Correr maratón por primera vez

Cómo entrenar para correr un maratón por primera vez

El otro día recibí este dibujo por parte de los ilustradores y lectores del blog Bloody Pals (¡gracias!) burlándose de mi vagancia a la hora de actualizar Judithtiral (¡cabrones!). Lo que realmente ha ocurrido es que quien está en todas partes, no está en ninguna: entre el eBook, el maratón, mis otras páginas webs, la universidad, la radio, Los Vecinos de Arriba y todo ese largo etcétera… Al final acabas haciendo mil cosas y ninguna tan bien como te gustaría.

Tras estas disculpas (¡perdón!), hoy quiero volver con un post acerca del entrenamiento que estoy llevando a cabo para correr un maratón por primera vez el próximo 6 de abril, de la ciudad de Pella a Salónica en Grecia.

Judithtiral

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¡¡                                                                                            !!

Bueno, espero que te haya gustado la entrada de hoy. Como no soy ninguna deportista profesional y me daba miedo meter la pata, la he escrito con el líquido exprimido de un limón y tienes que acercar una vela a la pantalla para que aparezcan las letras.

¡¡Que noooo, que nadie usa ese truco desde 1995!! ¡¡Allá voy!!

Entrenamiento Para Terminar Un Maratón

Este entrenamiento te prepara simplemente para terminar la carrera, no para conseguir un tiempo del que presumir. Está pensado para personas que ya han corrido alguna vez 21 o 10 km y tienen unos 5 meses para llevar a cabo esta rutina.

Como eran 5 páginas de información, el post quedaba súper aburrido y largo, así que he decidido subir la información en un archivo PDF que puedes descargar aquí.

Si alguna vez has corrido un maratón y puedes darme algún consejo, estaré muy agradecida. Este es el mejor tiempo con el que he acabado media:

medio-maratón

Tengo problemas para conciliar el sueño, por lo que en verano muchas veces salgo a correr de madrugada. De todas formas, este fue el día antes de que a mi padre le dieran los resultados de unas pruebas médicas graves y estaba algo enfadada con el mundo, por lo que corrí más rápido de lo normal.

Antes de empezar con el plan, debes:

  • Calcular cuánto tiempo tardarías en terminar la carrera: Si tardas media hora en correr 5km, terminarás el maratón tras casi 5 horas corriendo. Como puedes ver, si tardas más de 30 minutos para correr 5km, ninguna tabla de predicción de carreras te mostrará la hora en la que la terminarás. Lo que intentan decirte es esto:
  • Coge el tiempo que te ha dado la tabla y colócalo en esta calculadora; deja en blanco el renglón ‘Pace’ y éste te dará el tiempo en el que tienes que hacer un kilómetro para conseguir terminar la carrera. Por ejemplo, si haces 5km en 30 minutos y terminas la carrera en 4 horas y 56 minutos, tendrás que correr el kilómetro a 7 minutos. Muy fresco.

Los días antes de la carrera

  • Prepara una buena playlist para mejorar el rendimiento deportivo: a mí me gusta ir cargada de canciones casposas porque me hacen sonreír como, por ejemplo, El Venao. El otro día estaba descargando ‘Sólo se vive una vez‘ de Azúcar Moreno y mientras corría me di cuenta de que era la versión instrumental para que yo cantara. Qué bajona.
  • Come bien para superar la pared: después de los 21 k tu cuerpo comienza a quedarse sin glucosa que llevar a los músculos durante la carrera. Si no estás preparado, acabas completamente zombie, con frío y mareado. Para remediarlo, no sólo tienes que comer carbohidratos sino más grasas buenas de lo normal como, por ejemplo, queso fresco, nueces, almendras, aceitunas y, los tres días antes del maratón, avena, cous cous, pan integral, quinoa, frutas y tortillas.
  • Vístete de acuerdo con la temperatura de la ciudad en la que vayas a hacer el maratón.
  • Completamente prohibido probar algo nuevo el día de la carrera: nada de un plato nuevo o unas zapatillas nuevas el día de la carrera.
  • Duerme bien la noche de antes.
  • Llega temprano al lugar de salida.
  • Lleva un par de kleenex por si acaso (imagina que te empiezas a acordar del final del Diario de Noah en medio de la carrera).

