logo avión oceanic

Por qué no vas a morir en el avión en el que viajas

A uno de mis mejores amigos, Carlos, le da pánico el avión. Cuando fuimos a pasar un fin de semana con el resto del grupo a Menorca, se tomó un tranquilizante bastante fuerte para pasarlo menos mal. 

Cuando estuve de Erasmus su miedo le impidió venir a verme; lo que es una pena, porque dejando a un lado los beneficios culturales que te ofrece viajar, en Bélgica hay chicas guapísimas a las que les hubiera encantado aprender ilustración. 

Seguro que dibujan muy bien

Desmitificando el transporte aéreo

Navegando por Internet he encontrado una entrevista muy interesante a Patrick Smith, un piloto al que le ha picado el gusanillo de Internet y se ha abierto un blog de viajes con un diseño tan feo como el mío (¡estoy trabajando en ello!).

Traduzco las preguntas y respuestas que ha intercambiado con los usuarios y le dedico el artículo a Carlos como si fuera yo Bisbal o la Pantoja.

El piloto responde al miedo de los pasajeros

“Me dan pánico las turbulencias, ¿es normal que me asusten?”

Respuesta: No, un avión no puede ponerse bocabajo, caer en picado o ser arrojado por el viento así como así. De hecho, eso no pasaría ni en las peores rachas de aire.

Las turbulencias pueden resultar molestas, pero te puedo asegurar que jamás pasará nada porque éstas se miden del 1 al 6, el avión está probado para que aguante hasta el 6 pero nosotros tenemos completamente prohibidos entrar en una turbulencia superior al número 2.

Lo máximo que puede pasar en una de estas (las de número 2) es que las bandejas de comida salgan por el aire.

Pregunta de un dramático que ni los guionistas de Compañeros:

“Si todos los motores del avión fallaran de repente, ¿podría aún así el avión aterrizar poco a poco?”

Respuesta: Sí, es como si a un coche se le apaga el motor cuando va cuesta abajo… éste seguirá avanzando, y el avión también bajaría planeando.

“¿Qué pasa si un avión aterriza en el agua?”

Respuesta: Sólo pasó unas pocas veces hace más de 20 años y éstos estuvieron flotando en el agua durante muchas horas.

“¿Y si le da un rayo?”

Respuesta: Nada, la energía quedaría descargada en el material de aluminio del avión, que es un excelente conductor eléctrico.

“¿De cada 1000 aviones, ¿cuántos se estrellan?”

Respuesta: No podría darte un número exacto porque se calcula a través de kilómetros realizados. Actualmente, un pasajero que vuele en el puente aéreo TODOS LOS DÍAS de su vida tiene la probabilidad de padecer un accidente y morir en el avión en 14 siglos.

“¿Qué pasa cuando cagamos en el lavabo? ¿Salen volando por el cielo al tirar de la cadena?”

Respuesta: No, para nada, es imposible tirar por la borda el contenido de los baños durante el vuelo. Lo que quiera que hayas hecho será aspirado hacia fuera por un camión cisterna cuando finalice el viaje.

“Me pone nervioso cuando los asistentes de vuelo y los pilotos intercambiáis sonidos, ¿qué significan?”

Respuesta: Existen dos tipos de sonidos; el primero es básicamente una llamada telefónica para los asistentes de vuelo, que significa “coge el intercomunicador”. El segundo es un aviso para los tripulantes. Si os fijáis, cuando suena se encienden los paneles de seguridad señalando “ponte el cinturón de seguridad” o “apaga el móvil”.

El del cinturón se enciende y se apaga cuando el avión alcanza los 3000 metros.

“He escuchado varias veces que los nuevos aviones podrían volar por sí mismos, ¿es eso verdad?”

Respuesta: Para nada, los aviones ahora tienen una herramienta conocida como ‘autopiloto’, pero hace falta un piloto que le diga qué, cuándo y cómo hacerlo.

“¿Por qué esas normas tan molestas relacionadas con las persianitas, el respaldo de los asientos, las bandejas y las luces de la cabina durante los despegues y los aterrizajes?”

