorros así, pero no de ese color porque si los juntas el resultado es asociable a la palabra ladrón. El pobrecillo está pasando frío porque sus hombros ligeramente elevados indican que está padeciendo el síndrome sincuello. Lleva unas zapatillas similares a las mías que me costaron 10€ en MARYPAZ y un perro ha mordido su indetificación dejándola rota por la mitad.

Comerciales de un coro en Viena

Comerciales de un coro en Viena

#3 – Un guardia de Budapest

En Bratislava conseguí hacer reír a uno de esos guardias que tienen prohibido mover un milímetro de su cuerpo. Es un recuerdo que me hace sonreír y lo que mejor me sienta es saber que sigue con su trabajo, porque la ciudad es tan pequeña que sólo estaban mis amigos como espectadores.

Este caso es diferente, se trata de un chico que trabajaba en Pest como guardia y no podía hablar ni sonreír, y no lo hizo. Para hacer la fotografía le pregunté si me daba permiso y movió la cabeza.

Guardia silencioso de Budapest

Salimos tan blancos que parece que nos vaya a atropellar un coche en cuestión de segundos

#4 – Un guardia de Barcelona

Esta fotografía es del año pasado. Salí de fiesta con mi grupo de amigos para celebrar el cumpleaños de Patricia.

Tras un precioso año descubriendo grandes autores y devorando literatura, decidí dar un giro a lo que había estado haciendo hasta entonces y empezar a consumir cómics y libros ilustrados.
Al pasar por delante de este portero de discoteca, algo contentilla, le dije a Patri que estaba segura de que él leía cómics como yo. Ella, como es una de mis mejores amigas, vio venir el desastre que estaba a punto de ocurrir y salió por patas.

Al día siguiente me envió esta fotografía mía gritándole desde lo lejos que sí que leía cómics. Me trae buenos recuerdos porque, si os fijáis un poco, veréis que el hombre se está riendo a carcajadas. No le dejé trabajar durante un rato, pero nos reímos y me llevé buenos títulos a casa.

Yo presumiendo de amistad

#5 – Un comercial de museos en Viena

En esta imagen salgo tan horrible que mi conclusión es que me uní al chico de la derecha del número 2 y me di a la mala vida.

Viento traicionero

Dejando a un lado mi acoso y derribo hacia cualquier persona con uniforme, me he dado cuenta de que cuando viajamos solemos hacer fotografías a todo lo que nos rodea, incluso si carece de interés y en nuestra ciudad pasaría completamente desapercibido, ¿tienes alguna así? Sería divertido compartirlas en este post.

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Cómo vivir viajando: proyecto Ana Morgade

Este blog de viajes no sólo trata de anécdotas, consejos y guías de ciudades, también muestra qué estoy haciendo para cumplir mi sueño de poder vivir viajando durante largas temporadas.

El blog empezó hace menos de un mes con las cuentas de redes sociales completamente a cero y, publicando contenido de calidad y combinando éste con marketing de guerrilla, el crecimiento ha sido asombroso. Si estás leyendo esto sólo quería darte las gracias por leerme y compartir mis artículos, porque me estás ayudando a conseguir vivir de lo que me apasiona.

Proyecto Ana Morgade

Para poder conseguir este reto necesito tu ayuda. Hice un vídeo muy original para preguntar a Ana Morgade, por favor, si estaba interesada en colaborar escribiendo en el blog una anécdota que le hubiera sucedido viajando.

Lamentablemente, le envié el link a través de Twitter para darme cuenta de que sólo se conecta cada ‘x’ días. Con más de 162.000 seguidores, resulta imposible que lea mi tweet – deduzco que recibe unos cuantos de cientos cada jornada.

Aquí tenéis el vídeo. No es ningún montaje:

¿Cómo puedo ayudarte? Con recompensa

He pensado que, si éramos varios los que enviábamos el mismo tweet, conseguiríamos que lo viera. Para ello, sólo tienes que pulsar aquí: 

Editado: Ha dicho que sí, ¡muchísimas gracias a todos por los RT! 

Podéis hacer click aquí para descargar lo que había prometido, el artículo sobre cómo conseguí 2000 visitas en el blog con sólo 3 céntimos.

Cada vez que alguien haga un tweet se descargará automáticamente mi artículo ‘Cómo conseguí tener 2000 visitas por sólo 3 céntimos’ de manera gratuita.

Es mi manera de agradeceros la participación: en el artículo explico cómo conseguí que funcionara mi técnica de guerrilla (tiene secretito), qué es la técnica de la sonrisa y dos ejemplos de cómo conseguí que me dieran dos empleos usando esta técnica.

