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NADA ME HACE MÁS ILUSIÓN QUE ESTO

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La mejor manera de hacer las cosas

Una de las cosas que más me gusta de la empresa en la que trabajo es que, cada lunes, antes de empezar la reunión para hablar de los objetivos semanales, compartimos la mejor noticia que nos ha ocurrido la semana anterior. Al terminar, contamos una historia que nos haya hecho pensar en un valor como, por ejemplo, la admiración o la humildad. Hace un mes compartí con mis compañeros un ‘Always Find a Better Way’ que, traducido al español, es algo así como “encuentra siempre una manera mejor de hacer las cosas”.

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Europa Motivación y consejos útiles Personal

Mi experiencia corriendo mi primer maratón en Grecia

experiencia primer maratón

No te imaginas las ganas que tenía de volver a escribir en el blog y la ilusión que me hacía explicarte cómo viví mi primer maratón, de Pella a Salónica, pero ha ocurrido algo que ha hecho que cambie el formato del post que tenía en mente y, además de mi crónica, he añadido la experiencia de un pobre chico que me tuvo que sufrir durante todo el camino.

experiencia primer maratón

El maratón es conocido como “Alejandro Magno” porque éste nació en Pella, al igual que su padre Filipo II de Macedonia.

La ciudad de Pella está situada en el norte de Grecia - allí también vivió Aristóteles.

La ciudad está situada en el norte de Grecia – Aristóteles también vivió allí (es que me he leído la entrada de Wikipedia de la ciudad y si no lo demuestro me entra una hernia)

Cómo viví mi primer maratón

El pasado domingo 6 de abril me desperté en Salónica a las 5 de la mañana para coger el autocar que transportaba a los corredores hasta Pella, la antigua capital del Reino de Macedonia (jajaja, Wikipedia), donde empezaba la carrera.
Había dormido 4 horas; me encantaría decir que de los nervios pero lo cierto es que me fui a dormir tarde porque había estado tomando cervezas con dos amigas Erasmus. Esta soy yo respetando mis dos meses de entrenamiento:

A las 5 de la mañana me vestí y salí al pasillo; estaba tan nerviosa que decidí sentarme en medio de las escaleras para respirar hondo antes de dirigirme al autocar.
No habían pasado ni dos minutos cuando la puerta de la habitación de los chicos se abrió y salió un francés en pantalones cortos. Como no era mi padre, imaginé que iba vestido así porque iba a correr y no porque iba a buscar espárragos, así que dejé a un lado mi espiritualidad y comencé a hablarle de manera desesperada:

Resultó que este chico (Frédéric) fue mi salvación; estuvimos todo el camino riéndonos como locos, me alimentó (yo sólo tenía dos plátanos), me transmitió tranquilidad y me dio muchísimos consejos. Al terminar la carrera lo busqué por todas partes para darle las gracias pero no tuve suerte.

El maratón empezaba a las 8:00H de la mañana en la estatua de Alejandro Magno, en el centro de Pella; llovía y hacía frío. Minutos antes de arrancar yo sólo sentía nervios en el estómago y pensaba continuamente que me moriría de la vergüenza si era la última: “Anda que como llegue cuando ya estén recogiendo…que incluso les de hasta pereza darme la medalla porque ya las tienen en cajas… No, no, llegar tan tarde que alguien me haya empadronado en Grecia”.

Lo cierto es que el panorama no tenía nada que ver con el maratón de Barcelona que yo había visto semanas atrás, donde participaron 18.000 corredores – aquí todos los participantes, unos 700, tenían pinta de ser las personas más rápidas del mundo.
¿Te acuerdas de aquella película en la que Schwarzenegger trabaja como profesor en una guardería y da rabia verlo allí con sus músculos porque no pega su físico con el entorno?

Conmigo pasaba igual en Pella pero al revés.

Me puse al final de toda la muchedumbre y me dediqué a adelantar durante toda la carrera – fue una buena técnica porque me entraba subidón cada vez que pasaba por delante del típico chico repleto de músculos.