Respuesta: Tu bandeja tiene que estar en su sitio porque, en caso de desacelaración súbita no golpees contra ella. Poner el asiento del todo recto facilita el acceso a la nave y también mantiene tu cuerpo en una posición más segura. No bajar la pequeña persiana de la ventanilla hace que sea más fácil para las azafatas de vuelo evaluar si hay algún peligro externo -fuego, por ejemplo- que pueda interferir con una evacuación de emergencia. La regulación de las luces también es por precaución. (Yo creo que para lo de las luces no tienen respuesta ninguna).

“¿Es verdad que los pilotos reducen el nivel de oxígeno un poco para mantener a los pasajeros más tranquilos?”

Respuesta: No.

“¿Puede una persona loca o mal intencionada abrir una de las puertas durante el vuelo?”

Respuesta: No, nadie puede abrir las puertas de emergencia durante el viaje porque la presión de la cabina no lo permite.

“¿Los móviles y los mp3 son realmente peligrosos?”

Respuesta: Depende. Los portátiles tienen que ser guardados durante el despegue y el aterrizaje para evitar que se conviertan en proyectiles de alta velocidad si existe una desaceleración o un impacto imprevisto. En cuanto a los mp3, seguramente en un tiempo la Administración Federal de Aviación reste importancia a esta norma, teniendo en cuenta que ahora nosotros mismos usamos tablets para controlar el trayecto.

Si me preguntáis si los teléfonos móviles pueden realmente afectar a los equipos de cabina, probablemente la respuesta sea no. Me atrevería a asegurar que más de la mitad de los teléfonos, por pereza, se dejan encendidos durante el vuelo…

Y hasta aquí la entrevista, ¡que comente Carlos! ¡que comente Carlos!

Ahora es cuando nos dice que a él lo que le da miedo es esto:

monstruo, avión

El monstruo

[ois skin=”En el post”]

Cómo viajar gratis o muy barato: la guía definitiva

Bienvenidos a la guía de recursos y consejos para poder viajar gratis, muy barato o sin dinero por el mundo, en constante edición:

Travelling

Durante los años que llevo viajando he aprendido mil trucos para hacerlo gratis, sin gastarme un euro. Y quiero compartirlo con todo el mundo, nada me hace más feliz que recibir vuestros fotos vuestras viajando y felices en mi correo electrónico.

Os recomiendo guardar este post en vuestros favoritos y revisarlo cada vez que estéis a punto de realizar una odisea mochilera (tampoco hace falta, también te resultará mega útil si te vas un fin de semana de vacaciones).

Ahora los consejos sobre cómo viajar gratis y/o cómo viajar sin dinero, espero que os sirva de ayuda:

Conseguir vuelos baratos o gratis

1. El vuelo más barato se encuentra buscando en los agregadores: No vas a encontrar vuelo más barato que en Skyscanner, de verdad. Te compara todos los precios del mercado y te da el más barato.

Atención porque además puedes dejar el destino abierto y te encuentra cada chollo… Así me fui yo a Nueva York, ida y vuelta, ¡200€ sólo!

2. Cambia la moneda de pago: nunca he utilizado este truco, pero he leído a muchos gurús en el ámbito de los viajes de Internet que lo han hecho y les ha funcionado. Se trata de consultar la página web de la aerolínea perteneciente a otro país; ejemplo: de britishairways.co.uk pasaríamos a britishairways.com y así tomaríamos ventaja de la tasa de cambio de libras a dólares.

3. Prueba rutas diferentes: en Europa contamos con tantos aeropuertos y vuelos que es muy fácil de hacer – yo misma lo he hecho. Se trata de barajar rutas distintas – ¡Cuidado con no volverse loco buscando! Pero, si volar desde Barcelona a Milán siempre cuesta muy barato, quizá te interesa mirar qué destinos hay desde Milán a otras ciudades por precios irrisorios (últimamente utilizo mucho esta palabra porque es como mutante – me gusta).