Durante la carrera

  • Aprovecha el avituallamiento cada 5km para beber agua a pequeños sorbos.
  • Si estás acostumbrado a hacerlo, reemplaza carbohidratos cada 10km.

Pero con lo que yo me quedo es con disfrutar de los nervios, confiar en mí y sentirme orgullosa de estar haciendo la carrera cuando quiera morir del cansancio.

Siendo completamente sincera, cuando piense en abandonar también recordaré que Pamela Anderson acabó la de Nueva York:

Atención al libro apoyado en la cadera, ¿Moisés?

Atención al libro apoyado en la cadera, ¿Moisés?

Por cierto, los resultados de las pruebas que le hicieron a mi padre fueron buenos: no tenía cáncer de pulmón, dejó de fumar y ahora tiene pendiente hacer el camino de Santiago conmigo… ¿conseguiré arrastrarlo pronto hasta el mundo del deporte? 🙂

Amberes: la historia de la mano del gigante

Si alguna vez has estado en Amberes, estoy segura de que todavía eres capaz de recordar sus calles.

Si tuviera que definir la plaza principal de la ciudad, usaría la palabra “breathtaking”. Y además lo diría así como con voz rasgada y en una frase en español, para que diera todo mucha rabia: “pues sí, visité Amberes y me encantó, ¿la plaza? Breathtaking… Luego fuimos a un pub, con un toque trendy y cool, muy urban pero sin caer en lo casual”.

 “Hey, hey, ¡toma eso!”

El Por Qué del Nombre de la Ciudad

Cuenta la leyenda que había un gran gigante en Amberes controlando los barcos que llegaban y salían de la ciudad. Hace muchos años, claro, si fuera actualmente ya nos hubiéramos enterado en Instagram (#gigante #omg #soTall #piernacas #nofilter).

A pesar de que su nombre era Druon Antigoon, estoy segura de era catalán como yo, porque Josep (a partir de ahora le conoceremos así) se sacó de la manga su propio peaje y se dedicó a cortarle la mano a todo aquel marinero incapaz de entregarle la suma de dinero que pedía para, más tarde, lanzarla al río Escalda.

A medida que pasaba el tiempo, los navegantes empezaron a temer Amberes y, harto de ver que la ciudad se llenaba de mancos, llegó el capitán del ejército romano Silvio Brabo para realizar exactamente lo mismo que el gigante había estado haciendo anteriormente: clases de capoeira.

Jajajaja. Perdonad mi retraso.

Lo cierto es que no hubieron clases de capoeira, sino que mantuvieron una reñida batalla que terminó con el gigante perdiendo su mano.

De hecho, en la plaza del Ayuntamiento (Grote Markt), puedes encontrar actualmente una escultura de Silvio, en lo alto de la fuente, lanzando la mano de Josep al río. La mujer que sujeta el barco, justo debajo del capitán Bravo, es la diosa de la justicia:

Merece la pena echarle un vistazo porque toda la plaza está rodeada de las típicas casas gremiales belgas con el tejado en escalera (la primera foto del post) y, justo antes de llegar, hay una iglesia con un tímpano increíble (breathtaking) del que me gustaría hablar la semana que viene.

En fin, a partir de ese momento, todos los barqueros volvieron a comercializar en Amberes -que acabaría siendo la ciudad de los diamantes- y empezó a ser conocida como Antwerpen, que literalmente significa ‘lanzar mano’.

Aquí nos tenéis a mis amigos y a mí haciéndonos una foto con una persona diminuta conocida en Amberes como “niño”:

Y ahora otro ángulo con un matrimonio que quiso tomarse una fotografía con nosotros en la mano de Josep. Repetían una y otra vez “mira, son españoles, qué peste a ajo echan”. Es broma.

Para mí esto es lo mejor de viajar y lo que más echo de menos cuando estoy en casa: conocer a cualquier persona y que con sólo una sonrisa se convierta en amigo.