Si no participa ni el tato, al menos lo he intentado: ¡hay que arriesgarse si quieres crecer y conseguir lo que quieres!

gif pringado mar

“He intentado enviar un mensaje al mundo pero no ha pasado nada”

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Mi Mala Experiencia haciendo Couchsurfing

Siguiendo con los artículos relacionados con el tema de cómo viajar sin dinero: ¿Recordáis que os dije que el chico que nos acogió en Viena cuando hacíamos Couchsurfing era adorable? Pues bien, mentí. Sin querer le envié una notificación en Facebook invitándole a seguir la web y, por lo que he visto en Google Analytics, la seguía de cerca.

Ahora que ya ha dejado de hacerlo, puedo contaros la verdad.

Edito en el 2015: Este post ha hecho reír mucho y nunca ha tenido una crítica, pero quiero dejar claro que esta experiencia es sólo fruto de mi estupidez -por no mirar reviews, valoraciones- y de lo joven que era cuando me ocurrió. Hacer couchsurfing es increíble, lo he hecho mil veces más y nunca he vuelto a tener una mala experiencia – si miráis bien a quién escogéis, lo pasaréis divinamente bien.

Palacio del Parlamento de Viena

Aitor, Joana y yo en el Palacio del Parlamento de Viena.

Couchsurfing: nuestra primera experiencia

Me apasiona viajar porque es increíble la cantidad de gente que llegas a conocer. Recuerdo a un escritor estadounidense que está recorriendo Europa porque había perdido su musa o una chica joven que me explicó que había dejado de estudiar derecho para dedicarse a recorrer el mundo, porque era lo que realmente quería hacer.

Como ya os expliqué, el couchsurfing consiste en ofrecer tu sofá a viajeros de manera completamente gratuita, básicamente, para ayudar a los demás mientras conoces a gente súper interesante.

Ya os podéis imaginar la ilusión que me hacía llegar a Baden, un precioso pueblo cerca de Viena, a dormir en casa de un extraño que quería abrir sus puertas a tres viajeros. Era nuestro primer couchsurfing y estábamos súper emocionados.

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Tocando de más desde el minuto cero

Llegamos al anochecer; habíamos quedado en que PP vendría a recogernos a la estación, pero no aparecía. El frío y la nieve habían conseguido que todos los austriacos se refugiaran en su casa y, cuando vimos llegar a nuestro amable casero repleto de nieve, lo recibimos con una gran sonrisa.

PP es un chico de 28 años, rubio. No tiene sobrepeso pero no está delgado. Terminó la carrera y todavía no había encontrado empleo, por lo que vivía en Baden esperando un golpe de suerte. Parecía súper majo.

Ya en su casa, nos acomodamos y le pregunté si, por favor, podía darme la contraseña de su Internet para poder decirle a mi hermana que estaba bien. Me contestó que por supuesto, pero que era una contraseña larga y la tenía colgada en un papel en su habitación, que fuera para allá (seguro que os estáis riendo viendo el peligro venir, pero yo no lo vi).

Me dirigí a su cuarto y, al comenzar a apuntar los dígitos en mi móvil, noté que su mano se acercaba a mi cuerpo. Esta fue mi reacción mientras escribía la contraseña:

Susto

“Me está.. me está… me está tocando el culo”

Otra chica se hubiera girado y le hubiera contestado con muy mal genio que se fuera a tomar por culo. Yo me quedé en blanco y no fui capaz de reaccionar.

Me dirigí hacia el comedor, donde estaban mis dos amigos Erasmus, y no les expliqué lo sucedido. Había confianza máxima, pero sólo los conocía desde hacía dos meses y no quería quedar como la típica creída que llega a los sitios y da la nota: “tios, tios, creo que le molo porque me ha tocado el culo”.

Él era el vecino loco de las películas de Antena 3 por la tarde

Al día siguiente fui la primera en despertarme y, al abrir los ojos, me lo encontré súper repeinado, con el pelo para atrás, mirándome desde una silla. A mí. Fijamente. Esperando a que me despertara. No es una de mis bromas.

Mi reacción:

Su reacción:

¡Horror! Completamente blanca, desperté a Joana a base de codazos y le puse cara de pánico. Ella se acomodó en el sofá y, cuando PP se fue a hacer su desayuno (tras cuatro frases mal cruzadas por el miedo), yo le expliqué a mis amigos lo ocurrido.

Escogimos tomárnoslo a risa y no abandonar la casa porque todo podría haber sido un terrible error; quizá era una de estas personas tímidas que lo llevan mal y siempre quedan como unos locos por miedo a hablar demasiado. Y, qué coño, no teníamos mucho dinero.

El horror de los siguientes días

Al día siguiente PP nos despertó cantando esta canción. Me resultó un gesto simpático, hablamos un poco y me fui hacia la ducha.

Puse el pestillo porque veía venir la desgracia. Efectivamente, él intentó abrir la puerta con un “oh, no sabía que estaba ocupado, lo siento”… ¿no le había avisado? ¿no escuchaba el sonido del agua?