4. Desde la web del aeropuerto: muchas compañías no aparecen en los agregadores que comparan precios; si vas a volar a una ciudad, puedes ir a la web del aeropuerto y mirar qué aerolíneas aterrizan ahí para comprobar en sus webs los precios.

5. Viaja gratis acumulando puntos: regístrate de manera gratuita en la página web de la compañía para conseguir un número de socio e insertar éste en futuras compras. A medida que viajes irás recibiendo puntos/millas que podrás canjear por vuelos gratis.

6. Suscríbete a aerolíneas: yo estoy suscrita a unas cuantas y suelen llegarme promociones. A veces te regalan millas por ver vídeos o registrarte en otra web.

7. Compañías lowcost o bastante baratas: Ryanair, Wizz Air, Finnair, Vueling, EasyJet

Unitrips: Es una compañía de viajes jóvenes para estudiantes que te permite viajar completamente gratis si consigues que 10 personas se apunten al viaje.Sólo tienes que convencer a 10 colegas para que se apunten contigo y te regalan una plaza. Seguro que ya estás empezado a mandar mensajes, mari chocho ahorradora.

Encontrar alojamiento barato o gratis

A diferencia de los vuelos, es súper fácil encontrar un lugar en el que dormir por 0€. Eso sí, olvídate de una súper comodidad: o no será tu casa o te tocará acampar.

1. Casa gratis en AirBNB

Conseguir alojamiento gratuito en AirBNB es mega fácil.

Me encanta AirBNB porque puedes conseguir casazas con vistas increíbles a un precio muy bajo. Y, si sigues este truco, lo harás sin gastar dinero.

Conté el truco en este post pero te lo explico ahora mismo en dos frases:

  • Crea una nueva cuenta haciendo clic aquí o pon mi código “jtirado6”, ya tendrás los primeros 30€ gratis.
  • Ahora coge el código que te da AirBNB y busca en Google “códigos de descuento en AirBNB” .
  • Te aparecerán mil webs que son agregadores de códigos, lo único que tienes que hacer es enviar el tuyo. Por cada persona que se registre con tu código, tendrás 30€ o 65€ más.
  • Ya puedes quedarte gratis en casas ajenas 🙂

2. Quédate en la casa de los lugareños: qué palabra más entrañable, ¿verdad? lugareños. Repítelo otra vez: lugareños. Ay, no sé por qué pero me han entrado de darles una sopita a todos.

A pesar de mi mala experiencia con el couchsurfing, no dejaré de recomendarlo: con este método puedes quedarte a dormir en el sofá, cama o colchón de aire de alguna persona que viva en la ciudad que vas a visitar. Es una forma mucho mejor de conocer un país que alojarse en un hotel porque te permite acercarte más a la cultura local y descubrir los “secretos” de la ciudad.

Bali / Indonesia / Travel

Bali, Indonesia – fotografía de Cuba Gallery

3. Trabaja a cambio de alojamiento: existen cientos de albergues por todo el mundo en los que puedes trabajar a cambio de alojamiento y comida gratis. En la mayoría de éstos tus tareas son limpiar unas horas durante la mañana y, generalmente, el resto del día te queda libre para visitar la ciudad. Sin embargo, el trabajo siempre dependerá del lugar en el que te encuentres: puede que tengas que trabajar de recepcionista o hacer otras funciones.

Si viajas sin dinero, también puedes conseguir alojamiento gratuito trabajando en granjas orgánicas extranjeras; este método se conoce como Wwoofing. Echa un vistazo a la experiencia de Pablo con WorkAway – esta es una de mis páginas favoritas y supongo que la usaré en un futuro.

Además del conocidísimo au pair, en Internet también he encontrado la posibilidad de limpiar casas mientras sus dueños están fuera. Os dejo unas webs (atención a la última): Mind My House, House Carers y Luxury House Sitting.

