Author Archives: Judithtiral

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Me llamo Judith, soy historiadora del arte, aunque trabajo como redactora y community manager. Me apasiona viajar, conocer y hacer sonreír a la gente, así que estos son los temas que vais a encontrar en mi blog. Iba a incluir que también disfruto corriendo, pero sonaba un poco a Forrest Gump. Puedes saber más sobre mí y mis viajes aquí.
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Mi Mala Experiencia haciendo Couchsurfing

CouchSurfing Viena

Siguiendo con los artículos relacionados con el tema de cómo viajar sin dinero: ¿Recordáis que os dije que el chico que nos acogió en Viena cuando hacíamos Couchsurfing era adorable? Pues bien, mentí. Sin querer le envié una notificación en Facebook invitándole a seguir la web y, por lo que he visto en Google Analytics, la seguía de cerca.

Ahora que ya ha dejado de hacerlo, puedo contaros la verdad.

Edito en el 2015: Este post ha hecho reír mucho y nunca ha tenido una crítica, pero quiero dejar claro que esta experiencia es sólo fruto de mi estupidez -por no mirar reviews, valoraciones- y de lo joven que era cuando me ocurrió. Hacer couchsurfing es increíble, lo he hecho mil veces más y nunca he vuelto a tener una mala experiencia – si miráis bien a quién escogéis, lo pasaréis divinamente bien.

Palacio del Parlamento de Viena

Aitor, Joana y yo en el Palacio del Parlamento de Viena.

Couchsurfing: nuestra primera experiencia

Me apasiona viajar porque es increíble la cantidad de gente que llegas a conocer. Recuerdo a un escritor estadounidense que está recorriendo Europa porque había perdido su musa o una chica joven que me explicó que había dejado de estudiar derecho para dedicarse a recorrer el mundo, porque era lo que realmente quería hacer.

Como ya os expliqué, el couchsurfing consiste en ofrecer tu sofá a viajeros de manera completamente gratuita, básicamente, para ayudar a los demás mientras conoces a gente súper interesante.

Ya os podéis imaginar la ilusión que me hacía llegar a Baden, un precioso pueblo cerca de Viena, a dormir en casa de un extraño que quería abrir sus puertas a tres viajeros. Era nuestro primer couchsurfing y estábamos súper emocionados.

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Tocando de más desde el minuto cero

Llegamos al anochecer; habíamos quedado en que PP vendría a recogernos a la estación, pero no aparecía. El frío y la nieve habían conseguido que todos los austriacos se refugiaran en su casa y, cuando vimos llegar a nuestro amable casero repleto de nieve, lo recibimos con una gran sonrisa.

PP es un chico de 28 años, rubio. No tiene sobrepeso pero no está delgado. Terminó la carrera y todavía no había encontrado empleo, por lo que vivía en Baden esperando un golpe de suerte. Parecía súper majo.

Ya en su casa, nos acomodamos y le pregunté si, por favor, podía darme la contraseña de su Internet para poder decirle a mi hermana que estaba bien. Me contestó que por supuesto, pero que era una contraseña larga y la tenía colgada en un papel en su habitación, que fuera para allá (seguro que os estáis riendo viendo el peligro venir, pero yo no lo vi).

Me dirigí a su cuarto y, al comenzar a apuntar los dígitos en mi móvil, noté que su mano se acercaba a mi cuerpo. Esta fue mi reacción mientras escribía la contraseña:

Susto

“Me está.. me está… me está tocando el culo”

Otra chica se hubiera girado y le hubiera contestado con muy mal genio que se fuera a tomar por culo. Yo me quedé en blanco y no fui capaz de reaccionar.

Me dirigí hacia el comedor, donde estaban mis dos amigos Erasmus, y no les expliqué lo sucedido. Había confianza máxima, pero sólo los conocía desde hacía dos meses y no quería quedar como la típica creída que llega a los sitios y da la nota: “tios, tios, creo que le molo porque me ha tocado el culo”.

