Cinco destinos para perderte en la naturaleza

Para empezar el año con buen pie, muchos de nosotros tratamos de rodear nuestros propósitos de un halo de placer para que llevarlos a cabo sea un poco menos arduo. Quizás es por eso que en los primeros meses del año no solo se llenan los gimnasios hasta topes que no volverán a alcanzar hasta dentro de doce meses, sino que también las rutas de excursionismo se llenan de intrépidos aventureros que buscan conseguir finalmente un estilo de vida más sana, sin que ello suponga dejarse la piel y los pulmones en el esfuerzo de un deporte extremo. Si el jogging tuvo su momento de gran esplendor hace un par de años, actualmente observamos también como el turismo deportivo y de naturaleza se hace un hueco cada vez mayor entre personas de todas las edades.

Entre todas las actividades que se pueden practicar en la naturaleza, el trekking (neologismo quizás innecesario que muchos siguen llamando senderismo) es sin duda una de las más en boga. Y no es de extrañar, ya que el trekking reúne una buena cantidad de ventajas que lo hacen apto y deseable para todos los públicos. La primera de ellas es que admite un número variable de participantes y condiciones físicas. Se puede hacer tanto en familia, como en pareja, como solos o con amigos (e incluso con desconocidos, claro). La segunda es que no requiere técnicas o capacidades físicas específicas. Se trata de una actividad que practicamos con naturalidad, y en la naturaleza. Y por último, aunque no menos importante, destaca sin duda su bajo coste. De hecho, para el trekking no se necesita mucho más que un calzado adecuado, un par de bastones y una mochila cómoda. Hecho esto, solo te queda decidir dónde echarte a caminar. Nosotros te proponemos cinco rutas españolas capaces de dejarte sin aliento.

  1. La ruta de Carlos V (Extremadura)

La ruta senderista que conecta el Valle del Jerte y la Vera es la misma que hace casi 500 años, en 1556, atravesó el emperador Carlos I de España y V de Alemania cuando emprendió su viaje de retiro a su Palacio en Cuacos de Yuste. Esta ruta, que atraviesa la Sierra de Tormantos y asciende hasta los 1475 metors a la altura del Collado de las Yeguas, nos lleva también hasta un Parador Nacional de Turismo, que era por entonces el Castillo de los Condes de Oropesa. A lo largo de 27,7 km (unas nueve horas de trayecto si se realiza entero), te sorprenderá la armonía con la que se combinan ríos, gargantas, puentes y paisajes como los que regala el Collado, desde donde se observan La Vera, el Valle del Tietar y el Campo Arañuelo.

  1. Peña Trevinca (Castilla y León)

El macizo Galaico-Leonés es la cadena montañosa que une a la comunidad de Castilla y León con el sureste de su vecina Galicia. En sus amplio e imponente territorio, encontramos el lago glaciar más grande de la península ibérica, el conocido lago de Sanabria, y muchas otras lagunas que dan al Parque Natural del Lago de Sanabria su característica más reconocible. El recorrido de ida y vuelta desde la Laguna de los Peces es de 24 km e implica unas ocho horas de duración. El Arroyo de los Covadosos, el Collado Ventosa y el Chozo de la Majada de Trefacio son solo algunos de sus más lindos parajes.

  1. Ruta de las Caras (Castilla la Mancha)

La ruta de las caras es sin duda una de las más curiosas que podemos encontrarnos a lo largo y ancho del territorio español. Es también una de las más aptas para familias, ya que además de sus formas escultóricas, destaca por su corta longitud (no más de una hora de duración) y por la baja dificultad que entraña. Situada en la provincia de Cuenca, su nombre lo debe a un conjunto de relieves de uno a ocho metros de altura esculpidos por varios autores que han dado vida a figuras que evocan el Egipto faraónico o al mismo Buda. Además, al estar situada en Buendía, municipio de Cuenca próximo a Madrid, Cuenca y Guadalajara, es ideal para una escapada corta de media jornada.

  1. La ruta del Cares (Asturias y Castilla la Mancha)

No podíamos hacer un artículo sobre senderismo sin hablar de los Picos de Europa, el parque natural más emblemático de toda la península. Los 12 kilómetros de recorrido de la Ruta del Cares unen las provincias de Asturias y León acompañados por el río Cares, presente en todo el recorrido. Conocida también como “La garganta divina”, esta ruta se abrió a finales de los años 40 para el mantenimiento de la central hidroeléctrica de Cañameña-Poncebos.

  1. La ruta del río Borosa (Andalucía)

Situada en el Parque Natural de la Sierra de Cazorla, esta ruta es una de las más conocidas de España, por lo que en ciertos períodos puede estar bastante masificada. En cualquier caso, vale la pena explorar sus rápidos, rocas y cuevas, así como la frondosa vegetación que nos acompaña a lo largo de la ribera.

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