4. Acampar o acampar en un jardín: puedes hacerlo al aire libre; sin embargo, últimamente me encuentro mucho en Internet gente que está ofreciendo los jardines de sus casas por si alguien necesita acampar en ellos. De momento las oportunidades se encuentran casi todas en las Islas Británicas (why not?): Camp in my garden.

5. Intercambia tu casa: tengo una amiga que lo hace cada verano; se trata de intercambiar tu alojamiento con otros propietarios en cualquier época del año: HomeExchange.

Ahorrar en transportes

Llámame raticatte pero, si sólo quieres moverte por la ciudad, yo te recomiendo hacerlo andando. No es la manera más rápida, pero si la más barata / mejor para conocer la ciudad.

Si son distancias de largo recorrido, puedes seguir estos puntos:

1. Comparte coche: seguro que últimamente habéis escuchado hablar mucho sobre BlaBlaCar; si no lo habéis hecho, consiste en ofrecer las plazas libres en tu coche a viajeros a través de la página web para compartir los gastos del trayecto. Otra web alternativa también muy conocida es Carpooling.

2. Viaja en autocar: Viajar en tren a menudo dispara el precio de los viajes, pero como quieres recorrer el país acabas pasando por el aro. Si sois un grupo lo ideal es viajar en autocar y, aún mejor, si sois un grupo grande os podéis pegar un viaje de puta madre por poco dinero alquilando el vuestro propio. Échale un vistazo a Grupo Ruiz.

3. Hacerte con la tarjeta de turismo de la ciudad (otra vez): no sólo ofrecen descuentos en museos sino que, generalmente, incluyen el transporte local gratuito.

4. Auto stop: podríamos estar hablando durante horas sobre los pros y los contras, pero si quieres viajar gratis es una buena alternativa. Si decides hacerlo, échale un vistazo a la web Hitchwiki para encontrar información en español sobre puntos de partida estratégicos para hacer dedo: según he leído lo recomendable es esperar en una gasolinera y preguntar amablemente a los conductores que paran a cargar combustible.

5. Alquila una bicicleta pública: decenas de ciudades europeas ofrecen esta opción; en Barcelona, por ejemplo, encontrarás el bicing. En esta sección de la Wikipedia ya han escrito ciudades y programas.

6. Trabajar como RV Courier: si estás en Estados Unidos, puedes trabajar como conductor de una caravana o coche de alquiler para llevarlo allá donde lo necesiten. Alquilar camiones para que realicen esta función no les sale barato a las compañías, por lo que buscan continuamente conductores que desplacen la mercancía. Si te interesa, también te pagan el viaje de vuelta. El seguro y la gasolina están incluidos. Aquí tienes algunas webs: Cruise América, Auto Driveaway

7. Muévete con tu propia bicicleta: lo bueno de este punto es que, al llegar a tu destino, podrás usarla también para recorrer la ciudad. Atención al blog de Bicicleting.

Actividades gratis para viajar sin dinero

1. Guías gratis/free tours: cuando estuve en Amsterdam un guía nos hizo un ‘free tour’, es decir, nos enseñó la ciudad, nos explicó su historia/curiosidades y nos recomendó los mejores lugares de manera completamente gratuita (aunque le puedes dar propina).

¿Por qué hacen eso? Normalmente suelen ser muy carismáticos y te ofrecen otros tours de pago. En este caso, el guía hacía un tour por el barrio rojo de noche y éste no era gratuito. Por otra parte, seguro que ganan más turistas que acaban pagando si dicen que es gratis que si no lo hacen.

Para mí los recorridos con guías son necesarios para entender una ciudad; así descubrí yo que el barrio gótico de Barcelona era un poco fake.

Échale un vistazo aquí: Feelfreetours y NewEuropeTours.

Por otra parte, también puedes encontrar experiencias y recomendaciones en MiNube.

2. Apúntate en un papel los días gratis de los museos: antes de dirigirte a cualquier ciudad, entra en la web de los museos que quieras visitar y descubre si tienen algún tipo de descuento especial o días gratuitos. Incluso los museos más famosos cuentan con horas en las que acceder cuesta 0€ como, por ejemplo, el Louvre o el Guggenheim.