Hasta el kilómetro 32 disfrute como una niña, el 35 comenzó a hacerse duro y a partir del 38 un infierno. Tenía la sensación de que los kilómetros eran más largos que nunca y por más que corría no llegaba a ninguna parte. Además me escocía el pantalón y el pecho, pero no tenía ni idea de por qué: sabía que a los chicos les sangraban los pezones del roce con la camiseta, pero no sabía que tenía que ponerme vaselina allá donde me rozara el pantalón. Cuando llegué al hostal me quedé sorprendida al ver que tenía heridas con sangre por todas partes.

Los dos últimos kilómetros fueron una gozada y no sentí el cansancio porque toda Salónica está en la entrada del pueblo animándote y gritándote “¡¡Brava!!”. Finalmente pasé la meta a las 4H37min y se me escaparon las lagrimillas cuando me pusieron la medalla.

Luego atraqué los stands de comida, porque soy de barriobajo y las cosas gratis son la base de mi educación. Yo soy la que se llevaba todas las Páginas Amarillas cuando las dejaban en la portería, la que te quitaba la programación del Plus: lo siento.

Cómo viví mi primer maratón explicado por Frédéric

Una vez en Atenas, entré en la página del blog en Facebook para ver los comentarios en la foto de la medalla del maratón y me quedé de piedra al encontrar uno suyo (sólo habíamos intercambiado nombre) en el que se reía de mí continuamente.
Al leerlo me di cuenta de que resumía a la perfección mi manera de ser y que era muy fácil imaginar cómo había vivido mi primer maratón a través de su escrito, así que he traducido el comentario del francés al español y he añadido algunos gifs para que todos nos podamos reír de mí – allá va:

“Salgo de mi habitación a las 5h10min y me encuentro al final del pasillo a una chica sentada sola, mirando al vacío, algo triste y todavía dormida.
Como lleva shorts y chaqueta deduzco que va a correr el maratón. Empezamos a hablar y pronto me dice que viene de España, de Barcelona (ay…).
De camino al bus, le preguntó qué va a comer (normalmente 3 horas antes de un maratón uno tiene que darse un atracón) y ella me responde: “un plátano” (ay, ay…).
Una vez dentro del bus y ya preparados para salir (deben ser las 5H35min), comienzo a conocer su verdadero yo: sin mentir, me pregunta entre 10 y 20 veces si va a morir o si va a quedar la última; también me dice varias veces que le asustan sus rodillas (que a veces hacen ruidos raros): ay, ay, ay…

En fin, hablamos de los entrenamientos de preparación; ella me dice que corre cada día (sí que es verdad que parece deportista) pero que lo máximo que ha corrido es una distancia de 24km (ay, ay, ay, ay… normalmente tienes que correr al menos 30km antes del maratón).

Finalmente, esperamos una hora juntos en Pella, ciudad en la que nació Alejandro Magno.
Minutos antes de la salida a las 8h00 para correr 42,195km, vemos que algunas personas llegan a sus casas después de una noche loca de discoteca. Nos preparamos, ella tiene frío, mira todo el rato de izquierda a derecha: ¡está perdida!

Cuando termino, me voy a duchar y a comer y vuelvo para encontrarme con mi amigo griego Michael y con Judith. Llego tarde, ya han pasado 5 horas de carrera y todavía no sabía que ella había pasado la meta hacía tiempo porque lo había hecho excelentemente bien! ¡Terminó su primer maratón en 4h37min que es un tiempo realmente excepcional! Quedó la primera de los españoles (vale, era la única).

¡Felicidades por la hazaña, ya eres maratoniana! ¡Ahora estás obligada a correr la de Barcelona el año que viene!”

¡Y ya está! Me pareció una experiencia única que todo el mundo que haya corrido 10KM debería vivir una vez en la vida, de veras. Pasar la meta te llena de una felicidad increíble y sientes que puedes hacer lo que quieras en lo que te queda de vida – cualquier cosa, sólo tienes que intentarlo.

Mil gracias a Juan Andrés Camacho por todos los consejos que me dio y, en general, a todos vosotros por los comentarios en el anterior post. Podéis mandarme a buscar espárragos en pantalón corto junto a mi padre, pero la verdad es que os quiero mucho, ¡gracias por leerme!