Él era el vecino loco de las películas de Antena 3 por la tarde

Al día siguiente fui la primera en despertarme y, al abrir los ojos, me lo encontré súper repeinado, con el pelo para atrás, mirándome desde una silla. A mí. Fijamente. Esperando a que me despertara. No es una de mis bromas.

Mi reacción:

Su reacción:

¡Horror! Completamente blanca, desperté a Joana a base de codazos y le puse cara de pánico. Ella se acomodó en el sofá y, cuando PP se fue a hacer su desayuno (tras cuatro frases mal cruzadas por el miedo), yo le expliqué a mis amigos lo ocurrido.

Escogimos tomárnoslo a risa y no abandonar la casa porque todo podría haber sido un terrible error; quizá era una de estas personas tímidas que lo llevan mal y siempre quedan como unos locos por miedo a hablar demasiado. Y, qué coño, no teníamos mucho dinero.

El horror de los siguientes días

Al día siguiente PP nos despertó cantando esta canción. Me resultó un gesto simpático, hablamos un poco y me fui hacia la ducha.

Puse el pestillo porque veía venir la desgracia. Efectivamente, él intentó abrir la puerta con un “oh, no sabía que estaba ocupado, lo siento”… ¿no le había avisado? ¿no escuchaba el sonido del agua?

Al salir de la ducha, (me parto escribiendo esto, es que hay que ser retorcido) me topé con su paquete. Sí. Había puesto una barra de hierro de estas para hacer brazos en la parte superior de la puerta y, al abrirla, fue lo primero que me encontré: su paquete. Nuevamente se hizo el sorprendido, pero yo le respondí que tuviera cuidado y que si escuchaba el agua es porque había alguien dentro.

El día de la despedida

La última noche que estuvimos en su casa fue su cumpleaños, sacó tres copas de vino y nos invitó a beber. Llamadme Raquel Mosquera, pero no sabéis el miedo que tenía de que el líquido contuviera somníferos.

Me regaló un libro de Klimt y me dio las gracias por explicarle cosas de Viena mientras él nos explicaba la ciudad ese día. Yo le agradecí a él el gesto de acompañarnos y enseñarnos lo mejor. Se sentó conmigo en el colchón del suelo y comenzó a acariciarme la pierna, haciendo cariñitos. Ale, venga, arriba. Me aparté y, con cara de Satanás, le pedí que parara, que me molestaba.

A la mañana siguiente desperté y él seguía ahí, mirándome, siempre repeinado como si hubiera una vaca lamedora al lado de su almohada

Estaba tan contenta de haber sobrevivido ahí todas esas noches que no recuerdo nada, pero Dios sabe que salí así de su casa:

Me emociono recordándolo.

Una vez en Bratislava vi que se había creado cuentas en todas las redes sociales en las que yo estaba y me había seguido. Al mes y medio recibí un mensaje de un amigo suyo dándome la bienvenida a Baden y diciéndome que disfrutáramos mucho, que me enviaba su amor (supuse que PP le había mentido y dicho que éramos pareja, o algo así).

De todas formas y, a pesar de mi primera mala experiencia couchsurfing, jamás dejaré de hacerlo. Es una manera increíble de conocer a gente y os animo a todos a hacerlo (con buen ojo), es tan sencillo como escoger a uno que tenga buenas valoraciones en la página web.

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Austria Europa

Sisí Emperatriz: Curiosidades a Descubrir en Viena

Sisi emperatriz la tenebrosa

Si vas a Inglaterra te darás cuenta de que intentan venderte merchandising y visitas relacionadas con los Beatles de cualquier manera; pues bien, lo mismo ocurre en Austria con Isabel de Baviera (conocida popularmente como Sisí Emperatriz).

Yo, rápida y audaz cuando se trata de pagar algo, creo recordar que acabé apoquinando más de 35€ por toda una serie de visitas a edificios relacionados con su vida. Me enredaron.