Por qué no volvería a visitar Milán

El otro día estuve hablando con un compañero de la importancia de los blogs de viajes y de la influencia que estos tienen en el usuario a la hora de escoger una ciudad como destino. Pues bien, hoy he decidido mojarme un poco y explicarte por qué no volvería a visitar Milán (a pesar de estar enamorada de Italia, como cualquier historiadora del arte).

Visitar Milan

Antes de empezar…

Quiero puntualizar . . . . . . ….. …. …….. . . . . . …….. …

Lo que quiero decir antes de empezar es que es un post subjetivo; de la misma manera en la que yo voy a escribir x razones por las que no volvería a esta ciudad, estoy convencida de que cualquier persona que haya vivido en ella puede darme otras tantas para no sólo volver, sino permanecer allí un buen tiempo: en cuestión de gustos no hay nada escrito y tu opinión será bienvenida.

Razones por las que no volvería a visitar Milán

  • Es una ciudad frívola: si la definición de cosmopolita tuviera un aspecto positivo y otro negativo, Milán habría actuado con éste último como un niño con sobrepeso visitando el almacén de la Panrico: se habría quedado todo para él. De todas formas, en la ciudad se respira un ambiente en el que queda claro que es un orgullo ser milanés.
    Me pareció demasiado gris y poco provinciana, como si agrupara lo peor de ser una ciudad europea: cara y envuelta por una nube de contaminación.
    La única oficina de turismo que existe sólo nos ofreció tres puntos a visitar antes de marchar y, uno de ellos, fue ir de compras (…).

    Vimos mucho más, incluso el cuadro de “La Última Cena” – aunque la chica se olvidó de mencionar a Da Vinci por completo.
  • Para ser italiana, es bastante fea: para ser justa, arquitectónicamente es gloriosa como cualquier ciudad de Italia. Recuerdo encontrarme de repente con el Duomo y exclamar un “wow” – de hecho, todavía sigo hablando de él-… Ocurre lo mismo que en España, que no puedes recorrer muchos kilómetros sin encontrarte con algún monumento importante.
    De todas formas, sus calles son (nuevamente) grises y no llamaron mi atención. Te da la sensación al mirarla de que, a pesar de que está limpia, es sucia y está cubierta por graffitis (de los feos).
  • Ciudad reconstruida: no es como Roma, Florencia o Venecia, seguramente porque fue destruida durante la II GM. Como consecuencia, no tiene tanta antigüedad que ofrecer.
  • El tráfico es de locos: si ves que el semáforo se pone en verde, más vale que corras.
    En la carretera milanesa no existe la cortesía: conducen con prisas, te tocan cien veces el claxon para que te des prisa, aparcan ocupando dos plazas e incluso en pasos de cebra…
  • No se disfruta en invierno: la visité nevando y no es ese tipo de ciudad que disfrutas más con el frío.
  • Puedes visitarla en un día y medio: dedicarle cuatro días a descubrir lo importante de Milán, sería demasiado (aunque estoy segura de que encontrarías cosas por hacer, es gigantesca aunque los puntos esenciales están en el centro). Aquí tienes una foto tuya el tercer día, eres Victoria sin saber qué hacer:

  • Lo mejor es que visites el lago Como y sus pueblos; salen trenes con frecuencia y el paisaje es, sencillamente, increíble. Desde ahí puedes pagar un viajecito en barco que realiza estaciones en diferentes pueblecitos (Leno, por ejemplo, que sale en Star Wars).

Por otra parte, si tus dos cosas favoritas son la moda y la comida italiana, seguramente te enamorarás de la ciudad. Porque al fin y al cabo, disfrutar más o no de un lugar depende de que tus aficiones y gustos encajen con lo que ofrece el destino.

Y creo que ya está. Me he mojado.

¿Visitaste Milán y crees que me equivoco? ¿qué ciudad no volverías a visitar? 🙂

La historia de amor de Aimée y Jaguar

Cuando visité Berlín y morí de frío, encontré en el Museo Judío una sección dedicada a Lilly Wust y a Felice Schragenheim. En ella, había un diario, cartas, poemas y algunas fotografías románticas. Me quedé en shock, ¿cómo no conocía esta historia?