No olvides tampoco tu tarjeta de estudiante o cualquier otra con la que puedas obtener una reducción en el precio original de la entrada.

3. Hazte con la tarjeta de turismo de la ciudad: si vas a ver dos museos, no lo hagas; si eres un friki de la historia del arte como yo, entonces te saldrá a cuenta porque normalmente tienen descuentos increíbles.

Comer gratis o por poco dinero

1. Los puestecitos: si se trata de ahorrar unos euros y poder viajar lo máximo posible, los vendedores con pequeños puestos de bocadillos y en general comida rápida para llevar, vienen súper bien.

En Asia las calles están repletas de pequeños puestos de comida y el plato, según he leído, cuesta menos de un euro la mayor parte del tiempo.

2. Trabajando en algunas de las alternativas propuestas en la categoría de ‘alojamientos’.

3. Los supermercados de la zona: como ya comenté en el post de 10 señales que indican que eres Erasmus, cuando vives fuera de tu ciudad te conviertes en toda una señora Mari Carmen capaz de encontrar las mejores ofertas.

Si la guía te ha servido de ayuda, estaría muy agradecida si me regalas un ‘+1’ de Google+ o lo compartes en tus redes sociales para ayudar al resto de personas.

¡VIAJEMOS TODOS GRATIS!

10 señales de que eres estudiante Erasmus

Si has sido estudiante Erasmus o tienes pensado serlo dentro de unos meses, aquí tienes 10 señales que delatarán que estás realizando un programa de intercambio. No he incluido nada sobre fiestas y alcohol, era demasiado típico.

#1 – Te has disfrazado al menos una vez

Hayas ido de Erasmus a aprovechar el tiempo o no, estoy segura de que tienes mínimo una fotografía llevando un disfraz, o con la cara pintada, o con un sombrero gracioso, etcétera.

Estudiante Erasmus

Estudiante Erasmus disfrazada de plátano

#2 – Envías fotografías de comida a tu familia

Ya sea porque tu familia está preocupada o porque tú crees que cocinas genial. En mi caso, cuando empecé el intercambio no tenía ni idea de cocinar y al aprender a hacer pasta y arroz me sentí Arguiñano.

El otro día, echándole un vistazo a las fotografías que había realizado durante mi estancia en Bélgica, me di cuenta de que prácticamente había capturado cada una de mis exquisiteces para enviárselas a mi familia y amigos durante el primer mes.

Supongo que yo creía que lo que estaba haciendo era súper difícil. Atención:

Comida estudiante erasmus

“OH DIOS MIO, ¡soy increíble! ¡He cocinado pasta!”

Estudiante Erasmus cocina

Qué trabajoso es poner a hervir el arroz.

huevo duro arroz

Aquí añadí huevo cocido.

Espinacas erasmus

Esta ya es del segundo mes: aquí aprendí a descongelar crema de espinacas.

#3 – No has sabido hacer la compra

Reconócelo: las primeras semanas no tenías ni idea de si lo que estabas viendo era caro o barato. Al mes de ser estudiante Erasmus eras toda una Mari Carmen y sabías perfectamente qué tenías que comprar en un supermercado, y qué tipo de carne está más barata en otro a dos manzanas.

También puede que olvides hacer la compra. Yo invité a unos amigos a comer a mi casa un día festivo y, cuando miré la despensa, tuve que cancelar el evento porque esto es todo lo que tenía:

Pasta y un kiwi pocho

Fan del kiwi pocho

#4 – Quieres recorrer el mundo

Yo ya sabía que quería viajar todo lo posible, pero conocí a personas muy “caseras” que cambiaron por completo de mentalidad cuando se dieron cuenta de lo que significaba coger un avión: aprender y entender tanto el pasado como el presente de otras ciudades, sus habitantes, etc.

Jamás olvidaré cómo entré en la ópera de Viena por sólo 3€.