Red de Spiderman

Enredada literalmente (si te ha hecho sonreír me puedes regalar un ‘Me gusta’, a la izquierda del artículo)

¿Mereció la pena? Si te interesa cada uno de los museos, sí. Pero yo estudio Historia del Arte, me apasionan las visitas culturales y mi respuesta es que no, no me mereció la pena.
Si vas a Viena cómprate tickets de entrada sólo de los recintos que realmente te interesen, te saldrá a cuenta económicamente y, además, disfrutarás de cada una de las visitas que tú escojas hacer. Nosotros cogimos el “Pack Sisí” y, después de media hora viendo sillas en el Museo de los Muebles Imperiales, sentí ganas de matar:

Viena museo muebles

Aburrimiento total en el Museo de Muebles Imperiales de Viena

El Museo Sisí de Viena se encuentra dentro de los aposentos del Palacio Imperial y trata de arrojar algo de luz a su historia. Me gustó no sólo por la multitud de objetos expuestos (desde sus vestidos de verano, su vagón real, botiquín de viaje y hasta uno de sus dientes), sino porque además relatan su vida sin tratar de idealizarla y quedar bien con el turista -que generalmente actúa como una paloma sin cabeza y es fácil de engañar-. Para que os hagáis una idea, escuché a un extranjero comentar lo mal que le estaba cayendo Isabel de Baviera.

Diente Sisí Emperatriz

El diente de la emperatriz

Columpio Sisí Emperatriz

Justo encima del diente había este muñeco moviéndose en el columpio. Un mal rollo y una cosa.

Corona sisí emperatriz

Una de sus coronas, por pedir perdón por el diente y tal.

Tras esta recomendación, te voy a explicar unos cuantos hechos de la vida de la Emperatriz que llamaron mi atención y sé que a ti también te encantará saberlos.

¿Quién es Isabel de Baviera y por qué tendría que interesarme?

¿En qué tono me has hecho esa pregunta? Porque a mí me suena un poquito borde. Que nooo, que es broma, que ya sé que lo he escrito yo.

Isabel de Baviera llegó a emperatriz por rebote: con 16 años acompañó a su hermana Elena de Baviera a Austria con la intención de que conociera al Emperador Francisco José I y éste la tomara como esposa. Sin embargo, el joven de 23 años se sintió atraído por Isabel y, un año después, acabarían casándose. El típico caso de la estrella que se hizo famosa porque acompañó a su mejor amiga a un casting de anuncios.

Helena de Baviera y Sissi Emperatriz

Helena de Baviera (izquierda) claramente dolida porque Sisí le había robado el novio.

Tendría que interesarte porque el perfil de su personalidad era el de una viajera pero, por cosas del destino, acabó siendo el de una mujer deprimida que cambiaba de paradero cada dos semanas intentando ser lo menos criticada posible. Su principal afición era viajar y fue capaz de hablar alemán, inglés, francés, húngaro y griego.

6 curiosidades sorprendentes de su vida que descubrí en Viena

    • Sisí Emperatriz era una persona enormemente deprimida: era tan negativa que sus propios hijos estaban cansados de ella. El mismo puesto gubernamental que le permitía hacer lo que más le gustaba, viajar, era a la vez el detonante de sus depresiones: era emperatriz en contra de su voluntad, no le gustaba vivir en palacio y el protocolo de la corte vienesa le tocaba las narices.
      Se consideraba un alma libre: “Mi soledad, tan tremenda, la combatía escribiendo pequeñas canciones. Mi corazón se hundía en la pena y arrastraba siempre a mi alma… ¡Cómo latían mi sangre y mi cerebro, las ansias y la esperanza me gobernaban! ¡Creí que mi fuerza podría con todo, y así el mundo entero fue para mí!“.
    • Su relación con Hungría: tras nacer su primer hijo, la relación con su marido se deterioró. Sufrió una crisis nerviosa, viajó a Corfú y, al volver, había cambiado por completo su manera de ser.
      Recordó que antes de ser emperatriz estaba enamorada de Hungría y, a cambio de pasar más tiempo en la corte, convenció a su marido para hacer de éste un reino independiente. Agradecidos, los húngaros tendrían siempre buenas palabras hacia ella.
Sissi Emperatriz

Mirad como sostiene a un perro. Ah, no.

