Categoría :Francia

Europa Francia

Me confundieron con Johnny Depp en su pueblo

Bernat Costa es el doble oficial de Johnny Depp en España. No sé cómo llegué a su página de fans en Facebook pero, cuando lo hice, recuerdo que aluciné con el parecido.
Le escribí un mensajito preguntándole si le apetecía compartir alguna anécdota en el blog y aquí la tenéis – estoy segura de que os encantará. ¡Muchas gracias Bernat!

Johnny Deep España

Bernat Costa

Mi mujer y yo hicimos un viaje a la Provenza. Salimos de Girona a eso de las 6 de la mañana. Llegamos a la hora de comer y, sólo llegar, nos fuimos a comer a una pizzería de Saint Tropez que se encuentra en el paseo de Quai Suffren, vamos, el puerto donde atracan los yates los ricachones.

Ahí fue donde empezó todo el jaleo: mi parecido a Johnny Depp se hacía cada vez más evidente entre la gente que por ahí pasaba y las fotos furtivas eran constantes; les gustaba mucho el rollo paparazzi, pero los complejos fueron a menos y al final acabaron pidiéndome autógrafos y fotografías.
Les dije muy amablemente que yo no era ese tal Jonnny Depp (¡¡incluso me querían invitar a las fiestas que tenían organizadas en los yates!!), les di las mil gracias y volví a decir que no, que no era el que se pensaban… ¡aún así insistían! Fue muy divertido, pero tuvimos que irnos a la francesa (nunca mejor dicho).

Visitando el pueblo de Johnny Deep

A la mañana siguiente fuimos a Le Plan de la Tour, el pueblo donde tiene una de sus residencias Johnny Depp.
Hacía tiempo que tenía ganas de verlo, quería entender mejor por qué había decidido escoger esa zona. Sólo ver la calle principal y las vistas lo entendí todo: es un lugar encantador, irradia paz y tranquilidad, todo es muy sencillo pero detallista, la gente tiene un trato muy exquisito y, su vegetación, me recordaba mucho a mi tierra: “Les Gavarres”.

Le Plan de la Tour

Le Plan de la Tour

Doble oficial de Johnny Deep

Bernat Costa

Entramos en un restaurante y empezaron los cuchicheos y las miradas furtivas de los comensales que ahí se encontraban, pero siempre respetando nuestra intimidad, hasta que llegó la chef del restaurante, toda ella echada pa’ lante y, con un inglés más que envidiable, me preguntó: “¿¡Qué haces aquí?!” “¿Y tu escolta?” “¿Te pongo lo de siempre?”.

Le respondí en francés que, si lo de siempre es un “cafe au lait”, yo encantado. Se me quedó mirando con cara de nomejodas.
Al cabo de unos segundos muy largos e incómodos se giró hacia el resto de clientes que ahí se hallaban, totalmente callados y con los ojos como platos, para soltarles un: “¡Tranquilos, no es Johnny!”.

Todo el restaurante explotó a reír.

Se acercaron a nuestra mesa riéndose a carcajada limpia y me preguntaron quién diablos era yo. Al responder que el doble oficial de Johnny Depp en España, que había venido para curiosear un poco, se mantuvieron mirándome y escuchándome muy atentamente.
Lo que más me llamó la atención fue que le conocían personalmente y me habían confundido con él, era lo máximo. Finalmente pidieron hacerse fotos conmigo para enseñárselas cuando le volvieran a ver por el pueblo.

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Vale, ya dejo de poner fotos de Bernat, ¡lo siento!

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Europa Francia

El cementerio del Père-Lachaise y su pene más famoso

escultura

Me gusta gusta visitar los cementerios cuando viajo.

Cuando estoy en otra ciudad y le pregunto a alguno de mis amigos si les apetece ir a echar una ojeada, todos me miran como si de repente yo fuera más dark que Pilar Rubio en su adolescencia.

Pero nada más lejos de la realidad, visitar cementerios te permite acceder a tumbas de personajes ilustres, obras de arte funerarias esculpidas, es patrimonio arqueológico, ingeniería urbana y cuenta con cientos de curiosidades.

El cementerio más grande de París

El cementerio del Père-Lachaise es popular porque sus habitantes lo visitan como si se tratara de un parque más.

Euterpe, por Auguste Clésinger.