La sorpresa fue todavía mayor cuando indagué un poco más: una chica era judía y, la otra, nazi hasta la médula.

La pesadilla de un homófobo

La increíble historia de amor entre Aimée y Jaguar

La historia empieza cuando Lilly Wust, mujer de un oficial nazi, conoce a Felice – una alemana judía que luchaba contra el nazismo trabajando en un periódico del régimen para así poder ofrecer información a la oposición. El flechazo fue instantáneo por ambas partes.

Wust tenía ya 29 años y 4 hijos, mientras que Schrangenheim contaba con seis años menos. En todos los documentos/entrevistas se habla de ella como una persona carismática que disfrutaba de la literatura y de hacer sonreír a todo aquel que anduviera cerca.

Felice.Lilly

Puede que hoy la historia no sorprenda tanto, pero estar dentro o cerca de ella en aquella época debió ser para ponerse un pastilla de Diazepam debajo de la lengua.
Resulta increíblemente romántico e ingenuo que Lilly Wust decidiera divorciarse de su marido y vivir con Felice en plena Segunda Guerra Mundial (añade Myolastan a la automedicación), pero es que además la primera ignoraba por completo que la segunda fuera judía y en algún momento había soltado perlas hablando del asco que les daba esa “raza” y comentando lo mal que olían.

El secreto no aguantó demasiado tiempo: Felice desaparecía constantemente para trabajar en la resistencia y, tras un enfado de Lilly, la verdad salió a flote.
La historia no se conoció hasta 1980 y dejó al pueblo alemán tan sorprendido que decidieron recrearla en la gran pantalla con el nombre de ‘Aimée & Jaguar’; fue nominada a los Globos de Oro como mejor película extranjera. Aquí puedes ver la escena en la que Felice dice que es judía:

Las chicas siguieron juntas (“cuando me dijo que era judía, la abracé y la quise todavía más”), poniéndose el sobrenombre de Aimée & Jaguar en sus cartas.
Después de mucho tiempo luchando por conseguir documentos falsos para que Felice pudiera salir del país, cuando por fin los obtienen ésta decide que no quiere marcharse sin Lilly (Aimée) y, pecando ahora ella de ingenua (o no), permanece en Alemania.

El 21 de agosto de 1944, cuando volvían a casa después de pasar juntas un día en el río, se encuentran a la Gestapo en el comedor para llevar a Felice a un campo de concentración.

Aimée y Jaguar en el río – La última fotografía que se tomaron juntas

Pero La Historia No Termino Aquí…

El carisma de la chica judía traspasaba fronteras y, haciéndose amiga de un soldado nazi del campo, consiguió intercambiar mensajería con Lilly. Las cartas son estremecedoras.

Un buen día Aimée prepara todas sus cosas, compra un billete de tren y se presenta en el campo de concentración exigiendo ver a Felice. Tan estúpido como suena. El guardia le pregunta si cree que esto es un juego, la echa de ahí a gritos y le advierte de que no vuelva más si no quiere acabar dentro. El cabreo de éste fue tal que a la semana traspasaron a Felice a otro establecimiento (después de propinarle una buena paliza) para, más adelante, acabar perdiendo la vida en una marcha de la muerte desde el campo de concentración de Gross-Rosen (Polonia) hasta el de Bergen-Belsen (Alemania).

Su fallecimiento fue declarado en el Tribunal del Distrito de Berlín de 1948 con la fecha del 31 de diciembre de 1944, poco antes que la guerra acabara.

Muchas amigas de Felice creen que si Lilly no hubiera intentado verla en el campo de concentración, ésta hubiera continuado con vida.

Qué fue de Lilly entonces

Completamente sola y con cuatro hijos, Lilly empezó un diario hablando a Felice (es el que ahora se encuentra en el Museo Judío de Berlín) y hospedó a cuatro mujeres judías en su casa durante los últimos días del nazismo.

Una vez terminada la guerra, decidió casarse con un tendero. El matrimonio fue un gran desastre y Lilly trató de suicidarse dos veces; finalmente, se divorció en 1953 y consiguió trabajo en una fábrica. Y así pasaron sus días hasta que, en 1980, gracias a sus hijos, decidió contar toda la verdad.