De hecho, en el Castillo de Gödöllö era donde Sisí Emperatriz se sentía realmente cómoda y era en Austria cuando sufría de ataques de paranoia creciente (a veces no permitía que nadie la mirara – como Raquel Mosquera cuando creía que le perseguían los paparazzis, ¿os acordáis?).

  • Tenía un ancla tatuada: en sus últimos años de vida, Isabel de Baviera se tatuó un ancla en uno de sus hombros por la inmensa pasión que sentía hacia el mar y las largas travesías alejadas de casa. De hecho, siempre pedía ser atada al mástil de su barco durante las tormentas (no es una de mis bromas).
  • Tenía un gimnasio personal en casa: no sólo caminaba a diario unas ocho horas (hecho que las damas de su séquito odiaban por tener que seguirla), sino que además se hizo instalar varias herramientas de entreno en su habitación. Sólo comía fruta y pescado hervido. A causa de estos hechos se ha asegurado que padecía de anorexia (nunca pasó de los 50 kilos).

    Sissi Emperatriz gimnasio

    Anillas del gimnasio personal de Sisí Emperatriz

  • Tardaban tres horas en peinarla y otras más en vestirla: como todo el mundo comentaba la belleza de la emperatriz, ésta acabó obsesionándose con su físico – en especial con su larga cabellera, que le llegaba hasta los tobillos (horror).
    No fue una obsesión sin motivo, el pueblo se dedicaba a comentar el más mínimo error que ella pudiera cometer como si de un gran problema político se tratara.
    Por otra parte, y como anécdota, Sisí Emperatriz no permitió que nadie volviera a retratarla después de los 35 años.

 

Sissi Emperatriz pintura

Isabel de Baviera y su larga cabellera

Sissi Emperatriz

El horrendo maniquí que me encontré en el Palacio de Hofburg.

  •  Fue asesinada: en 1898, estaba dando uno de sus paseos en Ginebra cuando un anarquista italiano chocó a propósito contra ella y le clavó un estilete afilado en el pecho. Al levantarse Sisí creyó estar bien y, al no ver la herida, marchó en barco. Una vez ahí cayó desmayada y murió por hemorragia.
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África Marruecos

10 razones por las que quiero visitar Marruecos

Chefchaouen marruecos

Hace unos días dije que estaba deseando irme a Marruecos porque nunca había salido de Europa y esta ciudad era la que mejor se ajustaba a lo que buscaba. Todo mi entorno reaccionó de la misma manera; me advirtieron de que era un país demasiado peligroso y que no me daba cuenta de que así no, que no iba bien.

En este post explico diez razones de peso por las que quiero ir a este país y, al final, su situación actual.

Cómo se distribuye el país

Antes de empezar a leer debes saber que este país africano, se divide -básicamente- en cuatro ciudades imperiales, Fez, Marrakech, Meknes y Rabat; y en dos ciudades comerciales Casablanca y Tánger.

visitar Marruecos

“Yo pensaba que Marruecos y Marrakech era lo mismo”

10 razones para visitar Marruecos

    • Por proximidad: si vives en el norte de España, el vuelo que une tu ciudad a Marruecos es de tan sólo de 3h. Es muy poco tiempo si lo comparas con otros países exóticos como, por ejemplo, Tailandia.
      Para ponernos en situación, te diré que si te ducharas y maquillaras al salir de casa hacia el aeropuerto, llegarías igual de guapa a Casablanca y no te despeinarías ni aunque bailaras como esta niña tan flipada en el pasillo del avión:
flipada