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Cómo he perdido cerca de 5.000€ en 6 meses

Este post es una crítica a mí misma, por ser la persona más perezosa del mundo. Por leer muchísima información en Internet y a penas ponerla a prueba. Por ser imbécil, vamos. Mientras lo escribo imaginadme así:

Desde hacía seis meses, tenía en mente crear una página web de humor que me diera algo de beneficio económico para poder viajar más.
A pesar de que por aquel entonces me dedicaba a este blog, lo cierto es que me sobraba tiempo de sobras que invertir en este nuevo proyecto pero, por pura vagancia e inseguridad, lo fui dejando pasar.

Hace seis días, cené con Marcos, Rox, Javi y Pablo. A los cuatro nos une la misma pasión y el mismo objetivo: viajar y emprender en Internet. Rox y Javi lo han hecho con éxito y en abril empiezan su vuelta al mundo (¡felicidades, chicos!).
Siempre que quedo con ellos, aunque sea un rato, vuelvo motivada a casa y me pongo a ello. Esa misma noche, trabajé hasta la madrugada en la página web (que ya llevaba operativa desde Navidad, pero todavía no la había pulido) y la lancé.

Siguiendo un pequeño truco que conté en la conferencia Iron Blogger Barcelona, este es el beneficio que me ha dado con AdSense en 6 días:

Adsense

Supongo (y espero) que a medida que vaya creando más contenido el número subirá. Pero sólo con que siguiera así, haciendo unas cuentas macarroneras vemos el siguiente resultado:

167,32/6= 27,88

Por lo que posiblemente, hoy AdSense terminará con 195,20€ -una simple suposición, los que tenéis blogs ya sabéis que es imposible saberlo con exactitud-. Si redondeamos, eso hacen unos 200€ semanales. Ahora:

200×4= 800€

800×6= 4.800€

Por lo que con toda probabilidad he perdido unos 4.800€ en 6 meses por no ponerme desde el primer día a trabajar en ello.

Creo que esto es algo que nos ocurre a todos: tenemos una idea buenísima, nos encanta pensar en ella y en lo bien que funcionaría, en todo lo que haríamos… pero ahí queda. Nos deleitamos con nuestros pensamientos pero no los llevamos a cabo por pura vagancia.

Este mes me he dado cuenta de algo muy importante, y es que Pimpinela no tuvo un estilista que les dijera que parecían yonkis con ese chandal en este vídeo. Y, además, que…

Tu Idea No Tiene Ningún Mérito

Así es. La próxima vez que tenga una idea y sepa que no la voy a poner en práctica durante seis meses, la escribiré en un papel, la doblaré y que al menos sirva para arreglar la pata de la mesa que cojea: así tendrá alguna utilidad.

Lo que quiero decir con esta entrada es que un pensamiento tiene 0 mérito si no trabajas en él para hacerlo realidad. Así que, si tienes una buena idea, intenta hacerla realidad hoy mismo – sobretodo porque el tiempo que pasa no es sólo eso, tiempo, sino una cantidad de experiencia y quizá de beneficio monetario que estás perdiendo.

Si Quieres Saber Más Sobre Blogs

Durante estos días no he estado escribiendo en Judithtiral porque he estado trabajando en un eBook sobre cómo tener un blog con visitas y cómo conseguir beneficio económico con él.

Lo estoy haciendo porque cada día recibo algún correo electrónico que me pregunta qué consejos daría yo a alguien que empieza con un blog (¡gracias por contar conmigo al empezar!). Creo que la gente que sabe hacerlo, no comparte la información (a excepción de Chuisito) y siempre tengo que enviar a todo el que me escribe a páginas inglesas donde realmente se escribe contenido de calidad. Así que he pensado que hace falta en España un eBook que explique realmente cómo hacerlo.

Por cierto, en él hablaré de mi nuevo proyecto – os daré el nombre de la página web y os explicaré la técnica que he utilizado para conseguir 12.000 visitas el primer día. Así veréis que no es ningún moco.

