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Chapurreando tailandés para no dormir en el monte

¡Hola a todos! Soy Mónica.

Vivo en Berlín pasando frío, haciendo manualidades y tratando que no se disuelvan los grumos del Colacao. En mi blog Cortar, Coser y Crear cuento mis peripecias, alguna receta que otra e incluso a veces se me va la cabeza y cuelgo un par de fotos mías cual famosa egoblogger. Si me queréis conocer mejor, ya sabéis por donde ando.

Os voy a contar una historieta que ocurrió hace ya unos cuantos años, pero que siempre que la recuerdo me hace sonreír.
A mí me gusta viajar, y ya sea por trabajo, por placer o porque no hay más remedio (ahora) he estado en muchos países diferentes.
La historia que os voy a contar transcurre en los alrededores de Chiang Mai, una turística ciudad del interior de Tailandia. Allí estaba yo con mi por entonces novio, y su hermana. Nos fuimos los tres a la aventura, con tres mochilas y una Lonely Planet. El viaje fue muy divertido, Tailandia es un país ideal para mochileros, pero… en Chiang Mai lo pasamos un poco mal… sobre todo Carlos, que era siempre nuestro “intérprete”.

Visitando el Parque Nacional de Doi Inthanon

Después de visitar Chiang Mai, pasear en elefante, hacer rafting en aguas bravas y disfrutar de masajes a todas horas, nos quedamos sin cosas que hacer. Así que tiramos de guía y Carlos decidió que sería una buena idea visitar el Parque Nacional De Doi Inthanon. Nosotras (la hermana y yo) estuvimos de acuerdo. Lo que no sabíamos era que Carlos quería coger un transporte público tai en lugar de los típicos buses para turistas. Pero al día siguiente nos enteramos…

Llegamos a la estación y el autobús más nuevo debía tener como 50 años. Ni en Cuéntame se ven buses más viejos. Eso sí, el billete era barato (no me extraña, ¡ya podía serlo!)

autobús tailandés

Y allí que nos subimos los tres. La verdad es que Sonia, la hermana de Carlos, no estaba muy contenta. Según ella era un suicidio ir al monte más alto de Tailandia en una chatarra como aquella. Y yo estaba un poco de acuerdo, no lo voy a negar, porque mucha confianza no me daba. Además teniendo en cuenta cómo conducen allí, sí que daba un poco de miedo, sí.
Sin embargo, cuál fue la sorpresa cuando arrancó el bus y la velocidad crucero que cogió no debía sobrepasar la velocidad de mi “bien adiestrado” perro Shinchan cuando le llamo para meterlo en la bañera. Iba lento. Pero lento, lento. De hecho viajábamos… ¡con la puerta abierta!

puerta abierta bus tailandés

Al final llegamos a la última parada, donde descubrimos el templo budista Wat Phra That Si Chom Thong Worawihan (gracias wikipedia) y tras dar un par de vueltas por la zona nos pusimos a investigar cómo se podía subir a la entrada del parque nacional. Al parecer solo se podía subir en taxi, así que cogimos uno de los muchos que había y tras regatear el precio, nos dejó en la entrada.
El parque nacional era fantástico: río, selva, montaña, cascadas… Una maravilla de la naturaleza. Estuvimos varias horas haciendo de montañeros y cuando se empezó a hacer tarde, decidimos deshacer el camino.

Monica

Tardamos infinito, estábamos cansadas y además empezaba a hacerse tarde, pero al final llegamos de nuevo a la entrada. Sin embargo, ¡sorpresa!, no había nadie, ni turistas, ni taxis solo los chicos de las taquillas.

Chapurreando tailandés para no dormir en el monte

Uy, uy, la cosa se complicaba.

En lo alto de la montaña y sin forma de llegar a la parada del autobús. Intentamos hablar con el chico de la taquilla pero solo chapurreaba algo de inglés. Entre sus 10 palabras en este idioma y las 10 palabras en Tai de Carlos, conseguimos explicarle que queríamos volver a la estación del bus. El chico dijo que no había forma, pero que él nos podía acercar por un módico precio… o eso es lo que entendimos, vaya. Aceptamos.

El chico desapareció, le fue a pedir el coche a otro de los trabajadores que había por allí y nos metimos dentro. Pero no teníamos muy claro si nos iba a llevar al bus, a la ciudad, a su casa, a una agencia de viajes o de paseo por el parque porque cogimos otro camino de vuelta. Así que Carlos se vino arriba e intentó “hablar” con el improvisado taxista para explicarle, de nuevo, que queríamos ir al bus. Por supuesto, grabé un vídeo inmortalizando el momento.

Conversación épica, Carlos en su pseudo-tai diciéndole dónde queríamos ir, sudando la gota fría, y pensando “en qué lío nos estamos metiendo…”.

La cosa duró un rato más y fue suficiente para que a Sonia y a mí se nos pasase el miedo y nos partiéramos de risa en los asientos de atrás.

Parece que la conversación fue efectiva o que el chico pensó que no podría sacarnos mucho más dinero, pero todo tuvo un final feliz y al final nos dejó en una parada del bus.

Y luego cuando llegó el autobús, resultó ir tan lleno que Carlos tuvo la suerte de poder seguir practicando su tai porque el conductor le invitó a sentarse a su lado, jijijiji.

Carlos volviendo de Wat Phra That Si Chom Thong Worawihan

¡Espero que hayáis divertido! Hubo muchas otras historias divertidas (y documentadas) en ese viaje. Si os apetece otro día os cuento alguna otra. Un beso muy grande, ¡hasta la próxima!

9 Comentarios
  • Dic 4,2013 at 10:06 pm

    Así que además de saber inglés hay que saber tailandes para viajar a ese precioso pais… creo que me quedaré en casa xD.

  • Nov 20,2013 at 10:30 pm

    Pobre Carlos!! jajajajaja esa cara de “ay dios! donde me estoy metiendo!” no tiene precio.
    Mini punto para el equipo de los Carlos!

    Y otro para el equipo de las Mónicas, por ese post tan molón sobre como sobrevivir a una excursión montañil en las tierras de Tailandia.

  • Nov 20,2013 at 1:13 pm

    Tomo nota para cuando este en Tailandia y sobre todo en la montaña de no quedarme resagada y avandonada 🙂 (o lo otro es aprender tai, que parece tan facil :D)

  • Nov 20,2013 at 11:32 am

    JAJAJAJAJAJA

    La cara de Carlos es todo un poema!!XDDD

    A mi me hubiese dado algo!Madre mia!Pero esa es la salsa de los viajes aventureros, o no??

    Yo soy tambíen muy manitas, me apunto tu blog!!

    Chu!!

    • Nov 20,2013 at 2:54 pm

      JAJAJAJA, Caro sabía que te encantaría la cara del chico como a mí!

      Me imagino a Mónica súper maligna haciéndole la foto y me parto.

  • Nov 20,2013 at 11:10 am

    Gracias, muy buena la historia! Quien pudiera visitar Tailandia…

  • andreu coll
    Nov 20,2013 at 10:33 am

    Bueno, bueno, una historia de transito. Jajaja.

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