Al salir de la ducha, (me parto escribiendo esto, es que hay que ser retorcido) me topé con su paquete. Sí. Había puesto una barra de hierro de estas para hacer brazos en la parte superior de la puerta y, al abrirla, fue lo primero que me encontré: su paquete. Nuevamente se hizo el sorprendido, pero yo le respondí que tuviera cuidado y que si escuchaba el agua es porque había alguien dentro.

El día de la despedida

La última noche que estuvimos en su casa fue su cumpleaños, sacó tres copas de vino y nos invitó a beber. Llamadme Raquel Mosquera, pero no sabéis el miedo que tenía de que el líquido contuviera somníferos.

Me regaló un libro de Klimt y me dio las gracias por explicarle cosas de Viena mientras él nos explicaba la ciudad ese día. Yo le agradecí a él el gesto de acompañarnos y enseñarnos lo mejor. Se sentó conmigo en el colchón del suelo y comenzó a acariciarme la pierna, haciendo cariñitos. Ale, venga, arriba. Me aparté y, con cara de Satanás, le pedí que parara, que me molestaba.

A la mañana siguiente desperté y él seguía ahí, mirándome, siempre repeinado como si hubiera una vaca lamedora al lado de su almohada

Estaba tan contenta de haber sobrevivido ahí todas esas noches que no recuerdo nada, pero Dios sabe que salí así de su casa:

Me emociono recordándolo.

Una vez en Bratislava vi que se había creado cuentas en todas las redes sociales en las que yo estaba y me había seguido. Al mes y medio recibí un mensaje de un amigo suyo dándome la bienvenida a Baden y diciéndome que disfrutáramos mucho, que me enviaba su amor (supuse que PP le había mentido y dicho que éramos pareja, o algo así).

De todas formas y, a pesar de mi primera mala experiencia couchsurfing, jamás dejaré de hacerlo. Es una manera increíble de conocer a gente y os animo a todos a hacerlo (con buen ojo), es tan sencillo como escoger a uno que tenga buenas valoraciones en la página web.

Judithtiral tirar dinero

Danza de agradecimiento desde Sri Lanka

Hoy Judithtiral.com ha superado las 2000 visitas. Estoy muy feliz porque el blog sólo lleva abierto tres semanas, así que os he querido dar las gracias a todos por los comentarios, visitas, follows y suscripciones pagando a un amigo de Sri Lanka una simpática danza de agradecimiento -que termina siendo algo turbia con la sonrisa del final-.

A pesar de que el baile ha sido muy barato, luego me he arrepentido porque estoy ahorrando para seguir viajando y con menos se come en Tailandia. Así que a última hora he cambiado el texto original, que era un “muchas gracias chirrupers”, por otro que te hará reír (o te entrarán ganas de etiquetarme en Instagram usando hashtags como #instacatalana o #instagarrapata):

Edito en el 2016: *No tengo ni idea de dónde está el vídeo*

Sobre cómo irá la semana

Si eres nuevo (PRINGADO, que nooo, que es broma, ven aquí que te he hecho una sopita de bienvenida) comentarte que actualizo cada día a las 9:00 AM. Los miércoles publico una colaboración y estoy trabajando duro para poder incluir entrevistas a viajeros los próximos viernes.

Este blog va sobre poder dedicarme a viajar durante largas temporadas, así que sólo me queda darte las gracias por haber llegado cuando casi no había contenido y haber dedicado cinco minutos de tu valioso tiempo para dejarme saber que te habíais reído con la web. Nada me hace más feliz.

Aquí dejo la lista de artículos que publicaré esta semana (ahora es cuando después de toda mi parrafada casposa los títulos te parecen una mierda y te desinscribes, jajajaja):

  • Por qué quiero viajar a Marruecos: todos mis familiares y amigos piensan que moriré allí y jamás regresaré. En el post escribiré 5 razones por las que quiero ir y por las que volveré con vida.

    Susto gif

    Cara de mi madre cuando le dije que me iba a Marruecos

  • Colaboración: Gorka es un chico que he conocido gracias a este blog; me cae genial porque soy vegetariana y él la paella la come con verdura. Se puso en contacto conmigo el otro día para colaborar explicando una anécdota que le había ocurrido en Estados Unidos… ¡tengo muchas ganas de leerla!
  • Descubriendo a Sissi Emperatriz: fui a Viena y pagué una barbaridad para ver todos los museos de Sissi Emperatriz pensando que sería una experiencia bestial ver en persona desde su vajilla hasta uno de sus dientes. Lo escribo y me río sola recordando como solté el dinero pensando “wow, esto va a ser increíble”. No sé en qué pensaba. De todas formas, fue bastante interesante y te resumiré en un post los puntos más curiosos.
  • La parte negativa de hacer couchsurfing: no adelanto nada, pero ya os lo podéis imaginar que tuve una mala experiencia. Tengo muchas ganas de escribir este post porque os partiréis de la risa.
  • Una curiosidad de Barcelona: como cada domingo.

Y entonces habrá acabado la semana. Y así constantemente hasta que me muera. Espero que no sea en Marruecos.

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