“Llegaré divina a Marruecos”

    • El dinero se multiplica: la moneda oficial del país es el dirham. En la conversión de moneda 1 Euro es igual a 11,33 Dirham.
      Si vas a cualquier puesto de plaza, la comida te costará 50 dirhams (4,47€) y, en los restaurantes, 60 dirhams (5,36€). Como podéis ver me encanta haceros leer la palabra dirhams. Ahí va otra: dirhams.
    • Comida: el menú marroquí ha absorbido influencias del mundo árabe, de Andalucía y, más recientemente, de Francia, pero el principio fundamental sigue siendo echarlo todo a la cazuela y dejarlo cocinar muy lentamente. El plato nacional es el tajín, un guiso de cordero o pollo con hortalizas variadas y olivas, con limones a la conserva. El segundo más importante es el cuscús, una sémola similar al arroz que se mezcla con hortalizas también.
Cuscús de verduras

Cuscús de verduras

    • Visitar Djemaa el-Fna en Marrakech (y las medinas en general): todo el mundo dice que la plaza es puro espectáculo; a las 8:00 A.M llegan los vendedores de zumo de naranja y, seguidamente, los encantadores de serpiente, músicos, malabaristas, artesanos y un largo etcétera. Ahí encuentras puestos callejeros de comida (como la de arriba) y, por la noche, puedes ver a un grupo de africanos bailando a ritmo de diferentes instrumentos de percusión. Este debe ser el peor vídeo que debe existir en Youtube sobre los músicos pero, como me ha hecho gracia el movimiento del gorrico, lo pongo:


    • Visitar el desierto: y pararme, de paso, por el Valle del Draa, sólo por ver su increíble palmeral. Ponerme un pañuelo como si fuera un tuareg y montar en camello por el Sahara, para pasar allí la noche. Según he leído en Internet es increíble la experiencia de estar rodeada de dunas, en el campamento, contemplando el cielo estrellado. 
    • Gastar mis dirhams en los zocos: típicos mercados marroquíes distribuidos a lo largo de pequeñas calles con techos cubiertos de cualquier tela o material para que no pase la luz. Como los de Aladdín, vamos.
      En estas tiendas se encuentran alfombras y objetos fabricados por carpinteros, alfareros y un largo etcétera que ya te puedes imaginar. Son bastante pesados, pero en el mercadillo de mi barrio también, así que no hay problema.
    • Mezquita Kutubía: es el icono más destacado de Marruecos; sólo se puede apreciar desde fuera porque los franceses crearon una ley conforme nadie podía entrar a las mezquitas del país si su religión no era el Islam.
      Como curiosidad, este edificio tuvo que ser construido dos veces porque la primera vez no estaba bien orientado hacia la Meca. Soy fan de estas pérdidas de tiempo, son muy españolas.
Mezquita Kutubía

Mezquita Kutubía

    • Quedarme maravillada con Chefchaouen: las calles de este pequeño pueblo son de color azul y, además, cuenta con unas cascadas increíbles:
Chefchaouen calles

Calles azules de Chefchaouen

Chefchaouen

Estrecha calle de Chefchaouen

  • Recorrer las gargantas del Todra y Dadés: son las dos gargantas más famosas antes de acceder al desierto. Estas dos son las más turísticas por el simple motivo de que también son las más fascinantes. Puedes ver fotos aquí.
  • Visitar el museo de las Artes marroquíes: en Internet pone que no vale un pimiento, que el entorno está mal aprovechado y que sólo fueron porque valía 10 (que viene, que viene) dirhams. De todas formas, yo quiero ir a ese y a todos, porque he estudiado Historia del Arte y me encantan los museos (#instafreak #instaomg). De hecho, sólo viendo esta pequeña zona del museo ya tengo ganas de ir:
Fuente Museo Arte Marruecos

Fuente en el Museo de las Artes marroquíes

1 motivo por el que mi madre no quiere que visite Marruecos

Ya os mostré la cara que puso mi madre cuando le dije que quería visitar este país. El motivo básico por el que quiere que me quede en casa es porque tiene miedo de que me pase lo que le ocurrió a la mujer de Don Ferico: que me hagan picadillo y me pongan en la sartén.