Tumba de Frédéric Chopin

 Albert Bartholomé: Monument aux morts 1899

“A los muertos” de Albert Bartholomé

En 1804 toda la población renegaba de él porque estaba demasiado lejos del centro de la capital; sin embargo, ya sabéis lo que dicen, “culo veo, culo quiero”: cuando los parisinos vieron que muchos personajes ilustres estaban siendo enterrados ahí (actualmente Édith Piaf, Oscar Wilde, Eugène Delacroix y Jim Morrison entre otros), de repente todos dieron su beneplácito (uso mucho esa palabra: “madre, me gusta mucho este plato de macarrones, te doy mi beneplácito”).

El pene que todo el mundo quiere tocar

Si digo Victor Noir seguramente el nombre no te suene de nada, pero ¿y si te digo Santiago Segura? Seguro que sí, pero él no tiene nada que ver con esta historia. Lo siento.

Victor Noir fue un periodista francés que no logró la fama gracias a sus escritos; de hecho, le debe toda su repercusión a la manera en la que fue asesinado y al miembro viril que presenta en el cementerio del Père-Lachaise.

Cementerio Victor Noir

Victor Noir se alegra de veros

Todo fue como un capítulo de Los Simpsons

Resulta que Victor Noir trabajaba en el periódico La Marsellaise y, un buen día, uno de sus amigos que trabajaba en la editorial La Revanche escribió un artículo hablando muy mal de Napoleón I. Éste había muerto en 1821 y las injurias de La Revanche fueron escritas después, en 1869.

La historia se agitana cuando el escrito llega a oídos del primo de Napoleón y decide enviar una carta al periódico tratando al autor de cobarde y traidor. Éste último se lo tomó a pecho y exigió una satisfacción, es decir, le retó a un duelo:

Al día siguiente, el editor envió a Noir y a Ulrich de Fonvielle para fijar las condiciones del tiroteo; al verles llegar, el primo de Napoleón hizo una broma y los llamó “manoeuvres”, algo así como sirvientes. Noir le pegó una bofetada ofendido y “el primo” decidió matarle a disparos.

Empalmado de conocerte

Jules Dalou fue el encargado de hacer la estatua de bronce a tamaño natural para la tumba del periodista. Debía ser un graciosete, porque decidió incluir una notable protuberancia en sus pantalones.

victor noir periodista

Victor Noir con el móvil en el bolsillo

Con el paso del tiempo se creó el mito de que si colocas una flor en su sombrero, le tocas el mástil y le das un beso en la boca conseguirás llevar una vida sexual feliz.

“Dejad de besarme, cabronas”

Debieron ser muchos los desesperados y desesperadas que acudían a verle porque en 2004 levantaron una valla para que dejaran de manosear al pobre Noir. Sin embargo, fue tanta la queja que tuvieron que retirarla así que, actualmente, la escultura está más que desgastada.

Recopilación de turistas desesperados

Me encanta la gente cuando hace cosas simples.

No he podido evitar reírme con estas fotografías que me he topado en Google mientras redactaba el artículo y he decidido que tenía que compartirlas:

La mirada perdida: ella cree que está en Lourdes

Como si alguien la obligara

Este sólo es un guía pero se parece al patriarca de mi barrio

Mirada seductora

Narcolepsia

Pobre Noir, de verdad

Doctura auscultando

El horror 1

El horror 2

Él también tiene un móvil en el bolsillo

Si la historia de hoy te ha hecho sonreír te invito a dejarme un comentario; si te da pereza, también puedes regalarme un ‘Me gusta’ en el artículo -justo en el botón de la izquierda- y así sonreímos los dos 🙂

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Europa Francia

Un momento de reflexión en la catedral de Lille

Hace unos días escribí un pequeño artículo para La Vanguardia hablando de mi blog. Tenía que explicar cómo se me había ocurrido la idea de vivir viajando y abrir un lugar en Internet en el que explicar mis anécdotas y experiencias.

La verdad es que nunca me había planteado explicarlo pero, ya que acabé escribiéndolo en el artículo, también quiero hacerlo aquí: he matado a mi portera y todo mi edificio me recuerda a ella.

No, lo cierto es que la idea me surgió en Lille, una ciudad muy bonita situada al norte de Francia:

Grand Place Lille France

La Grand Place de Lille, durante la Edad Media se montaba aquí un mercado

Como soy una persona alegre y sonriente, me extrañó muchísimo la tristeza que me embargó en la Catedral de Notre Dame de la Treille de Lille y me quedé completamente parada cuando se me escaparon las lágrimas.

En este artículo voy a explicaros qué significó Lille para mí.