Si estás interesado en comprarlo durante su lanzamiento, te invito a unirte al blog para aprovechar el descuento que haré a los suscriptores. Si tenéis alguna duda/idea para el eBook, estaré encantada y muy agradecida si me la hacéis llegar de alguna manera. ¡¡Espero que tengáis todos un fin de semana genial!! 🙂

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Por qué no volvería a visitar Milán

El otro día estuve hablando con un compañero de la importancia de los blogs de viajes y de la influencia que estos tienen en el usuario a la hora de escoger una ciudad como destino. Pues bien, hoy he decidido mojarme un poco y explicarte por qué no volvería a visitar Milán (a pesar de estar enamorada de Italia, como cualquier historiadora del arte).

Visitar Milan

Antes de empezar…

Quiero puntualizar . . . . . . ….. …. …….. . . . . . …….. …

Lo que quiero decir antes de empezar es que es un post subjetivo; de la misma manera en la que yo voy a escribir x razones por las que no volvería a esta ciudad, estoy convencida de que cualquier persona que haya vivido en ella puede darme otras tantas para no sólo volver, sino permanecer allí un buen tiempo: en cuestión de gustos no hay nada escrito y tu opinión será bienvenida.

Razones por las que no volvería a visitar Milán

  • Es una ciudad frívola: si la definición de cosmopolita tuviera un aspecto positivo y otro negativo, Milán habría actuado con éste último como un niño con sobrepeso visitando el almacén de la Panrico: se habría quedado todo para él. De todas formas, en la ciudad se respira un ambiente en el que queda claro que es un orgullo ser milanés.
    Me pareció demasiado gris y poco provinciana, como si agrupara lo peor de ser una ciudad europea: cara y envuelta por una nube de contaminación.
    La única oficina de turismo que existe sólo nos ofreció tres puntos a visitar antes de marchar y, uno de ellos, fue ir de compras (…).

    Vimos mucho más, incluso el cuadro de “La Última Cena” – aunque la chica se olvidó de mencionar a Da Vinci por completo.
  • Para ser italiana, es bastante fea: para ser justa, arquitectónicamente es gloriosa como cualquier ciudad de Italia. Recuerdo encontrarme de repente con el Duomo y exclamar un “wow” – de hecho, todavía sigo hablando de él-… Ocurre lo mismo que en España, que no puedes recorrer muchos kilómetros sin encontrarte con algún monumento importante.
    De todas formas, sus calles son (nuevamente) grises y no llamaron mi atención. Te da la sensación al mirarla de que, a pesar de que está limpia, es sucia y está cubierta por graffitis (de los feos).
  • Ciudad reconstruida: no es como Roma, Florencia o Venecia, seguramente porque fue destruida durante la II GM. Como consecuencia, no tiene tanta antigüedad que ofrecer.
  • El tráfico es de locos: si ves que el semáforo se pone en verde, más vale que corras.
    En la carretera milanesa no existe la cortesía: conducen con prisas, te tocan cien veces el claxon para que te des prisa, aparcan ocupando dos plazas e incluso en pasos de cebra…
  • No se disfruta en invierno: la visité nevando y no es ese tipo de ciudad que disfrutas más con el frío.
  • Puedes visitarla en un día y medio: dedicarle cuatro días a descubrir lo importante de Milán, sería demasiado (aunque estoy segura de que encontrarías cosas por hacer, es gigantesca aunque los puntos esenciales están en el centro). Aquí tienes una foto tuya el tercer día, eres Victoria sin saber qué hacer:

  • Lo mejor es que visites el lago Como y sus pueblos; salen trenes con frecuencia y el paisaje es, sencillamente, increíble. Desde ahí puedes pagar un viajecito en barco que realiza estaciones en diferentes pueblecitos (Leno, por ejemplo, que sale en Star Wars).

Por otra parte, si tus dos cosas favoritas son la moda y la comida italiana, seguramente te enamorarás de la ciudad. Porque al fin y al cabo, disfrutar más o no de un lugar depende de que tus aficiones y gustos encajen con lo que ofrece el destino.

Y creo que ya está. Me he mojado.

¿Visitaste Milán y crees que me equivoco? ¿qué ciudad no volverías a visitar? 🙂

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