#5 – No entiendes nada en clase

Yo hablo bien inglés y, en un principio, pensé que iba a ir a hacer mi intercambio en Berlín, así que estudié alemán durante un tiempo. Finalmente, cancelaron la plaza y sólo me dio tiempo a estudiar francés 6 meses.

A las tres semanas el oído se acostumbró y pude empezar a entender las clases, pero los primeros días fueron un drama. Lo peor es que ningún Erasmus en Louvain-la-Neuve estudiaba Historia del Arte y yo era la única chica de cabello oscuro en clase así que, cada vez que el profesor me miraba porque llamaba la atención, yo tenía que actuar así:

Profesor Erasmus

Mi profesor de arte romano

Estudiante erasmus lenguaje

Yo haciendo ver que cojo apuntes

#5 – Te sientes demasiado orgulloso cuando dices algo bien

Al cabo de los meses empiezas a chapurrear algo del idioma de tu destino Erasmus. Un día cualquiera se te acerca una señora mayor, te pregunta dónde puede encontrar una dirección porque está completamente perdida, tratas de responderle en su idioma y… ¡MILAGRO! ¡te entiende! Te entran ganas de volver a los 90s sólo para bailar emocionada el Saturday Night.

#6 – Haces cosas sin sentido.

A mí me dio por tomar prestadas cosas que nadie echaría de menos (ya conocéis la historia del policía gritándome). Un día, corriendo con mi amigo Jesús, nos topamos con una carretera repleta de luces de tráfico. Cogí una en broma, me agaché como si tuviera joroba y le susurré: “Sígueme, te mostraré el camino”.

Entre el “jiji” y el “jaja”, acabé llevándomela a casa.

Erasmus luz intermitente

La tuve que dejar en el pasillo porque no me dejaba dormir

#7 – Crees que cualquier español es tu mejor amigo

El primer mes te encontraste un español comprando en el supermercado y le atacaste a la yugular directamente: “¿español? ¡yo también!, ¿qué haces aquí?”.

Lo mejor es que la persona atacada ni se extraña ni busca rápidamente un spray de pimienta, sino que te responde con una sonrisa y, en menos de tres segundos, ya habéis intercambiado teléfonos.

#8 – Comparas el tiempo continuamente

Puedes estar delante de la Torre Eiffel, paseando por el barrio rojo de Amsterdam o descubriendo cualquier país del norte de Europa, no importa: ninguna de las sensaciones que estés sintiendo hará parará esa extraña fuerza que te hace comparar los grados de la ciudad en los que te encuentras con los de tu ciudad de origen: “Ostias, qué bonito… pero qué asco de frío por eso, ¿eh? Mira, a ver… Sí, sí, en Barcelona están ahora mismo a 30º”.

#9 – Te han aprobado sin merecerlo

A todos mis amigos que han estado estudiando en otros países les han puesto buenas notas sin estudiar, a todos. Así que es cierto que tienes muchísimas facilidades para aprobar si eres estudiante en programa de intercambio.

Si todavía no te has ido, de todas formas, debes saber que no en todos los países ocurre lo mismo. En Bélgica, por ejemplo, tienes que hincar codos.

#10 – No te has querido ir

Si has aprovechado esta etapa, seguramente eres una persona diferente a la que se marchó y te está costando trabajo entender que en tu casa todo sigue igual.

Tu entorno percibe que has estado fuera unas semanas, pero tú sientes que han sido cinco años por la densidad de lo aprendido: date unas semanitas y todo volverá a la normalidad.

Budapest

Nuestros pies en Budapest

Pero no olvides lo que aprendiste, mantén el contacto con tus amigos y no dejes que las obligaciones de tu día a día apaguen tus ganas de viajar y tu pasión por vivir.

Si no estás harto de leerme, acabo de añadir una entrevista muy divertida que me hicieron:
Dicen de mí
¡Muchas gracias! ¡Viva la Aramlogía!

[ois skin=”En el post”]

Has visto mi perro

Cómo vivir viajando: marketing de guerrilla

Como ya sabéis, escribo este blog de viajes y anécdotas diariamente porque me encanta y me lo paso bien; mi intención es entretener a los demás explicando momentos graciosos de mis viajes, al mismo tiempo que ofrezco consejos y guías útiles de las ciudades visitadas.