Visitando Lille con los compañeros incorrectos

Como yo ya había terminado mis exámenes y no quería quedarme sin viajar durante el fin de semana porque mis amigos todavía tenían que estudiar, decidí coger el tren desde Bruselas hasta Lille con dos chicos italianos que también vivían en Louvain-la-Neuve. Las veces que había hablado con ellos me habían parecido súper simpáticos y, como de Erasmus todo el mundo es amigo, me animé a la aventura.

Al llegar a la ciudad me sorprendieron gratamente porque eran tan fanáticos del arte como yo. Entramos en todas las iglesias, me escucharon hablar de capiteles y yo les escuché a ellos hablar del arte italiano.

Aquí os dejo un ejemplo de la arquitectura de Lille: la iglesia de San Mauricio. Es la más cercana a la estación de tren, así que fue la primera que vimos.
Lo curioso es que tardó cuatro siglos en estar completamente terminada y cuenta tanto con características góticas como neogóticas; realmente impresiona verla en persona:

Iglesia gótica San Mauricio

Lo de los compañeros incorrectos no es clave en la historia, pero al salir de la Iglesia de San Mauricio y dedicarnos a vagar por la ciudad, nos cruzamos con algunas parejas homosexuales y los chicos se dedicaron a realizar comentarios homófobos durante toda la mañana.
En un principio hice oídos sordos, pero finalmente les di un toque de atención preguntándoles si les estaban haciendo daño, la respuesta fue algo así como “sí, a la vista”.
Después de sentir ganas de abofetearles como Woody a Buzz Lightyear cuando éste se emborracha y se disfrazada de señora Nesbit, decidí tirar hacia delante y evitarme un dolor de cabeza.

Por qué me emocioné en la Catedral de Lille

A pesar de ser junio no dejaba de llover, hacía un frío espantoso y recuerdo que el viento me hacía parecer un supersaiyajin.

Iba caminando mirando hacia el suelo para no quedarme vizca (ya sabéis, hay que tener cuidado con los soplos de aire) cuando, al levantar la mirada, me encontré con la Catedral de Notre Dame de Lille de frente: inmensa y de color grisáceo, se presentaba ante mí como la primera construcción religiosa y verdaderamente moderna que había visto hasta ahora.

La Catedral de Notre Dame de Treille moderna

La Catedral de Notre Dame de la Treille de Lille

Es extraño como a todos los historiadores del arte que conozco nos choca ver arte religioso mezclado con arte contemporáneo. Quizá por inexpertos, de buenas a primeras nos suele parecer terriblemente feo. Yo he acabado enamorándome de ésta.

Los chicos y yo entramos para salvaguardarnos del terrible frío y, a nuestros primeros pasos en el interior, una mujer de mediana edad apareció apresurada preguntándonos si, por favor, nos podíamos sentar durante unos minutos: habían arreglado el antiguo órgano e iban a hacer un concierto con un coro de niños, pero la catedral estaba prácticamente vacía. Le dije que sí y me senté.

Lille Catedral

El interior de la Catedral de Lille estaba repleto de colorines

Estaba secándome cuando el concierto empezó. Nunca había visto uno en directo, así que ilusionada dejé de hacer lo que estaba haciendo y comencé a escuchar. El órgano sonaba tal y como me lo había imaginado; he estudiado música clásica pero os engañaría si os dijera que soy una entendida. Sólo puedo decir que a través de cada nota podías intuir el aire ascendiendo a través de los tubos y el sonido era tan grave que no me costó volar años atrás con la imaginación.

De repente, un coro de niños empezó a entonar ‘Ave Maria’ de Caccini:

Sus voces eran increíbles y la carne se me puso de gallina.

No pude evitar ponerme a pensar en lo que estaba viviendo: ahí estaba yo, en Francia, con mi mochila y recorriendo países desde hacía meses. Me sentí libre, recordé la felicidad que había sentido en Bratislava caminando con mis amigos y, al mismo tiempo, la música -creyente o no, sólo puede definirla como celestial- me hizo sentir pequeña y me di cuenta de que mi vida no era más que un micropunto en la historia del Universo, ¿cómo iba a malgastarla haciendo cosas que no quería hacer si era tan valiosa? y, al mismo tiempo, ¿cómo iba a malgastarla si era tan insignificante y tampoco tenía tanta importancia?

De repente, un niño de unos 6 años hizo el agudo que Sumi Jo hace en el minuto 2:06 del vídeo, se me encogió el corazón y, al pestañear, me di cuenta de que mis ojos estaban aguosos.

Ahí me di cuenta de que quería dedicarme a lo que me hiciera feliz, y el resto ya lo conocéis.

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Porque me leéis, ¿verdad?

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