Lilly murió el pasado 2006, a la edad de 93 años, asegurando que muchas veces de camino a la fábrica había sentido que Felice la acompañaba: “Ella era mi otra mitad, literalmente mi reflejo, mi espejo; encontré en ella, por primera vez, que el amor era algo bonito y tierno”.

Visitando el campo de concentración de Sachsenhausen

Cementerio Ludwigsburg

El cementerio de Ludwigsburg y la II Guerra Mundial

¡Ajá! Pensasteis que ya no publicaba y me cargaba el reto de escribir cada día… ¡HEREJES!
No, lo cierto es que he decidido dejar de lado ese objetivo, para no cansar, y ofrecer sólo contenido de calidad en lugar de cantidad. En su lugar he incluido el objetivo de dedicarme más a Youtube y empezar con los vídeos.

Aquí os dejo el artículo de Elisabet, una de mis primeras lectoras y autora del blog “Crónicas Germánicas“, perfecto si estás pensando en mudarte a Alemania o si te apetece conocer curiosidades accesibles sólo para las personas que viven ahí… ¡Disfrutad! 🙂

La verdad es que he estado en pocos cementerios.

Y, hasta hoy, si me hubiesen hecho imaginar lo que en ellos puedes encontrarte, mi mente seguramente hubiera dibujado cientos de nichos, uno al lado y encima de otro, en bloques de líneas uniformes en los que los que allí se encuentran descansan en paz.

Inevitablemente, también mi mente me llevaría a imaginar que quienes allí se encuentran han sido llevados puesto que su larga vida ha exhalado su último suspiro.

Pues bien, todos estos imaginarios pensamientos se vinieron abajo el primer día que pisé el cementerio de nuestra nueva ciudad de adopción. Una ciudad ubicada a 12 Km de Stuttgart en el estado federal alemán de Baden-Württemberg, Ludwigsburg.
Lo primero que llama la atención, es que se encuentra situado en medio de la ciudad, con fácil acceso para penetrar en él. De todas formas, en realidad no es lo que más llama la atención, puesto que lo que lo hace es esta cifra inscrita en la puerta:

Cementerio Segunda Guerra Mundial

Te aseguro que el momento en el que ves esta imagen te das cuenta de que la memoria de un pueblo está verdaderamente arraigada en su historia. Y no sólo te sobresaltas y se te pone la piel de gallina la primera vez que la miras, sino cada vez que la ves.

De manera que, siendo accesible y con esta imagen, es inevitable entrar en el recinto del cementerio de Ludwigsburg.

Los cementerios alemanes y la naturaleza

De la misma forma que el resto de cementerios alemanes en los que he estado, no encontramos nichos acumulados unos encima de otros, sino tumbas cuidadosamente colocadas y enredadas con la naturaleza.

La sección que más impacta es la situada al lado de la puerta con la inscripción 1939 – 1945. Dicha sección acoge infinidad de tumbas que, a priori, podrían pertenecer a personas que, por ley de vida, la suya hubiese llegado a su fin después de largos años.

Digo “a priori” puesto que se trata de tumbas de niños. Niños que fueron derrotados en aquella época en una de las batallas y descubiertos posteriormente en Siberia. Y al ser descubiertos les devolvieron a Alemania. Tumbas de niños que, la mayoría de ellos, no superan los veinte años de edad.



Incluso encontramos un homenaje especial en memoria de ellos:

Una de las frases lapidarias más estremecedoras se sitúa en la misma zona:
Kurz ist der Schmerz
Und
Evig ist die Freude
Que significa algo así como: “Corto es el dolor y la alegría es para siempre”.

Como contrapartida, el paisaje que ofrece la naturaleza rodea y configura el recinto del cementerio, que es capaz de brillar en cada estación del año, sacando lo mejor de sí. En primavera, los árboles presentes en el lugar se ven más altos que nunca y lucen sus luminosos colores en sus hojas. Así:

Parece como si la naturaleza misma pudiese acogerles de la mejor forma posible para siempre…

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