¿Es Marruecos peligroso?

Sí y no. Si me preguntas si mi barrio es peligroso, te responderé lo mismo: hay estafas, robos y violencia gratuita, pero sobretodo si eres un despistado y acudes dónde no te llaman, como en todos los países.

Por otra parte, todas las personas que conozco que han visitado el país me aseguran que los marroquíes son muy hospitalarios, que jamás percibieron ni un ápice de peligro y que lo único que debes seguir son consejos básicos como, por ejemplo, ir con cuidado con el bolso en los zocos, no pasear por zonas poco transitadas, al anochecer visitar la ciudad con un taxi y, si vas a visitar el desierto, hacerlo con un guía de confianza.

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Personal

Danza de agradecimiento desde Sri Lanka

Judithtiral tirar dinero

Hoy Judithtiral.com ha superado las 2000 visitas. Estoy muy feliz porque el blog sólo lleva abierto tres semanas, así que os he querido dar las gracias a todos por los comentarios, visitas, follows y suscripciones pagando a un amigo de Sri Lanka una simpática danza de agradecimiento -que termina siendo algo turbia con la sonrisa del final-.

A pesar de que el baile ha sido muy barato, luego me he arrepentido porque estoy ahorrando para seguir viajando y con menos se come en Tailandia. Así que a última hora he cambiado el texto original, que era un “muchas gracias chirrupers”, por otro que te hará reír (o te entrarán ganas de etiquetarme en Instagram usando hashtags como #instacatalana o #instagarrapata):

Edito en el 2016: *No tengo ni idea de dónde está el vídeo*

Sobre cómo irá la semana

Si eres nuevo (PRINGADO, que nooo, que es broma, ven aquí que te he hecho una sopita de bienvenida) comentarte que actualizo cada día a las 9:00 AM. Los miércoles publico una colaboración y estoy trabajando duro para poder incluir entrevistas a viajeros los próximos viernes.

Este blog va sobre poder dedicarme a viajar durante largas temporadas, así que sólo me queda darte las gracias por haber llegado cuando casi no había contenido y haber dedicado cinco minutos de tu valioso tiempo para dejarme saber que te habíais reído con la web. Nada me hace más feliz.

Aquí dejo la lista de artículos que publicaré esta semana (ahora es cuando después de toda mi parrafada casposa los títulos te parecen una mierda y te desinscribes, jajajaja):

  • Por qué quiero viajar a Marruecos: todos mis familiares y amigos piensan que moriré allí y jamás regresaré. En el post escribiré 5 razones por las que quiero ir y por las que volveré con vida.

    Susto gif

    Cara de mi madre cuando le dije que me iba a Marruecos

  • Colaboración: Gorka es un chico que he conocido gracias a este blog; me cae genial porque soy vegetariana y él la paella la come con verdura. Se puso en contacto conmigo el otro día para colaborar explicando una anécdota que le había ocurrido en Estados Unidos… ¡tengo muchas ganas de leerla!
  • Descubriendo a Sissi Emperatriz: fui a Viena y pagué una barbaridad para ver todos los museos de Sissi Emperatriz pensando que sería una experiencia bestial ver en persona desde su vajilla hasta uno de sus dientes. Lo escribo y me río sola recordando como solté el dinero pensando “wow, esto va a ser increíble”. No sé en qué pensaba. De todas formas, fue bastante interesante y te resumiré en un post los puntos más curiosos.
  • La parte negativa de hacer couchsurfing: no adelanto nada, pero ya os lo podéis imaginar que tuve una mala experiencia. Tengo muchas ganas de escribir este post porque os partiréis de la risa.
  • Una curiosidad de Barcelona: como cada domingo.