Polifacética, como Ana Obregón

Me adapto a mis viajes porque soy polifacética, como Ana Obregón

Aunque el blog va muy bien, estoy preparando un viaje a Marruecos el mes que viene y me encantaría duplicar el número de lectores para entonces. Quiero vivir viajando y, para ello, he creado mi primera campaña de marketing de guerrilla.

Qué es el marketing de guerrilla

Este método publicitario se utiliza para promocionar productos de manera no convencional. A mí me atrajo porque soy súper pobre y con esta táctica no necesitas gastarte mucho dinero, sólo interactuar con el usuario y sorprenderle en el lugar menos esperado.

Descubrí el marketing de guerrilla gracias a Carlos Bravo, que publicó una noticia falsa conforme había anunciado su empresa en la Torre Eiffel; ¿el resultado? Más de 500 visitas y 65 RT cuando todavía no era un gurú de Internet.

Cómo vivir viajando: mi primer movimiento

Aprovechando que voy a recorrer Barcelona con una amiga de Bélgica, voy a imprimir 100 carteles y colocarlos por toda la ciudad (así es como avergüenzo a mis círculos). Intentaré hacerlo en lugares visitados por jóvenes de 18 a 25 años, público mayoritario del blog.

Marketing de guerrilla

Marketing de guerrilla: el perro no perdido.

Marketing de guerrilla

Marketing de guerrilla: el gato no perdido.

Lo he considerado marketing de guerrilla porque la gente no espera sonreír cuando escanea con la mirada este tipo de carteles. La primera lectura llamará la atención por la imagen, que conseguirá que los transeúntes sigan leyendo hasta encontrar la dirección de mi blog.
Para entonces, espero haberles hecho sonreír y conseguir que arranquen un pequeño papel para visitarlo.

  • De dónde he sacado la idea: el otro día mientras corría me acordé de esta fotografía y pensé que podía usarla para atraer visitas. Al llegar a casa me puse a desarrollar la idea como si me llamara Steve Jobs; la tristeza me invadió por completo cuando me di cuenta de que alguien se me había adelantado. Aún así seguí adelante.
  • Puntos positivos: es un tipo de publicidad que a mí me encantaría encontrarme por la calle, no sólo no me molesta, sino que además consigue hacerme sonreír. Espero que atraiga a un tipo público con un humor similar al mío.
  • Puntos negativos: exponer mi marca personal, como cualquier otra campaña con tu nombre. Por otra parte, espero que nadie sea tan patoso como para pensar que he frivolizado con la situación de los animales perdidos. Nada más lejos de la realidad, hace unos años cree un blog para divulgar la adopción de perros.

¿Has llegado hasta aquí a través de la campaña?

Si es así, ¡bienvenido! Aquí tienes algunos artículos que no te deberías perder:

  1. Cómo salir fea en el DNI casi me veta la entrada a un coffee shop en Amsterdam
  2. Cómo conseguir trabajar de lo que me apasiona
  3. El campo de concentración de Sachsenhausen
  4. Cómo disfrutar de la ópera de Viena por sólo 3 euros

Conclusiones

La semana que viene publicaré las primeras conclusiones de esta absurder campaña, comparando visitas y mostrando el feedback recibido; si funciona estrepitosamente mal, ya sabéis que no me importa reírme de mí, así que nos echaremos unas buenas risas.

Edito: ¡Funcionó! Conseguí más de 2000 visitas en un solo día y cientos de seguidores. No quiero quedarme el “secreto” sobre lo que hice, y he escrito un PDF explicando cómo lo conseguí. Por otra parte, también podéis ver el marketing de guerrilla que hice para conseguir que Ana Morgade participara en el blog.

En cuestiones de saber sólo se pierde lo que se guarda, sólo se gana lo que se da“. Antonio Machado.

¡Gracias por la visita!

[ois skin=”En el post”]