Y entonces habrá acabado la semana. Y así constantemente hasta que me muera. Espero que no sea en Marruecos.

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Bélgica Europa

De Haan: un precioso pueblo costero de Bélgica

De Haan

Antes de abandonar Bélgica, decidí pasar unos días en la zona flamenca y visitar De Haan. Seguramente jamás hayas escuchado hablar de este pueblo de la costa porque, a pesar de ser precioso, no disfruta de la popularidad que debería por culpa del mal tiempo de su país.

De todas formas, estoy segura de que te interesará saber más de él cuando te diga que Albert Einstein estuvo viviendo ahí en 1933, antes de exiliarse por completo de Alemania con el objetivo de huir de los nazis.

De Haan: pueblo costero

La playa de De Haan

Cómo llegar a De Haan

Para llegar a este paraíso sólo tienes que coger el tren hasta la parada Ostende; una vez allí, súbete en el tranvía de la línea 1 hasta la estación De Haan (el tranvía está justo a la salida del tren, así que no tiene ninguna pérdida).

Qué hacer ahí

      • Ves a la playa: he vivido toda mi vida en Barcelona y hasta ahora sólo había visto el mar Mediterráneo y el mar Cantábrico; pues bien, el Mar del Norte es completamente diferente a éstos dos últimos y el tipo de playa también. En sus 11 kilómetros se crean unas dunas de arena fina increíble donde, de repente, aparece algo de agua y vuelve a desaparecer hasta que llegas a la orilla.
Detalle playa De Haan

Detalle playa De Haan

      • Disfruta de la Belle Epoque: si el pueblo parece salido de un cuento de hadas es, precisamente, por su arquitectura. Casi todos sus edificios están datados del s. XIX y se encuentran decorados con flores y pinturas en sus fachadas (aquí puedes ver más).
        Sus habitantes no son pobres como yo y el aspecto del pueblo lo demuestra. Imagínate estar ahí un caluroso día de verano, volviendo de la playa, caminando próximo a alguna de estas casas:
Casa De Haan

Una de las casas de De Haan

De Haan

De Haan

  • Relájate: De Haan no es un pueblo costero grande; sólo puedes pasear desde el centro de la villa hasta el mar, y viceversa. Encontrarse ahí es sinónimo de disfrutar de un relax sin igual. A no ser que tengas una novia así y encima te la hayas llevado contigo.
    • Tómate una cerveza: ningún viaje a la costa flamenca estaría completo si no disfrutaras de la mejor cerveza del mundo, con patatas fritas y, si tienes más tiempo y quieres terminar de sentirte fatal con tu cuerpo, un poco de helado.
    • Encuentra la casa de Einstein: en marzo de 1933, Einstein llegó al puerto de Amberes y, aunque su plan era volver a Alemania, cambió de idea al ver que Hitler estaba ganando popularidad en tan poco tiempo (ese mismo año sería presidente y canciller del país). Uno de sus amigos, el profesor belga DeGroot, le ofreció quedarse en su casita costera en De Haan y el físico aceptó, permaneciendo ahí desde el 28 de marzo hasta el 9 de septiembre de 1933. Aquí tenéis un vídeo en el que, el pobrecillo, despierta más miedo que cariño:

En la plaza próxima a su casa se encuentra una escultura conmemorativa que, el día que yo la visité, estaba siendo atacada por la definición visual de la palabra “guiri”:

Figura conmemorativa Einstein

El niño no sufrió ningún fenómeno paranormal, De Haan está libre de fantasmas

En definitiva, si vas a permanecer en Bélgica durante el verano, te recomiendo que le eches un vistazo a De Haan, uno de los pueblos costeros más bonitos que he visto. Cuando hayas terminado de contemplar el hotel Belle Vue, acércate a la heladería Australian Homemade Icecream y pídete un buen helado de Speculoos (la galleta típica belga). ¡Qué gustirrinín, oye!

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